Bajo el lema “Defender Europa” se ha celebrado en Madrid este fin de semana la cumbre internacional en defensa de Europa. El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha sido el anfitrión.

La cumbre contó con la asistencia de una gran cantidad de líderes europeos, como el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki. Así como, la candidata a la presidencia de Francia Marine Le Pen, Marlene Svazek de Austria, Tom Van Grieken de Bélgica, Krasimir Karakachanov de Bulgaria, Martin Helme de Estonia, Valdemar Tomasevski de Lituania, Rob Roos de Países Bajos y Aurelian Pavelescu de Rumanía.

El objetivo de este encuentro ha sido continuar con el trabajo iniciado durante la cumbre celebrada en diciembre de 2021 en Varsovia para defender a Europa de las amenazas exteriores e interiores y reflexionar sobre el futuro de Europa y la deriva globalista que amenaza a la Unión Europea atacando la soberanía de las naciones que «pone en peligro a la propia Unión al alejarse de los ideales europeos cristianos sobre los que se fundó».

Santiago Abascal ha expresado su satisfacción por recibir en Madrid a esta gran delegación de partidos patriotas europeos y el deseo de VOX de construir una Unión Europea que garantice la soberanía y respete la identidad: "Todos los políticos que nos reunimos en Madrid tenemos grandes coincidencias en el diagnóstico de los desafíos de Europa y voluntad de colaboración para construir una Unión Europea fuerte de naciones soberanas que colaboren libremente". "Debemos proteger nuestras fronteras, nuestra soberanía y nuestras raíces. Europa tiene que ser fiel a sí misma. La mayoría de los europeos así lo exige", ha recalcado Abascal.

En el mes de junio, quince partidos de catorce países firmaron una declaración conjunta en la que reclamaban a Bruselas una Unión Europea basada en la soberanía de sus estados miembros y rechazaban su actual deriva federal.

“En los países miembros sigue existiendo una abrumadora voluntad de cooperación, y un espíritu de comunidad y amistad impregna las naciones y sociedades de nuestro continente. Es nuestro gran capital. Una Unión reformada hará uso de este capital, mientras que una Unión que rechace la reforma lo dilapidará”, explicaba el texto.

Esta declaración conjunta tuvo su continuidad durante la celebración de la Cumbre de Varsovia a comienzos del mes de diciembre. En mitad de un clima de tensión por el ataque contra la frontera de Polonia por parte del gobierno bielorruso, los principales líderes patrióticos europeos trasladaron su apoyo a Morawiecki y denunciaron los chantajes de los burócratas de Bruselas.

En el documento final, los líderes señalaban que “las instituciones europeas no gozan de la misma legitimidad y, por tanto, deberían desempeñar un papel subordinado en la arquitectura política al Estado nacional”. Además, se comprometían a mantener los “mecanismos de cooperación” a través de la celebración de nuevas cumbres, como lo que se ha celebrado este fin de semana en la capital de España.

La cumbre de Madrid concluyó con una declaración conjunta en defensa de la soberanía de las naciones, de la libertad y de los valores comunes europeos.

ESTA ES LA DECLARACIÓN CONJUNTA

«En julio de 2021, distintas formaciones políticas con representación en el Parlamento Europeo firmamos una declaración conjunta que reflejaba nuestras preocupaciones y nuestro compromiso en defensa de una Europa respetuosa con la soberanía, la libertad y las tradiciones de los Estados miembros. A su vez, acordamos tomar como referencia la declaración como «base para un trabajo común cultural y político, respetando el papel de los actuales grupos políticos».

En diciembre de 2021, se desarrolló en Varsovia la primera cumbre de las fuerzas patrióticas y conservadoras de Europa. Los participantes debatimos acerca de la necesidad de una cooperación más estrecha de nuestros partidos en el Parlamento Europeo, así como la organización de reuniones conjuntas y la alineación de nuestros votos en temas comunes relativos a la protección de la soberanía de los Estados miembros de la Unión.

Hoy, los participantes de la Cumbre de Madrid, que se ha desarrollado en España entre el 28 y el 29 de enero, hemos reiterado nuestra preocupación por los ataques internos y externos que recibe la Unión Europea.

