Igor Zagrebelny: “Rusia simplemente no puede tolerar una Ucrania verdaderamente soberana a su lado”

Entrevista con Igor Zagrebelny, filosofo, director del centro de investigación y análisis “Teología Política”. Zagrebelny es autor de varios libros, entre ellos, “El Apostolado de la Espada” (2017), “Intermarium: Una oportunidad casi perdida” (2019) y “Las Crónicas Europeas” (2020).

Actualmente sirve en la Fuerza de Defensa Territorial de Ucrania. ¿Qué me puede contar sobre su experiencia militar? ¿Cómo ve el desarrollo de la guerra?

Mi experiencia militar comenzó en el verano de 2014 tras en el Cuerpo de Voluntarios de Ucrania (DUK en ucraniano), el ala militar del movimiento Sector Derecho, al que pertenecía entonces. Esta experiencia fue pequeña, pero más concentrada que ahora. En septiembre de 2014, se me ordenó volver a Kiev para participar en la política de información del partido.

En cuanto a la etapa actual de la guerra, al principio de la misma me uní a la brigada de defensa territorial que defendía Kiev. Sólo algunas unidades de nuestra brigada se enfrentaron al enemigo en batalla. Mi unidad estaba en la segunda línea de defensa y no participó en ningún enfrentamiento. Hasta ahora, nuestra unidad se mantiene en la región de Kiev en caso de una nueva invasión desde el norte, pero tarde o temprano tendrá que ser enviada al este. Creo que esta guerra dará suficientes tareas a todos. No soy un experto militar para predecir su rumbo en el futuro. Me gustaría decir que tenemos las fuerzas humanas para continuar la lucha. El curso de la guerra dependerá en gran medida del suministro de armas a Ucrania, incluida la artillería.

Antes de convertirse en soldado, usted era un escritor muy conocido en Ucrania. ¿Esperaba que llegara el día en el que tendría que dejar la pluma y tomar la espada? ¿Esperaba esta invasión?

Desde que era un adolescente intuía la inevitabilidad de una guerra a gran escala entre Ucrania y Rusia. Rusia simplemente no puede tolerar una Ucrania verdaderamente soberana a su lado. En cuanto a cambiar la pluma por la espada, hay que señalar que tuve una juventud turbulenta en las organizaciones nacionalistas. Era, por así decirlo, un puñal, no una espada. Incluso llegué a pasar cerca de un año en prisión cuando Viktor Yanukóvich era presidente de Ucrania (fui detenido por el incendio de la oficina del Partido Comunista). Finalmente dejé el movimiento nacionalista y me centré en el trabajo creativo en 2016. Desde entonces, me he acostumbrado a una vida bastante tranquila. Sin embargo, cuando me desperté el 24 de febrero por la explosión de un cohete, no me sorprendió. No me alegré ni me disgusté: simplemente salí al balcón, encendí un cigarrillo y me dije “bueno, está pasando lo que tenía que pasar”.

Se define como cristiano conservador, no como nacionalista. Sin embargo, en sus libros destaca la importancia de la religión y la nación.

Mi visión del mundo ha evolucionado desde la fascinación por el nacionalismo ucraniano clásico hasta el conservadurismo cristiano. Utilizo el término “nacionalismo ucraniano clásico” para referirme a la ideología de la Organización de Nacionalistas Ucranianos en el periodo comprendido entre los años 30 y los 60. Esta ideología tenía un fuerte acento conservador y me gustaba. Luego empecé a ser crítico con el propio fenómeno de la modernidad como producto de la Ilustración. El objeto de mi crítica es la nación como producto de los mismos fundamentos que el liberalismo y el marxismo, y que hoy dan lugar a movimientos radicales de emancipación como el LGBT. Pero esto no significa que critique la idea de que la humanidad está formada por personas de diferentes comunidades étnicas, culturales e históricas. Tal división está en consonancia con el orden de Dios. Además, la nación moderna y el nacionalismo nacieron en el proceso de modernización, pero luego, durante este proceso, fueron declarados como algo arcaico. Ahora la lógica del llamado “progreso” exige la eliminación de la soberanía nacional y la diversidad de las culturas nacionales. Desde el punto de vista del conservadurismo cristiano, tenemos que proteger estas cosas, porque están más cerca del orden natural de las cosas que el futuro que los globalistas están preparando para nosotros.

