Llevaba yo semanas viendo un cartel colocado en el cristal de la puerta lateral trasera de algunos coches de la policía local de Sevilla y, la verdad, no me parecía adecuado hacer un uso político y electoralista de la policía local.

Así que, en uno de mis paseos por el centro de la ciudad, localicé uno de estos vehículos con el cartelito de marras y dos agentes charlando al lado del mismo. Ocasión que aproveché para acercarme con disimulo dialogar con uno de ellos.

-Buenos días, Sr. agente -así inicié la conversación-. Mire, vengo observando ese cartel de “Hoy también es el 8 de Marzo” y estamos en Junio. Perdone, una pregunta: ¿Esto que es, la policía para mujeres?

-No, nosotros, como usted comprenderá, estamos para servir a todo el mundo.

-Cierto, eso mismo creo yo, porque con mis impuestos pago parte de su sueldo, su uniforme, ese coche y hasta el cartel que llevan colocado ahí. Mire, no hay derecho a confundir a la gente, crear malestar en el viandante y hacer política de partido con el honrado trabajo de usted y sus compañeros. Uno, se lo digo sinceramente, tiene estima y reconocimiento por su trabajo diario y cosas así, compréndalo usted, desmerecen, dañan la imagen que muchos tenemos de la policía local de esta ciudad.

-Lleva usted razón, señor, pero nosotros poco podemos hacer en este asunto. Nos colocan el cartel en el coche y nos lo dan así. Le sugiero que haga un escrito y lo entregue en el Ayuntamiento, nosotros dependemos del Ayuntamiento.

-Muchas gracias, quedo enterado. Muy amable por atenderme.

A esto, el agente se llevó la mano a la sien en señal de respetuosa despedida a lo que yo respondí con un gesto de agradecimiento.

Y esto es así, lo queramos o no. Decenas de miles de euros para empapelar Sevilla con banderas multicolores del orgullo gay, otro colectivo clientelar que mantendrán en el limbo sin atender sus verdaderos problemas, mareando la perdiz para que su voto se prolongue tres, cuatro, cinco legislaturas más. Decenas y decenas de coches patrulla de la policía local con el cartelito del “8 de Marzo” para enredar a las mujeres, varadas en ese día, cuando el año tiene 365, al objeto de chuparles su voto, cuando lo que necesitan las mujeres es un conjunto de medidas interministeriales que impulsen su capacitación y promoción profesional, no mantenerlas asustadas con el machismo y el patriarcado.

El único machismo y patriarcado que existe en España es el del gobierno, convertido en un gran macho protector que mantiene un harem de miles y miles de mujeres clientelizadas, dependientes de su feminazi paguita mensual y mil prebendas de toda índole. Son, en este caso concreto, el colectivo de las feministas de bote que tienen su policía local sólo para ellas, que hasta eso les hacen creer a estas desnortadas criaturitas.