La Comunidad Europea se forjó como un espacio de libre cooperación entre estados soberanos. Sin embargo, hay una amenaza creciente que trata de transformar la Unión en un mega Estado ideologizado; una corporación que desprecia la identidad y la soberanía nacional y, por tanto, la democracia, la pluralidad y los intereses de la ciudadanía de las naciones que conforman la Unión.

Esta deriva pone en peligro a la propia Unión al alejarse de los ideales europeos cristianos sobre los que se fundó. Hoy, algunos burócratas y algunos partidos creen, equivocadamente, que pueden promover agendas sin legitimidad democrática, que va en contra de las necesidades de los europeos y de la supervivencia de la propia civilización occidental.

Ante esta situación, nosotros, los participantes de la Cumbre, nos comprometemos a defender Europa de las amenazas exteriores e interiores. Haremos frente a las corrientes que propugnan una Unión Europea ajena a su historia y que, apartadas de la realidad, conducen al suicidio demográfico y a la transformación poblacional. Europa está en declive demográfico. Debemos apoyar políticas de apoyo a la familia.

Amamos Europa, porque amamos a nuestras naciones. Y defenderemos Europa, porque defendemos nuestras naciones. Por ello, no dejaremos de exigir una Unión volcada en los valores comunes europeos, en personas, en sus familias, en la protección de sus fronteras y en la libertad de disponer de energía, de industria y de un sector primario fuerte. Tenemos que recuperar la cultura del respeto mutuo entre los Estados miembro y con las instituciones de la UE, donde se salvaguarden las identidades constitucionales y no se las critique. Denunciamos los ataques motivados políticamente desde Bruselas contra Polonia y Hungría, los cuales demuestran un total desprecio a los principios básicos de la UE y violan el espíritu de los Tratados.

En definitiva, debemos cooperar y unir fuerzas para proteger a Europa de ideologías impuestas y de una deriva antidemocrática que la conducen a su perdición.

Para ello, hemos convenido en nuestro compromiso de:

-Hacer cumplir el principio de preferencia comunitaria. Las mercancías producidas en los Estados miembros deben tener prioridad sobre la mercancía de terceros países, responsable del empobrecimiento de los agricultores y ganaderos de nuestras naciones y del debilitamiento de Europa como potencia industrial.

-Denunciar la política inmigratoria promovida por Bruselas y la ineficacia de FRONTEX, que no está contribuyendo a la protección de nuestras fronteras, y hacer una expresa condena del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, que ha provocado efectos nefastos en Europa.

-Trabajar por una mayor capacidad energética europea, elaborando un conjunto de medidas para mejorar la autosuficiencia energética donde las naciones puedan disponer libremente de la energía que necesitan, respetando el medio ambiente, pero sin someterse a la imposición de prejuicios ideológicos. La fallida política energética de Bruselas contribuye a unos precios de la energía insostenibles.

-Exigir en todo caso el estricto cumplimiento de los Tratados y rechazar con firmeza cualquier iniciativa que pretenda ampliar indebidamente las competencias de las instituciones comunitarias.

–Defender la primacía de las constituciones nacionales sobre el derecho de la Unión Europea, y de las leyes nacionales sobre las normas comunitarias en todo aquello que no sea competencia exclusiva de la Unión.

-Trabajar para garantizar que las naciones de Europa actúen solidariamente ante la amenaza de agresiones externasLas acciones militares de Rusia en la frontera oriental de Europa nos han conducido al borde de una guerra. La solidaridad, la determinación y la cooperación en materia de defensa entre las naciones de Europa son necesarias ante tales amenazas. Las naciones europeas constatan la ineficacia de la diplomacia de la UE. Cada nación debería tener una voz fuerte y solidaria para preservar la paz, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras de las naciones europeas.

-Instar a las instituciones comunitarias y nacionales a la firma de acuerdos con terceros países para que los inmigrantes con condenas judiciales las cumplan en sus países de origen, y se intensifique el retorno de todos los inmigrantes que entran ilegalmente en territorio comunitario.

-Trabajar para que una solicitud de protección internacional en trámite no se convierta en un pase libre a Europa, sino que sólo se permita el ingreso al espacio común tras haberse concedido el asilo.

-Crear una oficina de coordinación como una forma de una cooperación más fuerte entre las formaciones políticas presentes en la Cumbre de Madrid, con el objetivo de aunar fuerzas y voto en el Parlamento Europeo en las cuestiones referidas con anterioridad».