Pedro Sánchez, el sujeto que tenemos la desgracia de que ocupe la Presidencia del Gobierno, se refirió el pasado 9 de abril en el Congreso de los Diputados a un índice elaborado por la Universidad de Oxford que mide el rigor de las medidas tomadas por cada gobierno para luchar contra la pandemia. Como es habitual en él, usó torticeramente esa información y mintió al afirmar que “España había obtenido la puntuación más alta de los países occidentales” en ese índice.

Aunque la puntuación de España no sea la que dice Sánchez y aunque el índice no esté diseñado para lo que pretende Sánchez, la información que aporta ese estudio de la Univ. de Oxford es interesante para entender para qué ha servido este confinamiento abusivo, arbitrario, liberticida y probablemente ilegal al que nos están sometiendo.

Efectivamente, la Blavatnik School of Goverment de la Universidad de Oxford elabora y publica lo que llaman el Coronavirus Goverment Response Tracker (OxCGRT)[1] (que podríamos traducir como el “Seguidor de las Respuestas de los Gobiernos al Coronavirus”) donde además de recopilar ordenadamente lo que ha hecho cada gobierno para luchar contra el virus elaboran un índice, que llaman Stringency Index (que podríamos traducir como “Índice de Severidad”), que permite conocer para cada país del mundo en donde ha habido casos de Covid (la mayoría) cual ha sido el rigor de las medidas tomadas por su gobierno a lo largo del tiempo (en cada país el índice sube o baja a lo largo del tiempo en función del endurecimiento o relajamiento de las medidas) y, lo que es más útil, comparar entre países.

Para la elaboración de ese índice tienen en cuenta 17 indicadores, de los cuales 8 se refieren al rigor de las medidas de confinamiento (cierre de colegios, cierre de negocios, restricciones a la movilidad, etc.), 4 se refieren a medidas de política económica (ayuda a los desempleados, ayudas a las empresas, etc.) y las 5 restantes a los aspectos relacionados con el sistema sanitario (realización de test, acopio de material de emergencia, etc.), por lo que cubre prácticamente todos los aspectos de la respuesta de cada gobierno a esta emergencia. Los autores del estudio advierten expresamente que el índice simplemente recoge el número de medidas que se han tomado en cada uno de esos aspectos, pero no entra a valorar si esas medidas son “apropiadas o efectivas (como luego se verá …)

El Índice otorga 100 puntos a los países en los que se han tomado todas las medidas posibles -en opinión de los expertos de la Univ. de Oxford- y otorga cero puntos a los que no hayan tomado ninguna medida. Así, de los países donde ha habido 10.000 contagiados o más[2] solo alcanzan el nivel máximo (100 sobre 100) Perú, Serbia y la India. En el extremo contrario, de estos 43 países con 10.000 o más contagiados, Suecia es la que tiene el menor Índice, con un 47,4 sobre 100.

Estas son las puntuaciones que otorga la Univ. de Oxford a los 17 países europeos y a los 5 países del resto del mundo con un nivel de desarrollo similar al nuestro y con 10.000 contagiados o más:

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Aquí se comprueba que, en contra de lo manifestado por el Dictador, hay seis países en Europa, más Israel, con índices superiores al nuestro, lo cual luego se verá que por sí solo no es bueno ni malo, aunque ese no es el objeto principal de este artículo, pues el hecho de que cuando Sánchez habla solo miente es conocido por todo el mundo sin necesidad de números ni de artículos.

Lo relevante, en mi opinión es conocer si el brutal confinamiento al que nos están sometiendo ha servido realmente para parar la epidemia y cuál ha sido, por tanto, la efectividad de las medidas tomadas (recuerden que el índice solo mide el número de medidas, no si han sido “apropiados o efectivas”).

Comparemos, para esos 22 países desarrollados con alta incidencia del Covid, (1) cual ha sido el número de contagiados y el número de fallecidos (en proporción a su población, para que sean comparables) con (2) el “rigor” de las medidas tomadas según la Univ. de Oxford.

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En ambos gráficos, los países que se colocan más a la derecha del gráfico son los que han tenido un confinamiento (en sentido amplio) más estricto y los países que se sitúan más arriba son los que han tenido más contagiados o fallecidos, según el gráfico de que se trate, siempre en relación con su población.

¿Qué se concluye de estos datos?

  1. El impacto (nº de contagiados) y la gravedad (nº de fallecidos) de la epidemia en cada país no está apenas correlacionado con el rigor del confinamiento. Si así fuera, los puntos que representan a cada país se deberían situar en una banda que se moviera entre el extremo superior izquierdo (pocas medidas y gran impacto de la epidemia) y el extremo inferior derecho (muchas medidas y poco impacto de la epidemia), lo que no es el caso.
  2. Hay un grupo de países situados en la esquina inferior izquierda, entre los que el más destacado es Alemania, que con un menor número de medidas, pero EFICACES y TOMADAS A TIEMPO, han conseguido reducir el impacto y la gravedad de la epidemia. BUENA GESTIÓN.
  3. Hay otro grupo de países, entre los que destacan España, Italia e Irlanda, situados por encima de la banda, en los que a pesar de tomarse muchas medidas (alto Stringency Index) el impacto (contagiados) y la gravedad (fallecidos) han sido muy grandes. Muchas medidas, pero equivocadas y tarde. MALA GESTIÓN.

