Batalla iniciada, con la llegada de Zapatero a la Moncloa y forma parte de la guerra bimilenaria de Satanás contra la Iglesia. Contra el legado de la Segunda Persona de la Santísimas Trinidad,  encarnada  en Jesús de Nazaret,  con la misión de difundir y conservar sus enseñanzas. Lucifer conoce muy bien, por experiencia propia,  su impotencia para enfrentarse al Creador e invierte sus esfuerzos en otro campo.

Por un misterio  insondable, Dios le permite merodear por el mundo sin dejar el Infierno, y ocuparse en  buscar su cosecha de compañeros para la eternidad desgraciada, tentando al hombre –criatura predilecta del Creador.

Todo nos lo ha dado gratis,  sin exigirnos nada, sin embargo,  para alcanzar la Eternidad feliz --que llamamos “Cielo--  nos ha puesto la condición de   “pasar una prueba de fidelidad”  y, a tal fin,  nos  concede una vida -- más o menos larga— para poder demostrarlo en forma muy simple: Nos bastará guardar los mandamientos dados a Moisés en el Monte Sinaí.

Les ruego  me disculpen por un breve paréntesis, para recordar este conocimiento imprescindible para el ser humano: “Solo existen dos clases de hombres”, aunque aparentemente haya muchas (blancos, y negros, amarillos y rojizos, ricos y pobres, altos y bajos,  gordos y flacos, científicos y analfabetos,  trabajadores y vagos, deportistas y de “sillón bol”…y,  así,  hasta el infinito) pero todas ellas son “superficiales” y “sin sustancia”;  la realidad auténtica es la expresada: “únicamente  hay dos” y,   los hombres,  “o son sabios o son necios”.

Tú y yo, no  somos  excepción: “sabios o necios”, ¡no hay una tercera vía!; tenlo muy presente y no juegues con tu existencia:   Si sabes por qué y para qué Dios te ha puesto en este mundo, si realizas tu misión y “te salvas”¡eres sabio!; si ignoras qué  pintas sobre la Tierra, y malgastas inútilmente tu vida,  “eres un perfecto necio” (y te puedes llamar cretino, imbécil, etc., que no será una ofensa).

Cierro el paréntesis,  no sin aludir a una foto reciente, publicada tras la defunción de un moro multimillonario en petrodólares, mostrándonos  su coche… “de oro”, su impresionante “yate” y su mansión; ¡el pobre!, no pudo llevarlos al otro mundo…

 A los adolescentes y jóvenes de mi generación nos decían cosas que hoy suenan a ridículas: “la juventud se nos ha dado para el heroísmo y no para el placer”; “la vida es milicia”; “para Dios no hay héroes anónimos” o,  también,  nos recordaban las palabras de Jesús, “el que se empeña en conservar,  su vida la perderá”. Hoy, lo importante es el “diálogo y la paz”,  aunque hayamos de pisotear la Fe, la Verdad, la Justicia, los ideales y  demás valores humanos: la gran solución es el  “dialogo” la “conciliación” es el don supremo.

Sus frutos están  a la vista, somos incapaces de entender --y menos de practicar-- que se puede dar la vida  “por Dios y por España” a los veinte y pocos años…

Y, si hemos llegado a este punto,  se lo debemos a  la super inteligencia de Satanás que ha ido “madurando” a la Cristiandad, civilizadora de Pueblos y poniéndolo a punto de caramelo para ser aniquilada. Una parte del clero necio que se proclama modernista ha colaborado.

Da pena comprobar cómo esta Guerra “no las gana el enemigo, se la brindamos nosotros, incapaces de pelear y defender lo que decimos creer. Salvo un milagro de Dios el final está cantado. Eso sí, los inasequibles al desaliento seguiremos en las trincheras y peleando con la  pluma mientras nos lo permitan.

Volviendo al tema: esa “definitiva gran guerra” consta de otras más pequeñas y parciales --o si prefieren-- tiene varios frentes, a uno de los cuales,  dedica la máxima atención: Es la ofensiva a muerte contra España. La inició en el mismo momento de su nacimiento como “unidad católica” (589)

No siempre ha mantenido la misma intensidad. Nos vamos a limitar  hoy al clímax alcanzado en los últimos ochenta años y, especialísimamente, en las dos últimas décadas. En este año de gracia, 2021, ha alcanzado la cima  y se ha permitido la burla impensable para con su odiada España, colocando en el gobierno a dos docenas de féminas descerebradas,  capitaneadas por un impresentable embustero, imposible de superar. No admite comparación en el pasado, en el presente y el futuro, como sofista, mentiroso y amoral. Para él, no existen fronteras para delimitar  el sentido común, la vergüenza, el respeto a la ley ni a norma alguna.

Intentaré en próximos artículos convencer a mis compatriotas que la salvación de España es absolutamente imposible sin echar a estos infames gobernantes de la Moncloa, aplicando  el principio fundamental de Roma: “Salus populi, suprema lex” que podríamos traducir: “El bien del Pueblo es la LEY SUPREMA”, con todo lo que eso significa.

Ese desprecio del “Poder Supremo ‘sin rostro’ ” a nuestra Patria lo manifiesta con descaro cada momento de cada día, dictando decretos sin pies ni cabeza utilizando de marioneta al Doctor Cumfraude para cerrar todas las fuentes de riqueza de la nación, destruyendo la industria, la agricultura, la ganadería, el turismo,  junto con las grandes, medianas y pequeñas empresas, para llevarnos a la hambruna y la esclavitud  marxista,  la grande, la mediana y la pequeña empresa para que en meses la hambruna en España.

Por favor señores tertulianos de todos los medios de comunicación --aquellos que aún conservan un poco de inteligencia, de sentido común y de amor a España--  dejen de hablar de inocuidades y convenzan a los españoles de esta única realidad digna de atención: el único  empeño de la Moncloa es arruinarnos, llevarnos al hambre, a la esclavitud y al suicidio colectivo de la “impotencia”.  ¡Qué triste resulta comprobar que unos ineptos, sin conciencia y sin seso, puedan llevar a los españoles al desastre como un rebaño de  borregos drogados!