Estaba dudando si escribir sobre este tema, pues muchos compañeros lo han hecho y sin duda mejor que lo que yo lo pueda hacer. Pero es la actualidad y por tanto voy a compartir con ustedes lo que me está dando vueltas a la cabeza sobre este peliagudo asunto.
 
El caso es que en medio del pesimismo por los buenos resultados para los independentistas, hay un rayo de esperanza en la abstención de la mitad del censo ya que un índice tan alto de la misma deslegitima los resultados electorales. 
 
La gente ha dejado de votar por el miedo al covid. Pero los recalcitrantes independentistas han ido todos a las urnas. Lo que nos deja en la abstención a la gente contraria al procés que además está ya un poco harta de tanta votación. 
 
Y en los desencantados está la gente a quien hemos de dirigirnos. Si queremos hacer algo en el futuro este es el sector social al cual reclamar el voto.
 
Pero un 50% de abstención deslegitima todo resultado electoral producido y esto nos interesa más que el que sea un posible caladero de futuros votos. Los mastuerzos estos que van a gobernar, lo harán sin un respaldo en votos absolutos que den fuerza a su acción. Lo que se traduce en que hay unas capas amplias de la población que no dan su apoyo a toda esta locura.
 
Así pues, hemos de ser optimistas.  No todo está perdido si en la arisca Cataluña tanta gente nos dice por omisión que no está de acuerdo en por donde van los tiros.
 
La deslegitimación del engendro de las 17 taifas empieza por ahí. Por el que la gente desoiga los llamamientos electorales. A partir de ahí se pueden exigir nuevas soluciones desde la sociedad civil.
 
Que estaría mejor que se decidieran de una vez a darnos sus votos. Pero esto no indica que no se pueda alentar a la protesta en base al exiguo número de votantes que respalda a los otros partidos.
 
Llega pues el momento de ganar la calle. Y esto ya es labor de todos los que sentimos a España en el corazón. Si a esto se le suma las colas del hambre que se están produciendo es indicio de que nuestro momento se acerca y hay que estar preparados para la ocasión.
 
Así que basta de pereza y comodidades. Como dije en otro artículo somos más y mejores los que de alguna manera o de otra queremos la unidad de España y la Justicia Social.  Se debe acabar la hora de nuestro desánimo y hacer llegar al pueblo nuestra voz.
 
Porque la gente empieza a estar harta de tanta promesa incumplida y de tanto discurso vacío.
 
Por todo ello a pesar de la negrura que representa un gobierno independentista en Cataluña, este no tiene el respaldo social suficiente, lo miren por donde lo miren, para seguir adelante con sus necedades.
 
Y esto puede pasar a producirse en el resto de España y deslegitimar así toda la nefasta obra realizada bajo el amparo del libelo del 78.
 
Ya que la división de los patriotas nos impide hacer algo eficaz, al menos está la voz del pueblo ahí diciéndonos que espera algo más de nosotros que nuestras interminables peleas personalistas.
 
Es hora de un Frente Nacional que recoja todo ese desencanto y lo convierta en alegría fecunda. Vuelvo a repetir que somos más y mejores. Si no,hagan las cuentas de lo que ha pasado en Cataluña abstención incluida.
 
Por ello hoy me voy al trabajo optimista. Sigo pensando que en cuatro o cinco meses la situación será insostenible y se exigirá de nosotros el que demos un paso al frente.
 
Un águila planea en el cielo azul. Presta a abalanzarse hacia el suelo en cuanto vea una posible presa. Así debe ser nuestro vuelo y nuestra mirada en los momentos cruciales que se acercan. El tiempo del cambio ha llegado. El hartazgo ha quedado
evidente en nuestra querida Cataluña.