En definitiva: un combate eficaz y apropiado contra el virus no consiste en tomar muchas medidas improvisadas y arbitrarias, aunque eso te otorgue un Stringency Index alto en la clasificación de la Univ. de Oxford (recuerden que los propios autores advierten, como se ha dicho, que el índice no mide la adecuación ni la eficacia de las medidas). Lo realmente importante es tomar las medidas correctas, aunque sean menos, y sobre todo tomarlas en el momento oportuno, cuanto antes mejor. Exactamente lo contrario de lo que se ha hecho en España, donde se tomaron las medidas demasiado tarde (decidieron esperar una semana, 6.500 contagiados y 300 muertos para que las fanáticas feministas se manifestaran) y donde, además, las medidas no han sido las adecuadas (creo que no hace falta poner ejemplos). Estos incompetentes han tomado muchas medidas, es verdad, pero casi todas equivocadas y en general tarde.

Los ejemplos de Alemania, Austria y Dinamarca, en Europa, demuestran que con una gestión adecuada no hace falta mantener secuestrada a la población y conculcar múltiples derechos básicos para combatir el virus. En este sentido, el caso más evidente es Japón, donde con índices de confinamientos en el entorno de 50, muy por debajo del resto de los países desarrollados, han conseguido mantener tanto el número de contagiados como el de fallecidos en niveles bajísimos. De nuevo, pocas medidas bien tomadas y a tiempo.

Estos errores no solo provocan dolor y muerte (ahí están los números de contagiados y de fallecidos en cada país), sino que son muy caros también en términos económicos.

Ya existen previsiones muy sólidas (FMI, WB, UE, etc.) sobre cuál va a ser el impacto económico de esta catástrofe en cada país. En base a esas previsiones, es sencillo relacionar el nivel de confinamiento con el impacto económico que esas medidas han tenido.

El siguiente gráfico muestra, para los países indicados, (1) cual ha sido el nivel de confinamiento (Stringecy Index) y (2) cual es el daño económico que van a sufrir, medido como diferencia entre el crecimiento del PIB en 2019 y el crecimiento previsto para 2020:

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Como era de esperar, los datos demuestran que cuanto mayor es el nivel de confinamiento, en especial en lo que afecta a la parálisis económica, mayor es el daño que se hace a la economía. En ese sentido, y como todos intuíamos, España -después de Irlanda- es la que más va a sufrir en términos económicos los efectos de la pandemia y de las decisiones esquizofrénicas de nuestro gobierno.

Aquí los defensores del Dictador, esos lunáticos que ni con 40.000 cadáveres sobre la mesa son capaces de darse cuenta de que estamos en manos de un monstruo, me dirán que algunos países han decidido “salvar vidas” (supuestamente España), mientras que otros, asquerosos capitalistas, han decidido “salvar la economía”.

¿Qué hay de verdad en ello?: NADA

Si representamos en otro gráfico (1) cual ha sido el impacto en la economía (medido, como se ha dicho, en términos de crecimiento del PIB previsto en 2020, después del Covid, y el real de 2019) y (2) el número de fallecidos por millón de habitantes, veremos que en absoluto es cierto que exista esa incompatibilidad entre “salvar vidas” y “salvar la economía” que el rojerío utiliza para justificar su incompetencia y sus errores:

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Desgraciadamente -aunque inevitablemente por estar en manos de esta pandilla de sanguijuelas bolivarianas- nuestra Nación es la PEOR: ni han conseguido salvar vidas (somos los peores, junto a Bélgica) ni hemos conseguido preservar la economía (somos los peores, junto a Irlanda).

Para que Uds. se queden con pocos números fáciles de recordar, este es el resumen de todo lo que hemos visto:

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Con un confinamiento mucho más salvaje del de los otros países semejantes (89 vs. 77), hemos tenido casi el doble de contagiados, más del triple de fallecidos y el daño a la economía ha sido un tercio mayor que en los países semejantes. ¿Se puede pedir más?

Esto, querido lector, no es lo que yo opino: es lo que dicen los números de la Univ. de Oxford y las terroríficas estadísticas de contagiados y fallecidos de cada país. Son simples sumas y restas, por tanto no sujetas a opinión, ni a manipulación ni a interpretaciones torticeras basadas en el fanatismo ideológico.

Si el confinamiento en España no ha servido para salvar vidas, ¿para que ha servido?: para ARRUINARNOS, para ATROPELLAR NUESTROS DERECHOS FUNDAMENTALES y, en muchos casos, para DESTROZARNOS FÍSICA Y MENTALMENTE.

Lo tienen que pagar.

[1] https://www.bsg.ox.ac.uk/research/research-projects/coronavirus-government-response-tracker

[2] Con datos a 14 de mayo son 46 países, 17 de ellos en Europa