Leí, ayer precisamente, un artículo periodístico que terminaba con esta frase que el autor solía oír a sus padres --como la mayoría de las que siguieron a la mía-- generaciones nacidas en la ―Paz de Franco‖: “¡Cómo se ve que no habéis conocido el hambre!‖.(Personalmente no lo conocí, pero ―casi‖; y, en Cataluña, interno, comí ―mongetes‖ con bichitos…flotando en el plato).

Terminada la lectura, me vinieron a la mente decenas de ideas que no podré glosar, De todos modos, he elegido un tema, consecuencia de las mismas: “Es evidente que la Sinagoga de Satanás está acelerando su plan de esclavitud para la Humanidad” ¡Se siente‖, casi se palapa!..., tienen tan segura la victoria, esos canallas, que ya no lo disimulan.

Durante siglos han trabajado con los métodos secretos más perfectos –la Masonería es un ejemplo— por tener en frente una organización para ellos “temible”: ¡La Iglesia Católica! Objetivo de la organización diabólica, fue siempre “liquidarla”, pero, durante mil novecientos sesenta años, había fracasado estrepitosamente.

Desde hace poco más de medio siglo, desgraciadamente, todo ha cambiado: ya no tiene “contrincante”, se ha apoderado de sus fortalezas y ella misma les ha facilitado el trabajo, destruyendo los “baluartes”-- fruto de la experiencia de siglos--. Ahora, ya no hay ―enemigo‖ sino un ingenuo “interlocutor” y “colaborador”, hasta el punto de ―abrirle las puertas de par en par‖ –mientras “fulmina” a cuantos intenten defender sus dogmas, su moral y su culto. Indudables descendientes de ―Adán y Eva‖, sus Jerarcas, imitan a nuestros primeros padres apuntándose al “dialogo con la Serpiente” para acabar aceptando sus consejos, convencidos de que “¡serán como dioses!” pues, con la ―Globalización‖, volveremos al ―Paraíso terrenal‖.

Esos pobres “bípedos con inteligencia de bestias”, han tragado el anzuelo y creen absolutamente que todos los males de la Humanidad concluirán con el Rey ―único y UNIVERSAL‖, al desaparecer las ―soberanías nacionales‖.

Unos, por estúpidos cretinos y, otros, por ―aprovechados‖ --¡cobran millones por su traición!-- ayudan a la Sinagoga de Satanás en el logro de su gran objetivo final: ―esclavizar a la Humanidad, ilusionándoles con la esperanza de la felicidad soñada‖ Es una pena que la Jerarquía Católica –salvo excepciones que las hay y muy brillantes—han olvidado lo que Cristo nos enseña en su Evangelio: “Satanás es homicida desde el principio y PADRE DE LA MENTIRA”… ¡Sentencia y “lección! suficiente para no caer en ninguna trampa.

A mí, al menos, me ha iluminado siempre a la hora de formarme un juicio exacto de los acontecimientos de la vida. ¿Cómo es posible que obispos, cardenales --y hasta papas-- puedan ser ―enredados‖ por Lucifer, cuando el Evangelio ilumina claramente cualquier camino a tomar? Sobrepasa mi capacidad intelectual poder comprender estas asnadas “dinosáuricas” , tragadas por todo el mundo cual vasito de zumo. Tiene razón el articulista:

Las nuevas generaciones europeas --incluidas, lógicamente, las españolas- “no saben lo que es el hambre”… ni tampoco, las ―checas‖, ―ni el terror rojo‖ --en la zona llamada ―Republicana‖--, ni los “paseos al amanecer” (¡ese gran “invento rojo” que intentan atribuir al ―franquismo‖, cuando, éste, se limitó a “llevar a los Tribunales de Justica”, a los criminales y talibanes marxistas, anarquistas, y separatistas, --como el canalla asesino catalán COMPANYS--!),

Seguramente más de un lector, me catalogará de ―alarmista”. ¡No es la primera vez!, pero resulta que, el tiempo me ha dado siempre la razón. Lo hizo con la Cuba que se convirtió en ―el Gulag castrista‖; lo ha hecho con la ―Democracia que nos hemos dado‖ que es la madre de lo que anunciamos los “alarmistas”.

Y me la darán los “futuros esclavos” de la ―Piel de toro‖, si España no despierta, cosa improbable vista la estupidez de nuestros políticos, capaces de ―malgastar todo lo heredado de Franco”: Nuestra industria, o la destruimos, (como los “altos hornos”, los astilleros, que competían con los mejores, hasta el punto de ser nosotros la segunda potencia construyendo barcos de más de cien mil toneladas), etc., etc., o la ―regalamos‖ a otras potencias, --como los pantanos, las empresas de electricidad, en este caso a Italia…--, ¿queda algo ―importante‖ que sea español?, ¿cuánto tiempo seguirá siéndolo el CORTE INGLÉS, por ejemplo?

Volviendo al tema: El camino ―hacia la esclavitud por el terror” , empezó --así como quien no quiere-- lanzando al mercado un “bichito” (como el de la colza, pienso yo) que se ha cargado unos cuantos milloncejos de seres humanos (¿cuántos?, ¿nos han dicho la verdad?...), Ahora bien: Lo evidentes es que “¡esto ya no acabará!” (¡lasciate ogni speranza!). La serie de ―bichitos‖, continuará, ¡también los bozales!--será, un objeto con el que ―ya nacerán, los futuros nasciturus puestos en el seno de su madre‖,…

El bozal” ha pasado a formar para siempre, --o al menos hasta el día de la implantación del Gobierno Universal-- una ―prenda indispensable de la indumentaria humana” como los pantalones o los zapatos. Y este hecho (me encantaría equivocarme y que puedan ustedes reírse de mí, y yo sería el primero en celebrarlo a carcajadas) es una de las pruebas ciertas de que el terror ha pasado a ser instrumento de la Globalización, que acabará imponiendo la Sinagoga de Satanás, a menos que las “naciones europeas todas (quiero decir: ―los Ejércitos mancomunados de esas naciones libres”) en una decisión impropia de la “inteligencia de bestias” de los goyim, se “pongan de acuerdo‖ para barrerla.

Un Ejército solo no podrá. Lean “con inteligencia” la prensa, y escuchen, igualmente ―con inteligencia‖, a los “comunicadores estrella” (a los que por cierto, ni oigo ni veo nunca) y podrán convencerse de que buscan “atemorizar” –o mejor “aterrorizar”—poco a poco “al personal” (como decía antes el pueblo…)

Es más, capten en la calle, ¡ya!, ese temor o terror; aunque, por ahora, sea casi imperceptible: ―¡Que si hay que ―amontonar‖ alimentos! ¡Prepararse para un invierno ‗sin calefacción!´‖. ¡Ja! ¡ja!, ¡ja! ¡Qué “casualidades”, más “causales”! Y…, ―¡no te olvides que “tienes inteligencia de bestia!”. Nos lo dicen ―ellos‖