Pues como nos temíamos y como es lógico y natural después de gobernarnos el comunismo, ahí tenemos de nuevo una cifra de parados espeluznante. Acompañada de la constante de un 43 % de paro juvenil. Y eso que no contamos a los autónomos que tienen su negocio cerrado por la pandemia y que cobran una ayuda. 
 
Y en esto se va a ir el dinero enviado por Bruselas.  Nada de nuevos proyectos, nada de nuevas ideas empresariales, nada de nuevos retos. Los parientes pobres de Europa han pedido una ayuda para ir tirando y los países ricos del Norte nos la van a otorgar. Esa es la realidad.
 
Con lo que la red clientelar de los partidos de izquierda se ampliará más todavía y tendremos a más de la mitad de la población viviendo del estado. Constatación del absoluto fracaso del régimen del 78 al que ya va siendo hora de poner remedio. Una gloriosa nación abocada a un miserable pulso existencial no es la mejor herencia para dejar a las generaciones venideras. 
 
Se necesita gente que recobren a España para las vías de la civilización y del progreso y que lleven a cabo el siguiente plan de obras:
 
1. Un plan ferroviario que mantenga accesibles y comunicados todos los rincones del país.
 
2. Un plan de carreteras que renueve la ya desgastada y en mal estado red viaria.
 
3. Un plan hidrológico que lleve el agua a todos los secarrales abandonados.
 
4. Un plan de reforzamiento de la armada para mantener seguras nuestras costas y prevenir posibles invasiones.
 
5. Un plan aeroespacial para impulsar la economía y ofrecer a España un proyecto sugestivo que impulse la unidad y la ilusión colectiva. 
 
6. Un plan de renovación industrial que potencie el i+d y las nuevas tecnologías. Fundamental para encarar el futuro con optimismo y con misión de patria.
 
7. Un plan de poda de la administración pública española que reduzca este elefante a dimensiones razonables.
 
8. Un plan de nacionalización de las empresas energéticas para que los españoles dispongan de energías baratas y puedan competir, ahorrar y emprender. 
 
9. Un plan de reestructuración del estado que suprima las nefastas autonomías y sufragar con estos dineros los otros gastos.
 
10. Un plan de repoblación del interior de España mediante la regulación de precios agrícolas, bajadas de impuestos en las zonas despobladas e impulso de la natalidad.
 
Pienso sinceramente que poniendo en marcha estos diez planes se podría recuperar el pulso vital del país. Pero para ello es necesario una pequeña "revolución" que aleje de las ubres del estado a tanto parásito como tenemos y mantener a raya a las élites extractivas que tienen a bien gobernarnos hoy en día.
 
Si no, mucho me temo que el número de parados seguirá aumentando hasta la explosión de graves conflictos sociales y quizás, y Dios no lo quiera, una nueva guerra civil.
 
Por supuesto que mientras que haya un solo español en paro no se admitirían emigrantes ilegales y mucho menos darles paguitas y subvenciones. 
 
Y este es el plan de choque que necesita el país. Medidas drásticas para problemas drásticos.  No hay otra. Meter el bisturí con precisión quirúrgica y quitar el cáncer de los vagos y maleantes que viven del estado sin dar golpe.
 
Por que no olvidemos que cuando llega el tiempo de la recolección nuestros agricultores no encuentran a gente que quiera trabajar en el campo y tienen que recurrir a temporeros extranjeros. 
 
Así que también hay que sustituir la cultura del caradurismo por la cultura del mérito. Y sacudir el país del sopor que el triunfo de la mediocridad ha traído.
 
He pronunciado palabras muy duras en este artículo pero es que la situación de España es la que es. Es muy preocupante y hay que ponerle remedio ya, antes de que nos vengan males mayores todavía.
 
Espero que reflexionen ustedes sobre todo lo dicho hoy y perdonen la dureza de mis palabras. El país se hunde y no es hora de andarse con paños calientes. Es la hora de llamar a las cosas por su nombre y poner los remedios adecuados. En este caso se trata de un cáncer y hay que operar.
 
Yo me voy a pasar las gradas a las parcelas en barbecho. Esperando que los españoles dejen de escuchar a quienes les halagan los oídos y luego les roban y escuchen de nuevo a quienes venimos diciendo las verdades desde hace mucho tiempo. Ya es hora antes de que sea tarde.