Amigos míos, españoles todos, he dicho tantas veces ¡que viene el lobo! ¡que viene el lobo!, desde que "alguien" trajo la Democracia, sin que viniera que si lo digo otra vez nadie me cree o me toman por el tonto de el lobo que viene... y es que ahora si viene el lobo de verdad, mejor dicho que el lobo no sólo viene sino que ya está aquí y hasta se está comiendo las ovejas y los pastores.  

Pero, antes de hablarles del lobo de hoy me veo obligado a recordar, aunque sólo sea por redimir mis vaticinios incumplidos del pasado, algunos de mis ¡que viene el lobo! de ayer.          

El primero lo anuncié y lo publiqué en "El Imparcial" (el periódico que yo dirigía) en 1978, recién aprobada la Constitución. Decía, dije:

                         

¡ Que viene el lobo !

  "Bien. Aplausos. Todos contentos. Ya tenemos Constitución. Aquí paz y después gloria. Murió Franco y ahora habéis dado muerte al franquismo. Enhorabuena. Albricias. Libertad sin ira. Democracia para todos.     

Sí, muy bien, pero digáis lo que digáis no todos los españoles están hoy de enhorabuenas y festejos, porque eso no es verdad. Algunos, tal vez muchos, si tenemos en cuenta que más de 10 millones no refrendaron vuestra Constitución, no estamos de acuerdo ni celebramos vuestras libertades... porque habéis permitido que entren en danza las NACIONALIDADES  sin tener en cuenta que detrás de una Nacionalidad hay una NACIÓN y que cada Nación reclama con derecho un Estado.    

Por tanto, españolitos de buena o mala fe, no cantéis tan alto ni celebréis con champán la Constitución de la PAZ  (como la ha llamado el comunista de la peluca), porque con ella estáis incitando al lobo y os aseguro que el lobo estará aquí, incluso, antes de que los pastores hayan metido sus ovejas en el redil."

 

 El segundo lo publiqué en el "Heraldo Español" cuatro años más tarde, en septiembre de 1982... o sea, menos de un mes antes de que el PSOE (todavía marxista-leninista) de Felipe González y Alfonso Guerra... y decía, otra vez:                         

¡Que viene el lobo!

  "Señores, hace cuatro años escribí, y cuando ya la UCD se hundía en el fango y el Presidente Suárez se paseaba de madrugada por los salones de la Moncloa como un fantasma alocado, que viene el lobo y no me hicisteis caso. Creísteis que con la Constitución del 78 habíais adquirido patente de corso para pasarse la vida bailando con la libertad, no, mejor, con el sistema de libertades, y que sobre España caería el Maná y ya veis dónde estamos. Esto se hunde y el café para todos será la puntilla...¿Pero es que nadie se da cuenta que Cataluña ya no se conforma con la Autonomía, que ya quiere la Independencia? ¿Pero es que nadie se da cuenta que ya viene de camino el lobo comunista?... ¡Dios, el autobús va directo al precipicio y aquí todos haciendo el amor con la LIBERTAD, libertad divina!!!."

           

 (Afortunadamente, Don Felipe se dio cuenta a tiempo del peligro que significaba tener en su propia casa el lobo comunista y metió a Marx y a Lénin en una bolsa de El Corte Inglés y la reenvió a Moscú).

             

 Y pasaron los años. 14 en concreto...antes de poder escribir de nuevo. Porque en la nueva libertad, en la flamante Democracia, en la Monarquía de todos no había sitio (y lo curioso es que sigue sin haberlo) para los fachas-franquistas...y a mi los demócratas de toda la vida ya me habían borrado de la lista y me habían colocado en la espalda la estrella de David de los nazis. Sí, 14 años de seudónimos: "Gabriel Araceli", "Antonio Pérez", " "Averroes" " Séneca".. y 10 años de Deportes.     

  (Que ya lo dijo alguien entonces: dentro de 10 años a España no la conocerá ni su puta madre...  y ya lo están diciendo hoy:  a los fachas ni agua).      

  Pero, llegó el periodismo digital y pude volver a escribir de política, aunque todavía con seudónimo...y en "PRnoticias" y como AVERRÓES escribí, otra vez:

                                 

¡¡ Que viene el lobo!!!

 

“Confieso que esto de la "Memoria Histórica" me está afectando más que la falta de oxígeno en sangre que padezco. Por lo que me vuelvo a mi baúl de los recuerdos y me entretengo repasando hechos y sucesos del pasado. No me explico cómo los políticos de hoy olvidan que el buen conductor no es sólo el que va pendiente de lo que tiene delante, sino también el que mira por el retrovisor lo que viene por atrás.  Les voy a trasladar hoy los frutos de mis lecturas del pasado fin de semana.

Año 1865, 10 de abril. Se produce "la Noche de San Daniel" y en un enfrentamiento de los estudiantes con la Guardia Civil y la Policía en la Puerta del Sol de Madrid mueren más de 20 personas. El Rector de la Universidad y varios catedráticos críticos con el Gobierno que preside el general Narváez acaban destituidos y en la cárcel. Emilio Castelar, que ya se había ganado la inquina del Dictador, por su artículo "El Rasgo" ("La Democracia",22-2-1864) dice entonces: "La Monarquía se hunde y la Reina no se entera. España es como una tartana que, con los caballos desbocados, se dirige alegremente hacia el precipicio. O alguien frena esta locura o acabaremos todos cayendo en el hoyo".

