Informar sobre la islamización de Francia es una labor cada vez más peligrosa en el país vecino. Después de años de negación de la realidad por parte de los principales medios de comunicación y los partidos políticos del sistema, el programa del canal M6 “Zone Interdite”, Zona Prohibida, emitido el pasado domingo 23 de enero, ha causado un enorme revuelo al mostrar la creciente islamización de algunos barrios franceses. Por supuesto, además de las consabidas acusaciones de islamofobia por parte de los activistas de izquierda, varios participantes en el programa han recibido amenazas de muerte y están ahora bajo protección policial.

El programa, titulado “Ante el peligro del Islam radical, las respuestas del Estado”, denunciaba lo que está sucediendo en la ciudad de Roubaix, a menos de dos horas de París, de mano de Amine Elbahi, un joven abogado cuya hermana se radicalizó y viajó a Siria. En Roubaix la mayoría de las mujeres usan el niqab, que oculta la cara y el cuerpo, y sólo pueden comer en un restaurante escondidas detrás de una cortina. La ciudad está repleta de carnicerías halal y de librerías que venden libros islámicos. Una de las escenas más llamativas del reportaje es la de una juguetería que vende muñecas sin rostro, de acuerdo con las enseñanzas islámicas: “Porque es Alá quien crea y, por lo tanto, está prohibido representar a los humanos”, explica la vendedora. Además de mostrar la realidad de las calles de Roubaix, el reportaje también reveló la financiación de organizaciones salafistas por parte del ayuntamiento. De hecho, el alcalde republicano Guillaume Delbar está siendo procesado por “malversación de fondos públicos por negligencia” por este caso.

El programa causó una reacción inmediata por parte de la izquierda francesa. Jean-Luc Melenchon, líder de La France Insoumise (Francia Insumisa, el equivalente de Podemos) y el portavoz de su organización juvenil, David Guiraud, acusaron al reportaje de islamofobia y de fomentar el racismo. “Como si la Republica estuviese amenazada por muñecas”, señaló Guiraud. La negación habitual del problema por parte de la izquierda, sin embargo, la realidad no tardó en mostrar de nuevo su cara más desagradable y los protagonistas del reportaje empezaron a sufrir amenazas de muerte.

Ophélie Meunier 

Tras su aparición en el programa, el número de teléfono del abogado Amine Elbahi, fue publicado en redes sociales y recibió numerosas amenazas de muerte. Según declaró en televisión el propio Elbahi, le amenazaron con decapitarle y degollarle. Pero la espiral de odio no terminó ahí, y la periodista que realizó el reportaje, Ophélie Meunier, también comenzó a sufrir amenazas de muerte. Ambos han sido puestos bajo protección policial, una situación que cada vez viven más franceses que osan criticar la islamización. El ministro del Interior, Gerald Darmanin, afirmó que se hará todo lo posible para detener a los autores. Los casos se le acumulan al ministro de Macron.

En referencia al reportaje los candidatos más duros contra la islamización, Marine Le Pen y Eric Zemmour, han mostrado su apoyo a la periodista amenazada. Zemmour publicó un tweet con el texto “Afganistán a dos horas de París” y señaló que millones de patriotas agradecen su valor a Ophélie Meunier.

Pero el apoyo a estas nuevas víctimas de la islamización no ha venido únicamente del campo de la derecha política. Celine Pina escribió en Le Figaro que el caso de Ophélie Meunier no es diferente al de Mila, la adolescente que recibió más de 50.000 amenazas por criticar el Islam en una conversación de Instagram. Pina afirma que la amenaza islamista es real y que quienes se nieguen a callar lo pagarán caro, enfrentándose a las amenazas que penden sobre sus cabezas como la espada de Damocles. Sostiene que el islamismo es la ideología que combina líneas terroristas y políticas para utilizarlas en la consecución de los mismos objetivos: reislamizar a las personas de origen árabe-musulmán y transformar Europa en una tierra gobernada por el Islam. “Estos movimientos radicales se ven muy favorecidos por la ceguera de las autoridades”, añade.

Cada vez más voces denuncian la islamización de Francia y cada vez son más los amenazados por los radicales y los cancelados por lo políticamente correcto. Sin embargo, la Francia de Macron sigue sin querer afrontar lo que está sucediendo y está haciendo la vista gorda ante la creación de sociedades paralelas. La Francia de los valores republicanos es cada vez más una “zona prohibida”.