Se ha dado información sobre si el Gobierno español debió solicitar autorización previa al Congreso antes de que zarparan la Blas de Lezo y el Meteoro, o sobre si debe dar explicación con posterioridad. Esta cuestión no es solo política sino jurídica. Hemos de acudir a la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre de la Defensa Nacional, aprobada durante el periodo Zapatero. El motivo de esta Ley es regular, de manera especial, las misiones en el exterior, más que las bases de la organización militar en sí. Su artículo 15 distingue lo que son misiones de las Fuerzas Armadas, como la defensa de la integridad territorial de España, la seguridad y defensa de España de sus aliados, en el marco de las organizaciones internacionales, y de evacuación de los españoles en el extranjero. El artículo 16 regula las operaciones, en cuyo apartado b, se prevé la colaboración en la paz y estabilización internacional, la rehabilitación de un país, región o zona, conforme a los tratados y compromisos establecidos.

Si acudimos al artículo 19 se prevé que las Fuerzas Armadas pueden realizar misiones en el exterior autorizadas por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Claro es que, si hemos leído el artículo 17, relativo a la autorización del Congreso de los Diputados para realizar operaciones en el exterior, el Gobierno ha de interesar consulta previa para recabar la autorización de dicho Congreso, o, en caso de ser necesaria una respuesta rápida o inmediata, el trámite de consulta previa y autorización ha de realizarlo mediante el procedimiento de urgencia.

Ahora bien, por razón de orden, al ser el artículo 19 -el relativo al acuerdo que pueda disponer la OTAN- posterior al 17, con base al principio lex posterior derogat priori, prevalece aquél sobre este y, en consecuencia, el acuerdo adoptado por la OTAN queda fuera del control del Congreso, y con ello se llega a saber que no hay un ofrecimiento voluntario del Gobierno de la Blas de Lezo y el Meteoro.

Si acudimos a la página web del Ministerio de Defensa, podemos saber que la OTAN mantiene -y así lo ha reconocido e informado su titular a los medios de información- dos Grupos navales permanentes, que son el OTAN SNMG1 y el OTAN SNMG2, y otros dos Grupos contraminas, que son el SNMCMG1 y el SNMCMG2. Sus zonas de actuación  son el Mediterráneo, Mar Negro, Báltico, Flanco Norte, Corredor Sur (del Estrecho de Ormuz al Canal de Suez, incluyendo las costas de Somalia). La contribución de España a estos Grupos es de una fragata en la SNMG1, una fragata por un periodo de seis meses y un buque de aprovisionamiento de combate por un periodo de dos meses en la SNMG2; y en la SNMCMG2 de un cazaminas, estando desde junio de 2021 a enero de 2022 desplegado el BAM Rayo, y desde enero a junio 2022 estará desplegado el BAM Meteoro.

En consecuencia, si la Blas de Lezo se integra en la Agrupación Naval Permanente de la OTAN SNMG2, y el Meteoro en la SNMCMG2, significa que España no ha contribuido a más de lo que la OTAN ya venía exigiendo a España en cuanto a contribución obligada, por lo que las conclusiones son las siguientes:

1ª El despliegue del Blas de Lezo y el Meteoro no son consecuencia de la supuesta crisis con Rusia, si no que son el despliegue normal de la integración de España en la OTAN.

2ª Que dicho despliegue corresponde a lo que venía siendo programado por la OTAN.

3ª Que, conforme al artículo 19 de la Ley de Defensa Nacional, cualquier Gobierno de España no tiene obligación de dar cuenta al Congreso del despliegue de ninguna unidad naval, cuando este viene programado y acordado por la OTAN. Pero ni antes ni después.

Ahora es el Gobierno presidido por el Secretario General del PSOE el que ha debido cumplir con este despliegue naval, de ahí que no haya tenido efecto alguno en dicho Partido, y digo efecto porque, a buen seguro, de no presidir el Gobierno el señor Sánchez, este y sus partidarios se hubiesen unido a las voces del partido PODEMOS en contra del despliegue de militares españoles en este momento, olvidando que los acuerdos deben ser cumplidos (pese al criterio personal que uno tenga en este enfrentamiento, que como muy bien nos recuerda el Director de nuestro periódico, Eduardo García Serrano -en su artículo de ayer domingo- es similar situación a la de la Crisis de los Misiles en Cuba), y olvidando que quien nos metió en la OTAN fue otro Secretario General del PSOE, Felipe González. Este dijo a los españoles que OTAN de entrada NO, y Sánchez olvida, ahora, uno de los diecisiete objetivos de su Agenda 2030, relativo a la promoción  de la paz y de sociedades pacíficas. Claro está que, quién es el que le dice a los Estados Unidos de América que no cumple los compromisos OTAN por ciertos escrúpulos ideológicos, de ahí que por eso Sanchez cumple y su auditorio calla ante tal obligada obediencia.