Corren malos tiempos para el Atlético. Sobre todo en Champions. Porque los de Simeone no han podido pasar del empate sin goles en Bakú ante un desconocido Qarabag, que cierra la clasificación del grupo C con tan solo un punto (el obtenido ante los madrileños, el primero de su historia en la competición, que celebraron como si hubieran ganado la propia orejona). Pero los rojiblancos no están mucho mejor que los de Azerbaiyán, ya que son terceros con dos puntos y se alejan de Roma y Chelsea, con 5 y 7 puntos, respectivamente.

Complicado lo tienen Simeone y los suyos para pasar a octavos de una competición a la que habían tomado la medida en los últimos años. Es más, el Atlético, que jugó 20 minutos contra uno menos, parece un equipo sin ideas ni fútbol para superar al impulsivo Qarabag, a priori el conjunto más fácil de su grupo. Un lío tremendo que ha hecho estallar todas las alarmas y las críticas a Simeone. 

Griezmann, Carrasco o Gameiro no acaban de encontrar su sitio en el campo y, como ocurre en los últimos encuentros del Atlético, hacen grande al portero rival. El gol es cada día más necesario en este equipo, que en sus tres partidos en Champions sólo ha marcado uno, aunque no sirvió para mucho. Ya son cuatro los encuentros en los que los rojiblancos no ganan. Y, aunque dependen de sí mismos para poder seguir en la competición, ya cuentan los días que quedan para que Diego Costa pueda incorporarse al conjunto madrileño. Solo hay que ver si encaja tan bien en él como lo hiciera en el pasado.