Que una cuadrilla de la peor y más abyecta condición moral esté hoy gobernando España, esto es, dirigiendo, administrando y controlando el Estado, da la medida de la sociedad que somos, siendo que produce una enorme vergüenza y una terrible desazón que no se evite. Ahora bien, parece que la turbulencia que la chusma ha agitado comienza a volverse contra ellos.

Para empezar existe la opción VOX, que apuesta por una rectificación de la misma Constitución en aquellos aspectos que siempre han sido conflictivos y que hoy nos precipitan al abismo como nación, dando a la vez respuestas realista a los problema a los que nos enfrentamos. Y en este contexto político que rompe VOX como fuerza trasversal, se posiciona El Correo de España, de mayor impacto que el que tuvo en su día la querida revista Fuerza Nueva, hoy desaparecida, a cuyo frente estuvo el mejor director, Don Luis Fernández Villamea. De ahí que El Correo de España esté, y estemos todos los que aparecemos en él, en el punto de mira nada menos que del CNI, organismo que ya parece que contrala la chusma por medio del vicepresidente del Gobierno.

Ahora bien, este frente contra el sistema es mucho más amplio. Está constituido por el Siempre P´alante, que durante muchos años fue quincenal, y hoy sigue editándose y distribuyéndose como mensual gracias a la labor y los esfuerzos del Rvdo. Sacerdote Don José Ignacio Dallo Larequi; La Nación, que durante mucho tiempo se vendió en la calle, y que sigue manteniéndose a través de suscripciones, dirigido en la misma línea de siempre por Don Javier Grima; Empenta, órgano periodista de la Asociación Cultural Gerona Inmortal, cuyo presidente, Don Jaime Serrano de Quintan, es un encomio de patriotismo como español y catalán, o AFÁN, mensual dirigido por Villamea. Al margen de otras publicaciones con mayor o menor tirada. Y junto a estos medios, que son fundamentales para seguir manteniendo la tensión en defensa de los principios de Dios, la Patria y la Justicia, que como faros en la noche de España anuncian la esperanza de una reacción, cada vez más asociaciones en defensa de los valores irrenunciables y de la verdadera memoria histórica, siendo de destacar la Asociación Abogados Cristianos, dirigida por la joven y estupenda letrada Doña Polonia Castellanos personándose como demandante en todo lo que tiene que ver con los ataques a nuestro fe cristiana, derecho a la vida, y ofensas a nuestros símbolos y lugares de culto, y la Asociación Memoria Histórica RAICES, que se ha personado en los dos procedimientos judiciales abiertos relativos al asunto de la placa a Largo Caballero, que fue recientemente retirada por el Ayuntamiento de Madrid en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica.

Hablamos entonces de un frente beligerante de considerable envergadura ante el que se posiciona no ya el Gobierno sino el mismo sistema o régimen con evidente temor. Con todo, hace falta más. Hace falta que una gran parte de la sociedad española se sacuda el adocenamiento y se posicione en este contexto difícil, marcado por múltiples desafíos que exigen respuestas audaces, participando de los problemas que se nos acumulan. 

Hace falta que nuestros adocenados compatriotas se den cuenta que  hay que estar frente a una mentalidad que se articula sobre el objetivismo, que es un sistema dotado de una lógica interna según la cual de unas premisas se pasa a unas consecuencias, que es la potente fábula liberal que concibe el mundo como una realidad que permite comprenderlo y conocerlo a través de la razón empírica, cuya finalidad es proporcionar la felicidad al ser humano dentro del marco hedonista y laicista que se impone, articulado sobre el positivismo jurídico y sustentado en una ética basada en el “egoísmo”, por más disfraces que pongan. Me refiero a la Posverdad, que para nada es un cuerpo extraño a la Modernidad, sino que la sobrepasa en un esfuerzo de renovación.

Hay que actuar porque los cambios que comienzan a producirse pueden tener un punto de no retorno, dando lugar una tragedia de resultados incalculables.