Traducción al español del italiano: Jose Papparelli

¡Milagro! ¡Milagro! Italia se confirma como el país más puntero en el mundo en innovación. Como ejemplo de ello, tiene al mando al único santo viviente del planeta: Mario Draghi.

La opinión pública italiana está siendo bombardeada por un increíble coro apologético a favor de este hombre, que parece haber sido enviado por la Providencia. El panorama informativo/deformativo italiano hoy está desbordado por una retórica en una sola dirección: ¡Draghi o muerte!

Pero, ¿quién es Mario Draghi? Es un hombre que, a partir de los años 80, mantuvo posiciones que dieron un alivio a la crisis institucional italiana. En todos los momentos de dificultades económicas de Italia, Draghi estuvo presente y condicionó las decisiones asumidas por diferentes Gobiernos.  De 1984 a 1990 fue director del Banco Mundial. En 1991 regresó a Italia cuando se inició el periodo, muy particular, de las privatizaciones, es decir cuando el Estado italiano empezó a vender sus sectores económicos estratégicos.

En diez años, hasta el 2001, Draghi fue gobernador del Banco de Italia y estuvo en ese puesto determinante durante los gobiernos de diferente signo que estuvieron al frente del país: Andreotti, Amato, Ciampi, Berlusconi, Dini, Prodi I, los dos de D’Alema, Amato por segunda vez y Berlusconi nuevamente. Continuidad absoluta y absoluta responsabilidad.

En 1992, a bordo del crucero “Britannia” se convocó una reunión organizada por los grupos financieros mundiales de élite y reservada a directivos, inversores y políticos con fuerte poder de decisión. Draghi habló sobre el tema crucial de las privatizaciones: “los mercados son el medio necesario para el crecimiento económico” y por eso “está bien que acaben controlando la política”. Esto significa acabar con la soberanía de los pueblos para entregar a las finanzas un programa de profundas privatizaciones. Exactamente esto es lo que sucedió en Italia.

Draghi fue el principal autor de ese programa siendo nombrado presidente del Comité para las privatizaciones, la misma asignación que tuvo, en otro periodo, Romano Prodi, otro formidable liquidador del patrimonio público italiano.

La temporada de las privatizaciones en Italia fue una verdadera masacre para la economía italiana: acabó con la vida de empresas estratégicas que producían riqueza y aseguraban la independencia económica al país.

En 1992 Draghi dijo: “debemos todavía hacer mucho más para vender las mayores empresas públicas italianas al sector privado”.

Así determinó el destino del Istituto mobiliare italiano (Instituto de crédito), del Istituto nazionale assicurazioni (aseguradoras), de tres bancos de interés nacional de propiedad del Istituto per la ricostruzione industriale (Instituto para la reconstrucción industrial, fundado por el Fascismo y que fue el motor principal de la economía italiana del siglo pasado). Todo vendido.

En 1998 y 1999 el Estado italiano quedó fuera del sector bancario con la salida del Banco nacional del trabajo (Bnl) y del Mediocredito central. Se vendieron además la sociedad Aeropuertos de Roma, Telecom Italia, la empresa de telecomunicación más grande del país con presencia internacional, sobre todo en Hispanoamérica, gran parte del capital de Eni (petróleo y gas), Enel (electricidad), Autostrade (autopistas nacionales), además de otras sociedades industriales. 

Por el gran servicio prestado al dogma neoliberal, Draghi en 2002 fue nombrado vicepresidente y director de Goldman Sachs, durante el mismo periodo en el cual el grupo de la banca de inversión obtuvo la gestión de la deuda pública de Grecia. Una decisión que destruyó el país.

Draghi fue nombrado presidente del Banco Central Europeo (mayo 2011), pocos meses antes de la llegada de Mario Monti a la Presidencia del Gobierno italiano. Y también en este momento Italia fue bombardeada por el coro apologético a favor de Monti, otro “Mesías” caído del cielo sobre la península itálica para salvarla de un nuevo fracaso. Diez años después todos los italianos recuerdan a Monti como una pesadilla nocturna. ¿Será lo mismo con Draghi?

Una curiosidad: un hijo de Draghi, Giacomo, trabaja para la Banca internacional de Morgan Stanley, que especula con los Bonos de deuda y tasa de interés. Especulación y ganancia con las decisiones de su padre.

¡Que viva Draghi!