Uno de los fenómenos más llamativos de la España de las últimas décadas es el imparable progreso económico de Madrid, mientras Barcelona, antaño motor económico e industrial de España, entraba en una decadencia económica irreversible, provocada en buena medida por el nacionalismo catalán. Decadencia agravada por el proceso separatista catalán, que, desde 2017 ha hecho huir hacia Madrid a las 5000 empresas, bancos e industrias catalanas más importantes, empezando por La Caixa.

El reciente estudio de la London School of Economics que confirmaba estos datos, solo certificaba este hecho que es ya de sobras conocido en España, desde hace años.

Pero en los últimos meses, el Covid parece ser para algunos poderes, la excusa perfecta para intentar que Barcelona vuelva a liderar económicamente España,y que Madrid, la ciudad y la Comunidad a la que odian por "facha" se hunda en la depresión económica.

Que casualidad que el ministro de Sanidad sea un catalán, Salvador Illa, del PSC. Es el mismo PSC que tiene como objetivo la "plurinacionalidad" de España, la cocapitalidad de Barcelona, y que ha gobernado casi siempre la alcaldía de Barcelona.

Es el mismo PSC que dirige la política territorial del PSOE y que tiene abducido a ese eterno traidor a España, llamado Pedro Sánchez. Resulta sospechosamente casual que desde que empezó la crisis de la pandemia, el gobierno de Pedro Sánchez, se ha caracterizado por exigir condiciones draconianas a Madrid para que pudiera superar las "fases" hacia la apertura económica, tras el encierro total del confinamiento.

En cambio no había nunca ningún problema con Barcelona, aún en momentos, hace unos meses, cuando la incidencia del virus y la mortalidad era mucho más elevada en Barcelona. Varios meses después sigue la misma pauta y empieza a verseles el plumero. Illa sigue exigiendo a Madrid el cierre total o parcial de hoteles, restaurantes bares y otros sectores económicos, mientras calla sobre Barcelona, hasta tal punto que las patronales de hosteleros y las organizaciones empresariales ya le están preguntando si lo que quiere es provocar la catástrofe económica de Madrid.

Pues esa es efectivamente, una de las grandes preguntas de estos tiempos. ¿O es que el intento de arruinar económicamente a Madrid, en beneficio de Barcelona, es otra de las condiciones ocultas de esa siniestra “Mesa de Diálogo con Cataluña”, con vistas también a la que los separatistas catalanes, vascos y proetarras apoyen los PGE que permitan a Sánchez seguir en el poder?

Como siempre, igual que con la obsesión antifranquista, anticatólica y su política, conducente a la ruina económica de España, aparte de la pasividad frente a la mortalidad enorme del virus en España, las verdaderas intenciones y motivaciones de Pedro Sánchez en su desastroso mandato, permanecen ocultas.