Lo que está sucediendo estos días en Ceuta, nos recuerda, lamentablemente, aquellos penosos sucesos de 1975, con Franco moribundo y un gobierno débil y acobardado permitiendo la invasión de una parte de nuestro territorio nacional -la provincia del Sahara Español- sin mover un solo dedo para evitarlo.

Hoy, este siniestro gobierno, plagado de socialistas y comunistas, la anti-España en su más pura esencia, asiste con absoluta pasividad a otra invasión de nuestro territorio, mientras tipos deleznables como el tal Marlasca o como esa individua, que se dice portavoz del gobierno y ni siquiera sabe hablar español correctamente, hablan de una crisis humanitaria, del peligro a alentar la xenofobia y de otras estupideces por el estilo, dirigiendo su dedo acusador contra los que defendemos nuestra integridad territorial

¿Es qué en Marruecos hay una guerra o una gran catástrofe natural que justifique una crisis humanitaria que provoque esta desbandada y la llegada masiva de gente a nuestro territorio? Por supuesto que no, simplemente vienen siguiendo las consignas del gobierno marroquí que, por cierto, tiene mucha más dignidad que el nuestro rendido a las macabras doctrinas del foro de Davos y de esa pretendida agenda 2030 a la que, al parecer, se han abonado nuestros políticos, de uno y otro signo.

Lo que estamos viendo en Ceuta clama al cielo. Una ciudad invadida por cientos de personas venidas de Marruecos, sin el mínimo control, sin que nadie -Fuerzas y Cuerpos de Seguridad e incluso el Ejército- se hayan opuesto a esta invasión al no recibir órdenes para ello. Una ciudad literalmente invadida por miles de personas jóvenes, la mayoría en buena forma física y en edad militar que ya han comenzado a producir desórdenes, intentos de asaltos a viviendas, agresiones y que producirán un gravísimo deterioro del orden público.

Se trata de individuos que cruzan alegremente la frontera sin que nadie sepa quienes son ni que intenciones traen. Sin que nadie les verifique un control de identidad o un elemental y preventivo cacheo para saber si vienen armados. Gentes que se dispersan por las calles de una ciudad que asiste, con temor e incertidumbre, a unos hechos que ponen en riesgo su perspectiva de futuro.

Primero fue Canarias, luego Almería, las costas de Levante, ahora Ceuta, ¿qué será después…?

Sorprende que este miserable y canalla gobierno, con la aquiescencia de los reinos de taifas autonómicos, persistan en esa obligatoriedad del uso indiscriminado de los bozales por parte de toda la población y en la limitación de parte de nuestras libertades y, sin embargo, se tolere que cientos de individuos invadan nuestro territorio y nadie les exija el cumplimiento de todas esas medidas coercitivas -bozales, distancias, restricciones horarias, toques de queda, limitación de movimiento, etc.- que nos han impuesto a nosotros. ¿Qué controles sanitarios se han verificado con esta gente?, ninguno. Y lo que es infinitamente peor ¿qué garantía hay de que una parte de estos invasores no van a poner en riesgo la seguridad nacional?

Estoy seguro de que el gobierno sabía lo que iba a suceder y caso de no ser así habrá que empezar por echar a la “pitagorín” que dirige nuestra, cada vez más lamentable, política exterior y cerrar de inmediato los servicios de inteligencia por su incompetencia manifiesta.

De todos es sabido que, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad destinados en las plazas de Ceuta y Melilla, con el riesgo potencial que tienen ambas ciudades, no es suficiente; sin embargo, para eso está el Ejército, para defender nuestras fronteras ante cualquier agresión, pacífica o no, y por ello, su despliegue debió de ser preventivo, desde días antes, enseñando los dientes y evitando, como fuese, que se produjese esta invasión.

De hecho, ante la previsión de estos sucesos, se debió incrementar la dotación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad e incluso la presencia militar. No debemos olvidar que, desde hace años, la guarnición de estas plazas -Ceuta y Melilla- quedó sensiblemente reducida ya que, donde había dos Banderas de la Legión y hasta tres Tabores de Regulares, hoy queda prácticamente un tercio de todo aquello.

Al parecer, ahora, cuando ya es tarde, cuando hemos asistido, impasibles, a la entrada masiva de gente a nuestro suelo patrio, sin que nadie tratase de evitarlo, han decidido desplegar a Legionarios y Regulares, aunque suponemos cuales serán las órdenes y las consignas, las mismas que dan a la Policía y Guardia Civil cuando disparan sobre ellos o los agreden con palos y piedras, simplemente aguantar y encima poner buena cara.

Tal vez, si hubiésemos estudiado la Historia de España, algo que no le interesa a toda esta maldita ralea de socialistas, comunistas, perroflautas, manteros, feminazis, ecologistas, globalistas, golpistas, independentistas, pijoprogres, etc., tendríamos presente lo que sucedió en aquel lejano 711, cuando con la aquiescencia de algunos traidores se permitió que estos mismos que nos invaden ahora, se hicieran dueños y señores de la mayoría de España durante siglos.

Que nadie se olvide -Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Ejércitos y españoles en general- que tenemos el sagrado deber, la sagrada obligación de defender la integridad territorial de nuestra Patria al precio que sea, incluso al de nuestras propias vidas. No se trata de construcciones retóricas, es una realidad que debería estar presente en todos nosotros, aunque desgraciadamente no lo está ya que, nuestra juventud, ajena en su mayoría al mínimo sentimiento patrio, sigue más preocupada por los mensajes de las alienantes redes sociales y por el botellón que por la perspectiva del futuro incierto que le aguarda a España.

Pero quizás, lo más grave de todo ello es que, España, al menos una buena parte de ella, sigue inmersa, lo está desde hace muchos años, en lo que podríamos calificar de una ensoñación socialista y prueba de ello es que, todavía a día de hoy, después de todo lo que ha sucedido durante los últimos meses –“plandemia”, restricción de libertades, muertos a miles, ruina económica, etc.- y sucede en la actualidad -subidas drásticas de impuestos, leyes liberticidas, imperio de los golpistas y de la anti-España, etc.-, hay miles de españoles que están dispuestos, a cualquier precio, a mantener al miserable socialismo en el poder.

Es hora de despertar, de echar como sea a este gobierno canalla y miserable, de devolver a España su dignidad para acabar, de una vez por todas, con todos aquellos enemigos de la Patria -exteriores e interiores- que pretenden acabar con nosotros, con nuestra historia, con nuestra cultura y con nuestras tradiciones inveteradas. De lo contrario, estaremos condenados a desaparecer como Nación.