Juraría que están muy mal de la olla y que ya nacen con esa tara mental. No se puede hacer nada con ellos. No tienen arreglo. Pero tampoco es cosa de dejarles que sigan haciendo lo que les dé  la gana, como hasta ahora y que te borren físicamente de este valle de lágrimas, como decimos por  ser tan duro, o pasar a mejor vida. Es a lo que van. Los comunistas son los más fuertes y resistentes de todo el espectro que se nombra de izquierdas. Ya lo eran así en la guerra. Duros de pelar. Tienen esas creencias  tan incomprensibles y arraigadas que no se quedan más que en lo peor. Sólo basta ver el bien que trajo el comunismo a la Humanidad o fijarse en los países comunistas de hoy, en manos de los mayores mafiosos y narcotraficantes. O ver cómo queda reducido a la ceniza de la miseria el terreno por donde pasa el comunismo. Esa utopía en que piensan o con la que pretenden justificar sus acciones anti natura, no tiene cabida en la tierra y nunca se ha dado, pero aún piensan que esta vez sí. Y persisten en el empeño. Solo tiene cabida su estupidez que no necesitaría mezclarse con su maldad porque la estupidez es en sí misma la enfermedad más dañina y perversa conocida. 

No son gentes normales por donde quieras cogerlos y todo sabemos lo que es la categoría de lo normal y que ellos destruyen. Destrozan todo lo que no sea lo de ellos, en su sectarismo y totalitarismo de pensamiento único. La naturaleza es todo lo contrario y cuanto hacen va en contra de ella.

Son revolucionarios y sus objetivos son los de poner el mundo patas arriba que así se destruye solo, al invertirlo.  Este detalle les pasa desapercibido a sus críticos enredados en las mil y una peripecias que les ponen como cebo, para distraerlos, y sin advertir que son así por su propia naturaleza. Cosa que no pueden cambiar. Es la naturaleza del mal que al invertirla acusan de malos a todos los que no les den la razón. Hagan lo que hagan como maniobra de distracción, digan lo que digan son su propia naturaleza que es la de la destrucción, al obedecer solo a su jefe que es el diablo. Ese es el fin del demonio, la destrucción del mundo. Es la peor condición humana

Hay dos detalles de la cortedad mental del hoy triste famoso Garzón, el de la carne. El gobierno intentando salvarle con que esas manifestaciones eran a título personal y él sale con que no son a título personal, sino, como ministro de Consumo. O sea que no sólo tiene pinta de tonto... Va mucho más allá. En otra ocasión hablaban en una tertulia de lo malos que eran los Castros y Maduro, etc., y él sale todo convencido como si descubriera la pólvora: pues a nosotros nos trataron bien. Hay que ser más corto que las mangas de un chaleco.

Para definir la naturaleza de los comunistas, en cuanto a su maldad, nada mejor que la fábula del alacrán o escorpión y la rana. El escorpión es ese arácnido con tráqueas en forma de bolsas y abdomen que se prolonga en una cola constituida por seis segmentos y terminada en un aguijón curvo y venenoso. 

Se acercó a la rana que vivía feliz a la orilla del río, para engañarla y lo consiguió. Es una fábula atribuida a Esopo: 

El escorpión le pidió a la rana que lo cargara para cruzar el río, la rana le dijo -¿cómo sé que no me picarás? El escorpión respondió: -porque haría que ambos nos ahogáramos. La rana aceptó; y a la mitad del río el escorpión picó a la rana. Cuando la rana le preguntó ¿por qué?, si los dos vamos a morir; el escorpión respondió: —es mi naturaleza.

La naturaleza de este mal bicho la están demostrando todos los días. Este mal bicho tiene la misma naturaleza que los comunistas.

Basta con ver el Holocausto que callan y esconden como le es propio a su sistema; tras mentir, ocultar lo mentido.

Tras la revolución rusa en 1917, acabaron con la vida de más de cien millones de seres humanos. Fueron borrados de la historia, la cual no les interesa y también la borran de la vida.