Les he ido citando profusamente documentos que diseñaron la falsa pandemia del coronavirus. Políticos, militares, económicos, militares. Hoy les hablaré de los machos alfa. Los sesenteros Iron Mountain (IM) y Armas silenciosas para guerras tranquilas (ASGT).

Esclavitud y genocidio nos aguardan

Dos documentos estremecedores. Diseños de nuevos órdenes mundiales. Transformaciones brutales y aceleradas del mundo que habitamos. Sus propósitos claros. La gran perlita de ASGT. "Es manifiestamente imposible hablar de ingeniería social o automatismo de la sociedad a escala nacional o internacional sin implicar objetivos extendidos de control social y destrucción de la vida humana, por ejemplo esclavitud o genocidio". Seamos honestos, dejan las cosas suficientemente claras. Ansían nuestro exterminio. Esterilización o destrucción, denomínenlo como deseen. No se esconden.

Todo tan masónico. Ellos los listillos, neognosticismo mediante, saben lo que conviene a las ovejitas. A la chusma eliminable. Mientras se la aniquila, el rebaño ha de estar bien controladito. En ASGT agregan. "La ingeniería social requiere tener en cuenta una gran cantidad de información  y datos económicos siempre variables. Es necesario un sistema ultrarrápido de tratamiento de la información para ganarle el pulso a la sociedad y predecir cuándo esta llegaría a capitular". ¿Sigue sin quedar claro? Exterminados y, mientras, derrotados y esclavizados. Presuponen nuestra rendición. ¿Sucederá?

Todo en ellos es mentira

IM exhibiendo sus "enemigos invisibles" para perpetuar la guerra. Enemigos falsos y falseados, sus recurrentes e inexistentes amenazas. Lenguaje propio de servicios secretos, ellos sí las verdaderas amenazas. Huera y atroz charlatanería con el objetivo de acojonarnos. Enemigos necesarios. "El desarrollo de esta sofisticada forma de esclavitud es un prerrequisito ineludible para el control social en un mundo en paz". Su "paz", añado yo.

Saben que tienen que inventarse en enemigos. El sistema de guerra no se sostiene sin miedo al "enemigo". "Debe ser hallado alguno de magnitud y calidad creíble", confirman. Un virus les viene a la perfección. Enemigo implacable, a fuer de invisible. La falsa amenaza climática, otro buen pedo que se puede llegar a montar. Hasta pueden idear una quimérica invasión extraterrestre con segunda venida de Cristo incluida, cumpliendo, llegado el caso, el proyecto Blue Beam revelado por Serge Monast. Reitero otra vez. Esta gentuza es muy mala y está muy zumbada.

Inexistentes amenazas

¿Pero la amenaza o amenazas son reales o falsas? Esas amenazas de destrucción inmediata, palpable y claramente percibida, se dice que. Esas amenazas son perfectamente verosímiles. Nadie puede negarlo. Son jodidamente buenos como ilusionistas. Y están muy bien representadas, se lo aseguro. De hecho, ya podrán los cabrones, tienen a todos los medios de infoxicación rebuznando a todas horas sus trolas. Pero recuerden a Aristóteles en su Poética. Una cosa es la verosimilitud y otra, bien distinta y distante, la verdad. Mentira y miedo, mientras, retroalimentándose. Las armas predilectas de estos hijos (y adoradores) de Satanás.

La descojonación, apreciados lectores de ECDE. Pues claro, falsa amenaza es. Tan obvio. Ellos lo tienen muy claro. "Resulta más probable, a nuestro juicio, que semejante amenaza DEBA SER INVENTADA en lugar de que se desarrolle partiendo de condiciones conocidas". En fin.