Prometí, si me llegaban algunos traking de estos días que ya tengo en mi poder, hacer una valoración/precisión de lo que puede ocurrir mañana en las elecciones andaluzas.

Antes de entrar en la cuestión demoscópica referir tres condicionantes que mantienen la pugna entre el denominado vértigo electoral y la reordenación del voto y que en un análisis demoscópico, en el cocinado, no se deben obviar: el primera, la campaña electoral; el segundo, el tratamiento informativo; el tercero, la variabilidad en la participación final.

Con respecto a la campaña: observada desde mi perspectiva sólo el PP ha conseguido su objetivo que era neutralizarla; ni la izquierda ha conseguido lanzarla, pese a su intento sectorial, ni VOX, que será probablemente el perjudicado, protagonizarla por falta de eco mediático suficiente, lo que lastra uno de sus recursos más fuertes.

Con respecto al tratamiento informativo: VOX, que no dispone de medios de comunicación que le muestren cierto apoyo de peso, como las demás opciones, y que no acierta a la hora de tener una política definida más allá del recurso a la hidra dislocada, que, además, a mí juicio, ha desaprovechado el posible tirón mediático de Macarena Olona, se ha encontrado con un claro bloqueo que buscaba silenciar su opción. Al mismo tiempo la demonización que le favorece no ha sido tan intensa como en otras campañas.

Con respecto a la variabilidad: tampoco los traking muestran que la indecisión se haya solventado de forma determinante a dos días de las elecciones, producto de lo que hemos comentado. A duras penas si llega al 10% de un 30% el volumen de los que han tomado ya su decisión, incluida la de participar. Los analistas estiman que ese 20% se irá mayoritariamente a la abstención, pero unos puntos de participación pueden cambiar la adjudicación de 5 escaños. Lo que el lector debe tener en cuenta a la hora de matizar los resultados de nuestra valoración.

Los análisis demoscópicos tampoco son capaces de precisar de forma definitoria lo que va a suceder. Entre otras razones porque es imposible estimar si Ciudadanos obtendría hasta 2 escaños o ninguno, lo que condicionará el reparto final y los escaños del PP o VOX.

Curiosamente la desmovilización impulsada por el PP, al entender que un porcentaje bajo de participación impulsaría su crecimiento en escaños, se está volviendo en su contra. La tendencia de más diputados para el PP constante hasta hace 3 días se ha retenido por la reordenación del voto y podría quedarse en los 47/48 escaños. De ahí las desesperadas llamadas al voto útil e indirectamente, sin nombrarlo, a lanzarse contra VOX en los últimos días con eco en los medios afines que pueden influir en el sector electoral indeciso entre PP y VOX.

Nadie salva al PSOE de la debacle, porque tampoco es cierto que el aumento de la participación posible le beneficie de tal forma que invierta las tendencias. La campaña de Espadas, que también prefería la desmovilización, no ha funcionado. La realidad es que si nos acercamos a las previsiones medias es posible que el PSOE no pase de los 31 diputados o que, como yo estimo quede por debajo de los 30.

La pelea entre las dos facciones de la ultraizquierda parece que se va a inclinar hacia el lado de la alianza apoyada por la esperanza divina” de Yolanda Díaz, frente a la opción de Teresa Rodríguez y su Adelante Andalucía. Unos buenos resultados empujarían a Yolanda Díaz en su carrera de  líderesa, aunque crearán un problema en el seno de IU. Máxime si como barajan podrían explotar la opción de la abstención anti VOX para investir a Moreno Bonilla que ellos consideran beneficiosa a futuro (solo nosotros paramos a VOX”). El posible hundimiento de Teresa Rodríguez (de 1 a 3 escaños) llevaría a la coalición apoyada por Yolanda a situarse entre los 8 y 10 diputados (en el mejor de los casos entre los 11 y los 12 si la movilización silenciosa que se estima posible se produjera).

Lo indicado hasta aquí nos dice que el bloque de izquierdas obtendría entre 30 y 42 escaños, a expensas de saber si los dos últimos días han impulsado ese movimiento de movilización silenciosa de forma significativa, pero que probablemente al dividirse entre 3 formaciones no pudiera arrastrar más de 2 o 3 escaños situándose sobre los 45 en función de una distribución entre las 8 provincias muy favorable. Dejemos el bloque en un horizonte máximo de 41-44.

En cualquier caso, como es prácticamente imposible que el PP baje de los 47 escaños Moreno Bonilla se libraría de la presión de una alternativa, fiándolo todo a la presión de ir a unas nuevas elecciones para gobernar en minoría. Una jugada arriesgada, porque se basa en la tesis de que los votantes de VOX solo piensan en que no gane la izquierda por lo que castigarían a VOX como responsable de una nueva llamada a las urnas. Es así, en el ejercicio habitual de dominar con el pensamiento la realidad, porque la estrategia del PP pasa por neutralizar a VOX reduciéndolo al papel de muletilla del PP.

¿Y VOX? No parece que hayan movilizado a más electores en la última semana, ni enmendado suficientemente sus deficiencias de campaña, pero sí ha conseguido asegurarlos. Lo que indican los traking es que su suelo sigue estando en el fijo de 17/18 escaños. Es decir que se mantiene el crecimiento electoral del partido. Ahora bien, 17/18 escaños serían insuficientes para presionar a Moreno Bonilla. Por otra parte, los máximos posibles de VOX al iniciar la campaña eran de 23 a 25 escaños, un resultado que debilitaría los aires de superioridad de Moreno Bonilla que tendría que luchar contra la presión de llegar a un acuerdo con VOX o aceptar la abstención de la izquierda (ahora más me parece que de Yolanda Díaz que del PSOE).

Ahora bien, los analistas no ignoran ni el voto oculto a VOX, ni la efectividad de su campaña paralela en redes dirigida a los nuevos votantes y a los dependientes digitales, ni el fenómeno de la reordenación, por lo que sí su electorado potencial sigue movilizado podría llegar a los 20 escaños. Desde mi punto de vista, y ya clavé los de Castilla-León, estaría entre los 19/21.

Hagan los cálculos y verán que no está todo decidido, más allá de la imposible victoria de la izquierda porque existe VOX, ni cómo va a manejar Moreno Bonilla el día después, ni sí Yolanda Díaz acabará como la gran triunfadora estructural en una lectura en clave nacional de los resultados.