Muchos en Occidente creen, gracias a la propaganda, que Rusia es una país cristiano y conservador, y que esta guerra es una lucha entre ese modelo conservador y la decadencia occidental.

Probablemente, la única época en la que Rusia desempeñó el papel de fuerza conservadora en Europa fue la primera mitad del siglo XIX. Posteriormente, el Imperio Ruso inició un rápido proceso de degradación que culminó con la llegada al poder de los bolcheviques en 1917. Como dice mi amigo, el filósofo Eduard Yurchenko, la revolución bolchevique destruyó los mejores rasgos de los rusos e intensificó los peores. En la actualidad, la sociedad rusa sigue estando muy degradada. El falso conservadurismo de Putin no cambia esta situación. Por ejemplo, la Iglesia ortodoxa rusa colabora estrechamente con las autoridades, pero muy pocos rusos llevan una vida religiosa. Incluso en Semana Santa, a la liturgia sólo asiste un 1% de la población rusa. Al mismo tiempo, el gobierno ruso oprime a otras confesiones cristianas, incluidos los católicos, de los que hay muy pocos en Rusia.

Tal vez una de las razones por las que los rusos viven en un estado de degradación espiritual es que no se han arrepentido del mal del comunismo: por ser los primeros en legalizar el aborto en el siglo XX, por la persecución a gran escala de los cristianos, por el Holodomor en Ucrania, por participar en la Guerra Civil española, por el apoyo y la coordinación de diversas fuerzas subversivas en Europa y otros continentes. También hay que tener en cuenta que el pseudoconservadurismo de Putin está provocando una reacción en forma de simpatía por las ideas de la izquierda radical entre algunos rusos. Es probable que después del colapso del régimen de Putin, veamos el bolchevismo 2.0, pero esta vez con banderas del arco iris, no con banderas rojas.

Un activista del Maidan me dijo hace años que Ucrania estaba amenazada por el este, por el imperialismo ruso, y por el oeste, por el liberalismo izquierdista. ¿Cree posible una tercera vía, una Ucrania de valores conservadores y patrióticos?

La tercera vía es posible. Pero yo no vivo en un mundo de ilusiones. Hará falta mucho esfuerzo después de la guerra para que Ucrania elija la tercera vía. La posibilidad de una tercera vía aumenta hoy en día por el hecho de que los ucranianos están significativamente decepcionados con las políticas de Francia y Alemania, y estos países siguen siendo los principales promotores del globalismo y el liberalismo radical en Europa. En cambio, ha crecido la simpatía por la conservadora Polonia, que está a la cabeza del proyecto Intermarium como unión de Estados de Europa Central y Oriental que buscan defender su propia soberanía y los valores conservadores básicos. Pero en cualquier caso, la tarea más importante ahora para las fuerzas que miran hacia la tercera vía es resistir a Rusia. Lo que Rusia nos trae no es muy diferente de los desafíos de Occidente. Rusia niega completamente nuestra identidad, nuestra existencia nacional, y lo hace militarmente, llevando a cabo numerosos crímenes de guerra.

Hablemos de sus libros. En “El Apostolado de la Espada” critica el pacifismo asociado al cristianismo. ¿Reivindica el concepto de “guerra justa”? ¿Ha respondido la iglesia ucraniana a la llamada a las armas?

En este libro me centro en las enseñanzas tradicionales de la Iglesia Católica, incluida la guerra justa. No puedo llamarme militarista. Sin embargo, me parece evidente que el pacifismo es hostil a la cosmovisión cristiana. Proviene de una de las ideas más heréticas: la posibilidad de construir un paraíso en la tierra. Las guerras estallarán hasta la Segunda Venida de nuestro Señor. Es necesario aceptarlo y alimentar una cultura militar noble (como lo fue en los mejores períodos de la historia europea). En cuanto a la respuesta del clero ucraniano a la guerra, no es en absoluto pasiva. Consiste en el servicio de capellanes y el apoyo material al ejército. Sin embargo, falta una clara comprensión teológica de la guerra que tiene que ser una vuelta a la doctrina tradicional de la guerra, que existía tanto en la Iglesia católica como en las iglesias ortodoxas. Uno de los movimientos positivos en este campo fue el hecho de que los católicos ucranianos comenzaron a ser críticos con el Papa Francisco. Pero parece que aún no se ha entendido claramente que las hipócritas declaraciones pacifistas de Francisco sobre la guerra ruso-ucraniana están estrechamente relacionadas con su pacifismo y globalismo, que, por ejemplo, se presenta ampliamente en las encíclicas Fratelli tutti.

