En dicho artículo, el autor trata un tema tan grave como entristecedor: el desprecio de la vida de un soldado español, en el que se incurre al ofrecer a la Tropa un salario apenas algo más elevado que el de una limpiadora, pese a arriesgar la vida y la integridad física, a diario.

¿Poco más de 1000 € vale la vida de un soldado español? Constituye una vejación, aunque me temo que desde Flandes nuestros militares están acostumbrados al trato infrahumano, deshonroso, por parte de sus compatriotas:

Entonces la soldada en ocasiones no llegaba a abonarse, o se pagaba con varios meses de retraso. Mientras Felipe IV sentaba sus reales posaderas sobre un cojín de terciopelo para ingerir perdices y pasteles en casa, sus soldados estaban en pie a más de 1000 km. hundiendo las botas agujereadas en el barro, con chinches en la ropa y el estómago vacío, construyendo su Imperio.

En los libros de Historia debería aparecer, al lado del retrato de Felipe IV, con su primoroso bigote, una lista de al menos veinte soldados de tropa españoles, personas que perdieron audición a causa de pasar años oyendo el estallido de la pólvora de los cañones, que ganaron gangrena gracias a las balas esféricas del arcabuz enemigo, y sintieron, algunos antes de que pudiera salirles bigote, una extremidad o más amputada.
Ellos encarnan el "Todo por la Patria". Entregaron la vida y el alma a España, y como contrapartida, sólo les ofrecieron una hoja de servicios, que colgaban del cuello como reclamo mientras pedían limosna en la puerta de las iglesias.

Los estrategas militares del Imperio Hispánico recibieron un sueldo digno y reconocimiento social, ambos merecidos. La Tropa, mientras, explotada, denigrada y olvidada.

Traslademos la situación al siglo XXI: un soldado de Tropa español apenas recibe mayor retribución económica que una persona que barre bolsas de patatas del suelo.
Aunque el ultraje no es exclusivo del uniforme militar en España: médicos de la Seguridad Seguridad, que han pasado quince años de su vida viviendo para estudiar (realizando así tantos sacrificios, y demostrando el valor del esfuerzo y la constancia) con el fin de salvar de la enfermedad y la muerte a miles, han llegado a cobrar un salario no muy alejado del de obreros de la construcción.
Mientras, en cloacas como Telecinco y otros inframundos, tantos asalariados reciben 6000 € al mes, a cambio de narrar con quién frotan los genitales. 

El Tte. Coronel Area, en su artículo, comparte de forma transparente y sólidamente documentada (como acostumbra) una punzante realidad, de acuciante reforma: los bajos salarios de la Tropa española en el siglo XXI. Espero que aquellos a los que defiende se sientan agradecidos, y también los lectores, porque al tiempo que el autor denuncia una gravedad hiriente, logra algo cada más vez más arduo: mantener el sentido del humor.