Los agentes, que iban en un vehículo camuflado, lo siguieron hasta Valdebebas, donde James tenía su primer entrenamiento del año. Allí se encontraron con otro escollo: los guardias de seguridad de las instalaciones. Mientras James Rodríguez superaba sin problemas la seguridad de la ciudad deportiva del Real Madrid, los guardias de Valdebebas impedían en un primer momento la entrada a los agentes, que finalmente pudieron acceder al recinto para poder hablar con el jugador.

 

James había cometido varias infracciones en un momento: conducir de forma temeraria, darse a la fuga ante la Policía, etc. La primera versión del futbolista fue que “iba con prisas porque llegaba tarde al entrenamiento” y no había parado porque no había oído el alto de los agentes ni la sirena del coche policial debido al volumen de la música de su radio.

 

Tras la incredulidad de la Policía llegó la segunda versión de James Rodríguez: “pensé que era un secuestro”. Contó que en su país, Colombia, es habitual que los secuestradores utilicen coches sin identificación policial para fingir detenciones a automóviles lujosos y, posteriormente, secuestrar a sus ocupantes. Por tanto, el jugador pidió disculpas y mostró su arrepentimiento, por lo que los agentes no multaron en el momento al colombiano.

 

Según cuenta elmundo.es, ahora será denunciado ante la Delegación de Gobierno por un delito de desobediencia grave, en virtud de la aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana. Y los policías que lo persiguieron también preparan una denuncia por un delito contra la seguridad vial, por lo que enfrenta a una retirada de su carnet de conducir.