Lo que dejará inmortalizado el históricamente incomprensible episodio de Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno de España, es que los españoles, gracias a este extrañísimo sistema, seleccionador de piezas de desguace para su caminar glorioso (ver a la Montero ministra, el Iglesias vicepresidente, la Belarra portavoz, el mismísimo Sánchez), tienen testículos, redonditos y pegados al culo como los leones, pero no tienen cojones.

¿Dónde ha quedado la brava rebeldía y el espíritu de lucha ante el oprobioso trato? ¿Quiénes se prestan a enfrentarse a las cacicadas de quien incomprensiblemente ostenta caciquilmente el Poder "legitimado" por el mas ignominioso y desvergonzado de los cambalaches entre rufianes?

Claro que aun quedan algunas muestras de aquellas parejas de cojones como puños pero, al funcionar individualmente, su ímpetu patriótico resulta infructuoso.

Fuera de VOX; al margen de la heroica intervención de sus mandos y sus afiliados y simpatizantes, no hay nada con resultado positivo. La pasividad de los españoles parece, y es posible que sea cierto, que responde al empeño político de ir poco a poco laborando hasta conseguir nuestra incapacidad para buscar a quienes juntos, hombro con hombro, fuésemos capaces de gritar algo mas fuerte que ¡jolines!, atreviéndonos a acordarnos a viva voz de sus progenitoras y su "viejo" empleo, poniendo con reciedumbre pie en pared a este drama montado por este corrupto y corruptor sistema político que nos ha traído tan podrido fruto. Para justificar el calificativo utilizado no hay mas que pasar revista a la clase de gentuza que, salvando a quien se lo merezca, muy poquitos, han ido cubriendo el plantel de cada uno de los siete gobiernos democabritos que nos han "ayudado" a llegar al deleznable estado en el que nos encontramos: la  ruina de España, y la ruina de los españoles, no solo la económica que también nos han arruinado el disfrute a quienes lo vivimos hace tiempo, y negado a las siguientes generaciones, de haber sido  tratados  con respeto, con justicia, con responsabilidad, con equidad, con solidaridad y con honestidad. Y como guinda del malvado pastel, hasta nos han cercenado la cuota de libertad a la que todo ser humano tiene derecho.

¿Alguien ha tasado lo que ocurriría si todos los gremios, unidos los pensionistas que se sienten negativamente afectados por este gobierno, en manifestación pacifica hiciéramos una visita reivindicativa al inquilino de La Moncloa?

Sería bueno actuar antes de que este individuo, que ya tiene puestas en pie todas las fichas del dominó en fila, la Justicia, la agricultura, la industria, la pesca, la ganadería, el transporte, el comercio, a los trabajadores, a los jubilados etc., culmine su maléfica obra empujado la primera de las fichas haciendo caer todas una tras otra. Todas esas fichas que pudieran caer, juntas son El Dominó, y cada una de ellas, del pito dos o el tres cuatro, hasta el seis doble o la blanca doble, no merecen caer al precipicio.

Ya no deberían caber las protestas tibias e individuales -repito- cuando el daño tan grande es colectivo... Pero habrá que esperar a las elecciones.