Y reproduzco las palabras que el corrupto Jordi Pujol pronunció sobre los andaluces en 1976 y que estuvieron a punto de provocar una guerra entre Andalucía y la Cataluña independentista.

“El hombre andaluz no es un hecho coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…), (Este tipo de inmigrante) es generalmente un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana y todo él es una esperanza, pero de entrada constituye la muestra de menos valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del numero llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anarquista y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad.”

 

Y por si no fuera poco me leyeron las otras declaraciones que el nuevo Presidente de la Generalitat, Quim Torra dijo sobre los españoles y los catalanes que hablan español:

 

“Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar de las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Aun así, bestias con forma humana, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua. Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño socavón en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano”