Solo faltaba que Europa avalase los tejemanejes de Sánchez con el pago de favores a los golpistas a punto de ser indultados, pero si el PSOE actúa como correveidile de la dictadura cubana y comparsa de la venezolana, es normal que la putrefacción haya calado en los mentideros europeistas. 
 
En España hay tres modos de ver y posicionarse respecto a la Justicia: quien la respeta y cumple las leyes; quien la desdeña, conculcando la Ley, delinquiendo y, desde que llegó el sanchismo, quien relativizando el juicio imparcial de los tribunales, pretende imponer criterios alegales con la manipulación política. Siendo lo de la manipulación política un giro eufemístico por no decir quien se convierte en cómplice de los delincuentes por intereses personales. Pedro Sánchez traspasa los límites de la Ley forzando la especulación tabernaria de los indultos, pese al contundente dictámen del Tribunal Supremo. Delinque con todas las de la ley con esos arriesgados malabarismos que si cambian las tornas se le volverán en contra sin la sectaria influencia de una Fiscalía prostituida que no puede controlar que los jueces cumplan con su labor, al menos en lo que respecta a los del Supremo. A poco que pinten bastos al fraude de La Moncloa, Sánchez y el desgobierno criminal, habrá de pisar los tribunales para responder por múltiples delitos disfrazados de decisión politica, incluido la complicidad con el independentismo por los tratos turbios acordados a espaldas de la Justicia y de la integridad territorial.