Estaba cantado. El nuevo intento de humillación contra la familia Franco, era el expolio del Pazo de Meirás, después de 82 años.

La izquierda y los separatistas gallegos del bloque o como se llame ahora, llevaban muchos años tras ese objetivo. La novedad es que el PP gallego de Alberto Núñez Feijóo se unió a ellos en este tema, ya desde hace un par de años, aunque sin procurar alzar mucho la voz, no sea que se enteraran sus votantes.

Recordemos que ya en septiembre el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, celebró como un triunfo que el Pazo de Meirás sea expoliado a los Franco sin recibir  estos compensación alguna.

Feijóo, estará satisfecho. Así tal vez conseguirá una nueva entrevista masaje en EL PAÍS, como la que tuvo hace algún tiempo. En el fondo, el sueño de Feijóo, alentado desde el grupo PRISA, es llegar a la Moncloa en 6 o 7 años, si Casado se estrella en las próximas elecciones generales y puede sustituirle al fin, como líder del PP.

En el verano de 2018, Feijóo daba por hecho que iba a convertirse en el líder nacional del PP, por aclamación, sin pasar casi por las primarias pero se vio sorprendido por la irrupción de Casado que venció a Soraya (ya que Feijóo decidió no presentarse al ver que iba a tener rival), gracias a que prometió a los militantes un giro a la derecha y el abandono del Sorayismo o sea la sumisión al NOM, como ideología, si es que así puede llamarse, del PP.

Eso sí, luego, por supuesto, Casado incumplió sus promesas de recuperar los principios genuinos del PP (pero como no hay mal que por bien no venga, gracias a esa cobardía ideológica de Casado, VOX dio el gran salto en los meses siguientes, cuando una parte importante del electorado tradicional del PP, por fin se hartó de tantas promesas incumplidas).

En cualquier caso, Feijóo sigue jugando a ser el progre oficial del PP, y ahora gallea en el tema del Pazo, esperando una benevolencia de la izquierda (que nunca le llegará, a pesar de todo. La izquierda nunca paga a traidores y en cuanto le sumen los números, intentará derribar a Feijóo, sin dejar de acusarle de facha).

¿Hubiera sacado tan buenos resultados electorales el señor Feijóo, en las elecciones autonómicas del pasado mes de julio si hubiera proclamado abiertamente sus intenciones de colaborar en el expolio del Pazo, en lugar de estar bien callado sobre el tema? Como siempre, millones de votantes españoles, de Galicia, en este caso, votaron de buena fe al PP, creyendo que así frenaban a la izquierda y al separatismo, y ahora se encuentran con cosas como ésta.

Feijoo se une así a los partidos de izquierda y a una jueza de extrema izquierda, que despachó este tema lo más rápido que pudo, tras escuchar a unos supuestos "expertos" de extrema izquierda y separatistas, procedentes, de la universidad pública, garantía siempre de podemismo.

A la familia Franco no le faltan propiedades y el Pazo solo les causaba gastos, desde hace muchos años, pero ha mantenido, también en este tema, como en de la profanación, una valiente y digna lucha, pese a saber que lo tenían todo en contra, y lo ha hecho sobretodo por una cuestión de principios.

Una lucha, valiente y digna, que será valorada y reconocida, cuando corresponda, cuando llegue el momento, que llegará, en el que la Patria volverá a ser restaurada y todos sus enemigos, que creen hacer su agosto ahora, los traidores y egoístas cobardes, serán castigados. Mientras tanto, millones de españoles seguirán luchando de una forma o de otra, y también rezando, por esa Restauración de la Patria, que puede estar más próxima de lo que algunos creen.