Seamos sinceros: no has sido el primero ni vas a ser el último que dé calabazas al Real Madrid. Otros lo han hecho antes, claro está, sin tanto ruido mediático alrededor. Es lo que conlleva que ahora el mercado de fichajes dure todo el año en vez de limitarse al verano o al mes de enero.

Que disfrutes del dinero de Qatar que te va a caer como llovido del cielo por flirtear públicamente con otro equipo durante un año completo. Es público y notorio que te preocupa a quién prestas tu imagen en materia publicitaria, pero no parece suponerte un grave conflicto de conciencia cobrar de un país tan poco homologable con las sociedades políticamente correctas de Occidente con cuyo discurso te sientes tan cómodo. Tampoco en esto eres el primero: lo hemos visto con el actual entrenador de nuestro eterno rival. Y con la FIFA, las empresas del Ibex-35, los políticos españoles y un largo etcétera. A estas alturas no nos sorprende que los principios salgan por la ventana cuando el dinero entra por la puerta.

Obviamente, a muchos nos hubiera gustado ver a un jugador de gran nivel con la camiseta del Real Madrid. Pero si algo nos ha demostrado la experiencia es que un club así no es para todos. Los hay a quienes les viene grande incluso con un Balón de Oro a sus espaldas, pero parece que contigo jamás saldremos de dudas. Es posible que mentalmente no estuvieras a la altura del desafío de liderar un club como el Real Madrid durante una década y, por eso, prefieras la comodidad de una competición de menos nivel; todo lo contrario, por ejemplo, que un Cristiano Ronaldo que en su madurez comprendió que no era suficiente con ganar Premier y Champions League en el Manchester United, porque todavía tenía un escalón por encima que superar. Es curioso, pero para haber sido tan aficionado del Real Madrid no has aprendido la lección del portugués: ningún jugador puede estar a la altura del club y su trayectoria histórica; y el que no lo entienda, que cierre la puerta al salir.

Y es que aquí está el meollo de la cuestión: sí, por el Real Madrid han pasado muchos y grandes jugadores, pero a ninguno se le ha consentido que el club esté a su absoluta disposición, por mucho Alfredo di Stefano o Cristiano Ronaldo que se llamasen. Para que lo entiendas mejor: el Real Madrid no es como el Barcelona, donde tu compañero Leo Messi lo llevó a la ruina financiera porque consideraron que debían costear todos los caprichos de la estrella, algunos propios y otros ajenos, como renovar a los jugadores que él decía; ni como el Atlético de Madrid, donde empezaron a levantar cabeza el día que asumieron que el mundo no se terminaba por traspasar a Fernando Torres. Si consideras que tu actual y futuro club debe guiarse por semejante política respecto a tu persona, ya pueden irse preparando los jeques para la bancarrota. Porque Leo Messi puede manifestar en su defensa que ha brindado grandes alegrías al público blaugrana, mientras que tú y alguno más que aspiráis a relevarle de lo único que podéis presumir es de potencial de aquí a una década y de haber estado en el momento justo en que la burbuja del fútbol ha llegado a su máxima expresión comercial.

Los madridistas, mientras tanto, seguiremos apurando con este equipo del que llevan años diciendo que está en las últimas y demasiado exprimido, pero que esta temporada ha protagonizado remontadas inimaginables ante equipos teóricamente superiores; sin ir más lejos, el tuyo, que se vino abajo en un cuarto de hora. Desde luego, el día que por fin exploten los llamados a relevar a los indiscutibles de hoy, los jeques de turno seguirán preguntándose qué está fallando en sus proyectos para que el Santiago Bernabéu, ese estadio con gradas a rebosar de piperos que no animan y sólo saben silbar, continúe ejerciendo como Triangulo de las Bermudas ante los equipos de los oligarcas y millonarios.

Así que discúlpame por el tocho, pero gracias por recordarnos a todos que el Real Madrid está por encima de los jugadores del momento. Es muy posible que tú mismo lo compruebes en primera persona en el futuro, cuando el azar depare nuevos enfrentamientos entre Madrid y París. De lo que puedes estar seguro es de que en Qatar van a tener que soltar mucho dinero para que te concedan el Balón de Oro alguna vez por muy estrella que seas en París, porque una cosa es comprar el derecho de organizar un Mundial y otra, ser considerado el mejor futbolista del mundo por prensa y afición.