Seguimos destacando las actuaciones de ciertos clérigos de acuerdo con los postulados políticos de los nacionalistas vascos. De aquellos que decían que primero eran católicos y después políticos. Como vinimos demostrando, era, precisamente, al revés.

Empezamos con la argumentación de cierto Padre jesuita que escribe a Aguirre para urgirle a que consagre Euskadi al Corazón de Jesús a toda prisa para que fuera la primera “nación” en hacerlo.

Y como decía la Madre Rafols, España sería la primera, y así razonaba el jesuita en su carta al presidente Aguirre: “Suponte que España se consagra con las tres condiciones; pues ya tienes cumplida la revelación hecha en 1836 a la Madre Rafols; pues una nación, Euskadi, que estaba una vez en España, es la primera que se le ha consagrado ¿Qué no se le consagra Euskadi por no se qué miedos? Pues mi temor es que como el Señor ha de conseguir lo que quiere, ya que Euskadi no ha aceptado su invitación, por fin la verdadera España (no nosotros) fuera la primera y se cumpliera a la letra su profecía”.

De nuevo aparecen los prejuicios nacionalistas en juego nada menos que para adivinar la voluntad del Sagrado Corazón de Jesús. Pero resaltamos un pequeño detalle en la despedida del jesuita en aquella carta: “Agur, Joshe Antonio. Rompe la carta”.

Esta misma idea de hacer política expresaba D. Policarpo de Larrañaga en carta que dirige a “su carísimo Joxe Antonio”,  el 11 de febrero de 1933, para proseguir diciendo: “Una sugerencia me permito encomendarte, por si prevalece el acuerdo rabioso del derribo del monumento al Sagrado Corazón, Tu ayuntamiento de Getxo puede acordar solicitar a la Junta propietaria del monumento la cesión del mismo, para emplazarlo en el punto más visible de la entrada de la ría de Bilbao, allá, en el alto de Algorta, desde donde dominaría el mar de nuestros arrantzales,  la parte rural de txori-erri, el emporio industrial de Sestao y Baracaldo, y sería también visible del coto minero…” Y añade: “…me parece que sería un éxito formidable una subscripción popular para este traslado… se podría ponerle esta inscripción: GU EUSKADI-RENTZAT, ETA EUSKADI JAUNGOIKUARENZAT…”

Un Padre Corazonista, en carta dirigida al mismo Aguirre el 18 de enero de 1933 denuncia: “… ante estos hechos incalificables -se refiere a la conduta de sus superiores jerárquicos- ¿No procede que el Partido tome alguna determinación en defensa del clero vasquista metido a tomar determinaciones contra los Superiores de las Órdenes  Religiosas?”.

Otro párroco nacionalista, navarro, escribía el 8 de abril de 1933 a Aguirre, proponiéndole que, con mucha cautela y tacto, se tratara de ayudar a algunos párrocos pobres con subsidios económicos.

Aunque hemos ocultado intencionadamente el nombre de los curas nacionalistas seculares y regulares, lo que no consideramos indiscreto es citar el caso del canónigo de Valladolid Alberto de Onaindía y Zuluaga, suficientemente comprobadas sus relaciones con los altos cargos del PNV, su propaganda política en el extranjero y la intención de los separatistas vascos de presentar al canónigo como un ejemplo de persecución por parte de la Jerarquía eclesiástica, al que consideraban de una conducta intachable y única.

El Vicario General del Arzobispado de Valladolid, emprendió una investigación especial abieta contra el presbítero, y después de un Resultando y tres Considerandos, da el siguiente Fallo: “Por el presente venimos en imponer e imponemos  al M.I. Sr. Doctor D. Alberto Onaindía y Zuluaga, presbítero y canónigo de la M.I.M. de Valladolid, las penas vindicativas de Suspensión Perpetua…  todo ello por la transgresión enormemente grave altamente escandalosa del canon 141, que ha cometido con sus actividades… Así lo decretamos, mandamos, firmamos y sellamos en Valladolid a primero de marzo de 1938. Dr. José Zurita”.  

Se publicó el fallo de la sentencia en el Boletín Oficial Eclesiástico del Arzobispado, en los tableros de la Curia y en los diarios locales, al menos la parte dispositiva, para que sirviera de notificación al interesado, al encontrarse éste en paradero desconocido.