Y así fue. Tres años más tarde cayó la Monarquía de los borbones y la Reina Isabel tuvo que salir para el exilio como gato escaldado. La tartana del Estado cayó en el precipicio, mientras los españolitos seguían divirtiéndose y pidiendo subvenciones.

 

Año 1874. 20 de diciembre. La Primera República era ya el guirigay de los cantonalismos separatistas y España era un caos total. Entonces Cánovas del Castillo hizo esta fotografía para la Historia: "El Estado se hunde y los republicanos siguen discutiendo sobre la Revolución Francesa. España es ya como un caballo sin control que se dirige hacia el precipicio a galope tendido. Si esto no lo frena nadie vamos a caer todos en el hoyo".

Y así sucedió. Pocos días más tarde el general Pavía echaba a los señores diputados por las ventanas del Congreso y puso fin a los separatismos. Aunque España no levantó cabeza, porque los españolitos seguían divirtiéndose y pidiendo subvenciones.

 

 Año  1922. Marzo. Tras el fracaso del último Gobierno Maura el líder conservador se retiró desilusionado, hundido, fracasado y desmoralizado. El asesinato del Presidente del Gobierno, Eduardo Dato, y el desastre de Annual le convencieron de que España iba en directo al precipicio. Fue entonces cuando les dijo a sus correligionarios: "Lo siento, señores, me retiro de la política y me voy a mi casa. Este país no tiene arreglo. Vamos directos al precipicio y la clase política sigue discutiendo el seso de los ángeles. La Monarquía está acabada. Y el pueblo sólo piensa en divertirse y vivir del cuento. ¡¡Pobre España!!".  

Y así fue. La Monarquía, viéndose perdida, se entregó al dictador Primo de Rivera en 1923 y fue el principio del fin. En 1931 el Rey don Alfonso XIII tuvo que salir por pies para evitar un final peor.

 

Año 1936.Abril. Las elecciones generales de febrero le habían dado el triunfo al Frente Popular y las izquierdas, ya en las aspiraciones de una Dictadura del Proletariado, se habían quitado la careta democrática y entraron en el Gobierno con el puñal en la boca. Fue entonces cuando Don Miguel de Unamuno, el gruñón Unamuno que había hecho más que nadie por traer la República, dijo en una de aquellas tertulias del anochecer en su Salamanca del alma: "Señores, lo siento. Este barco se va a pique. Nos estamos hundiendo sin remedio y ya no bastarán ni los milagros de San Manuel Bueno.". "Pero, ¿tan mal lo ve usted, don Miguel?, le interrogó uno de los tertulianos". "Mire usted, amigo mío, no es que yo lo vea mal. Eso sería una opinión y aquí sobran las opiniones.  Lo que pasa es un HECHO. Que España, esta España nuestra, es ya como un autobús que va por el camino que conduce en directo al precipicio y, encima, los que van dentro van cantando y festejando la marcha. Aunque no es una manera nueva de suicidarse. Los españoles saben suicidarse mejor que ningún otro pueblo del mundo."

 

 

Y así sucedió. Pocos meses después se produjo el alzamiento del ejército y las dos Españas, insensatamente, se echaron al monte para matarse como animales. El autobús cayó al precipicio mientras los que iban dentro cantaban y se divertían como locos.  

Bueno, y así podíamos seguir citando recuerdos de la Memoria Histórica. Pero, para muestra vale con un botón. Ahora mediten, examinen, comparen y saquen conclusiones. Porque la España de hoy es como ese autobús unamuniano, o aquella tartana de Castelar, o aquel caballo desbocado de Cánovas... Esto se va al garete, con Monarquía incluida, y al señor Zapatero no se le ocurre otra cosa que pedir optimismo. "Ave, César, morituri te salutant". Y lo peor es que los que van dentro del autobús, los que caerán al precipicio, van cantando y celebrando los goles del "Barca" o las lindezas de la Pantoja. O se frena en seco y se cambia de rumbo o el autobús caerá por el precipicio, que, por cierto, ya no está tan lejos. ¿Optimistas? Sí, pero no insensatos o locos.

Naturalmente la España de hoy vive momentos distintos. Aunque, en mi criterio, el autobús del precipicio se ha puesto en marcha, ya que los nacionalismos de antaño han vuelto, incluso descaradamente, pidiendo la independencia de sus territorios; el Rey Felipe VI ya está siendo discutido y en Cataluña sobre todo ridiculizado (quema de sus fotos, pintadas en su contra, autoridades que le dan la espalda y alcaldes que le prohíben locales para sus actos públicos); un Gobierno, el que ha salido tras la Moción de Censura, que se sostiene gracias al apoyo de los nacionalismos independentistas y los radicales de “Podemos”; el cáncer del “café para todos” de las Autonomías y la tormenta que amenaza a Europa y a la economía mundial, y de seguir así más bien antes que después (hoy los tiempos son muy distintos a los de ayer) el precipicio no está lejos. ¡¡Pobre España!!... Aunque me da la impresión que estamos donde los “luchadores” de Goya.”    

 Y hoy, pasados 42 años de mi primer aviso, 39 del segundo y 11 del tercero, vuelvo a escribir del LOBO, pero ya no para decir ¡¡QUE VIENE!!, sino para deciros que si no queréis que os coma ya no tenéis más remedio que echaros a la calle y todos a una gritando aquello que ya gritaban nuestros antepasados de la Edad Media: ¡¡AL LOBO!! ¡¡Al LOBO!!