En “Intermarium: Una oportunidad casi perdida” afirma que Alemania y Francia han reforzado la federalización de Europa por miedo a perder su hegemonía ante la aparición del concepto de Intermarium. ¿Es esa idea la única alternativa ante el modelo federal y globalista de Bruselas?

En primer lugar, la idea del Intermarium es un modelo de supervivencia para los pueblos de Europa Central y Oriental. Al fin y al cabo, para resistir tanto a la hegemonía occidental como a la invasión rusa, es necesaria una estrecha consolidación. Al mismo tiempo, las fuerzas conservadoras de Europa Occidental también deberían estar interesadas en poner en práctica el proyecto Intermarium. En efecto, Intermarium puede convertirse en un centro conservador de la política europea. Hoy vemos algo parecido en la actitud de las fuerzas conservadoras occidentales.

También publicó “Las Crónicas Europeas” en el que habla entre otros temas de la posibilidad de un conflicto interétnico en Europa, sobre todo en Francia, y del futuro. ¿Qué futuro plantea en este libro? ¿Cree que esta guerra puede servir de despertar o advertencia de lo que está por venir?

"Las Crónicas Europeas" es un ensayo futurista. En él se describen escenarios diferentes, incluso totalmente opuestos, para el futuro de Europa. Por ejemplo, un ensayo afirma que Rusia se une a la Unión Europea tras la anexión de toda Europa del Este. Las élites occidentales han perdonado a Rusia por sus acciones para realizar el ideal globalista. Y el siguiente ensayo habla del Intermarium, cuyos pueblos son capaces de defender su independencia. He elaborado escenarios favorables y desfavorables desde el punto de vista cristiano conservador.

En 2015 se publicó en Rusia una serie de artículos suyos sobre nacionalismo y tradicionalismo ucraniano bajo el título “Tryzub llamado así por Don Quijote”. ¿Sabe que repercusión tuvo este libro en Rusia? ¿Por qué esa referencia al personaje de Cervantes en el título?

Esta colección incluye artículos que reflejan mi evolución del nacionalismo al conservadurismo. Un grupo de disidentes de la derecha rusa me propuso publicar este libro. Este grupo también tradujo y publicó mi libro sobre Dmytro Dontsov, un publicista que tuvo una importante influencia en la formación de la ideología del nacionalismo ucraniano, en particular en su integración con elementos conservadores. Me resulta difícil hablar del impacto de estos libros. Los disidentes de la derecha rusa son un grupo pequeño. Muchos de ellos se trasladaron a Ucrania en 2014 y lucharon contra los rebeldes prorrusos y prosoviéticos en el Donbás, así como contra las “brigadas internacionales” rusas que Moscú envió a Ucrania del mismo modo que envió a España en los años 30. Ahora se pueden ver en Rusia muchos sabotajes, como la quema de comisarías militares. Creo que los nacionalistas rusos y los verdaderos conservadores también están detrás de algunos de estos incendios provocados.

En cuanto a la cita sobre el Quijote, que apareció en uno de mis artículos. Apelando a Don Quijote, argumenté que la lucha basada en principios fundamentales tiene sentido aunque a alguien le parezca ridícula. Creo que esta imagen es muy cercana a los disidentes de la derecha rusa, porque son muy conscientes de la profundidad de la degradación de la sociedad rusa. Ucrania y muchos otros países europeos tienen muchas más posibilidades de resurgir. Pero sólo Dios sabe cómo será realmente nuestro futuro. Primero debemos serle fieles, aunque a algunos eso les recuerde el comportamiento del héroe de Cervantes.