Notoria es la circunstancia que se refiere directamente a la artimaña empleada por Volkswagen mediante un programa informativo por el que conseguían que sus vehículos indicasen que sus prestaciones eran mejores de lo que se correspondía con la realidad, mostrando, además, que el grado de contaminación era inferior al real. Con ese truco pudieron engañar a entidades públicas y a consumidores.

 

El descubrimiento del dato originó un fuerte revuelo perjudicial para los fabricantes de los coches de Volkswagen que, no obstante, no resultaron tan perjudicados como muchos esperaban, pese a implicar la polémica una importante reducción de beneficios. Los encargados de gestionar la marca invitaron a sus clientes a revisar los coches para ajustar su configuración.

 

Muchos aceptaron ir a los talleres oficiales para alterar las condiciones de los vehículos. Otros, por el contrario, prefirieron iniciar procesos judiciales en la vía jurisdiccional civil.

 

Se dictaron cinco sentencias que señalaban que los compradores del vehículo, en los casos concernientes a los respectivos procesos, no tenían derecho a indemnización y, tampoco, resolver el contrato. La última resolución judicial sobre el fondo que se ha conocido reconoce el derecho a abonar una cantidad de dinero al adquirente del coche por el desconocimiento que se tenía de las verdaderas condiciones. Las ideas generales de las sentencias han sido comentadas en diversos artículos.

 

Hay que tener presente, en relación con el caso de los coches de Volkswagen, que el contenido del fallo de las sentencias depende de varios factores:

 

  • Por un lado, la manera en la que el abogado de la parte actora plantea la pretensión por la demanda condiciona la labor del juez, que, por la congruencia, deberá ajustarse, en sus pronunciamientos, a lo pedido por las partes. Por eso, un error en el suplico de la demanda o la carencia del ejercicio de acciones subsidiarias puede condicionar la desestimación de la pretensión.

 

  • Por otro lado, la condición de cada juez, con sus convicciones y sus opiniones, provoca que sea fácil, en los casos en los que la ley faculta al juez para decidir lo que mejor corresponda conforme a la interpretación de la norma jurídica que realice, que la solución a un mismo caso varíe en un sentido o en otro dependiendo del juez que resuelva el asunto.

 

Hay varios aspectos de la situación de los coches de Volkswagen que no se conocen con precisión. Por esa causa, resulta difícil especificar los motivos por los que se puede comprender, absolutamente, la disparidad de criterios, que, a primera vista, no tiene demasiado sentido.

 

La sentencia comentada sirve para dar un paso más en la lucha por los derechos de los consumidores. El artículo 65 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, establece que “Los contratos con los consumidores y usuarios se integrarán, en beneficio del consumidor, conforme al principio de buena fe objetiva, también en los supuestos de omisión de información precontractual relevante”. No parece que los vendedores de coches de Volkswagen hayan ejecutado la conducta debida.

 

Habrá que continuar esperando para saber si terminan dictándose más sentencias favoreciendo a los adquirentes de coches de Volkswagen. También tendrá que pasar tiempo hasta que se dicte una resolución verdaderamente relevante por Audiencias Provinciales o por el Tribunal Supremo.