La ocasión la pintan calva. Es la oportunidad de ejercer el único derecho que, de momento nos dejan: el del pataleo. El psicópata monclovita quiere convertirse en un sátrapa como el de Marruecos, y camino va de ello, si no se lo impiden de verdad. Nos quiere sin un duro en la cartera, con la boca cerrada y a ser posible presos en una checa. Lo primero ya lo tiene conseguido y lo siguiente, lo quiere a más largo plazo. En él cabe todo y mucho más, y la democracia la quiso para llegar al poder y ahora ya no la quiere, para no soltarlo. Es muy amigo de Nicolás Maduro y con eso ya queda dicho todo.

La manifestación va a concentrar a muchos socialistas, y ex socialistas. Tal es el caso de Jesús Cuadrado. Fue diputado en el Congreso, secretario general del partido en Zamora y miembro del Comité Federal del PSOE- compatible con la manifestación del próximo 13 de junio, a las 12 horas, en la Plaza de Colón, y de la que es uno de sus principales convocantes.

Jesús Cuadrado, está considerado como una de las almas de la organización, junto al filósofo Fernando Savater, la ex líder del PP vasco María San Gil, la fundadora de UpyD y también ex socialista Rosa Díez, el académico David Mejía y el ingeniero Iñigo Fernández de Araoz. "La foto de Colón que se va a producir es la de muchísimos españoles de trayectorias ideológicas y políticas muy diferentes e incluso contradictorias que van a estar allí, no por su condición política, sino en calidad de españoles preocupados que respetan la Constitución", comenta a propósito del temor de algunos a reeditar la instantánea de 2019 cuando Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal se dieron cita en la plaza.

Unión 78, la plataforma convocante de la manifestación, denuncia los «ataques» del Ejecutivo de coalición y de sus socios a la división de poderes y a la igualdad ante la ley y muestra su «alarma» ante el «progresivo desmantelamiento de funciones del Estado», que ve «reducido a un mero soporte» de un Gobierno «irresponsable y sectario» que cree que pretende «suspender la Constitución por la vía de los hechos consumados».

Es una concentración de la sociedad civil a la que acuden también los partidos y sus representantes. Es un acto patriótico y anti político, de protesta por la situación extrema a la que nos ha llevado el partido en el poder. El horizonte de los indultos a los líderes independentistas ha resucitado una contestación callejera en respuesta a "un proceso de degradación de la Constitución de 1978 y de la Transición".

La gota que colmó el vaso es la suelta de los políticos presos de Cataluña por dar un golpe de estado que dicen van a repetir. Máxime cuando vemos lo que acaba de hacer el mandamás, con todos los etarras, entregados al PNV y en las cárceles vascas. El daño que puede hacer este individuo en el poder es inimaginable.

Fuentes de la dirección de Génova han confirmado que el partido estará presente en la manifestación. Minutos antes lo había confirmado también Santiago Abascal: «Apoyamos sin matices esta convocatoria. Es importante que los españoles, más allá de las siglas de los partidos, nos unamos contra este atropello a la legalidad, a la justicia, a la democracia y a la unidad de España. Nos vemos en Colón», ha tuiteado el líder de Vox.

Unión 78, (en alusión a la Constitución vigente) la plataforma cívica convocante de la manifestación va contra la concesión de indultos a los líderes del "procés" que pretende el Gobierno. La plataforma recoge la idea expuesta en las páginas de El Mundo por la ex portavoz popular Cayetana Álvarez de Toledo, que animó en un artículo titulado 'Concordemos en Colón' a reivindicar el espíritu de la foto de Colón.

Por eso iremos todos a las doce el día 13 a la plaza de Colón. Esta vez será aún más doliente que la anterior, el año 2019. Ya no se podrá adivinar en los rostros de la gente, esa alegría triste, preguntándose por qué hemos venido aquí. Muchos de lugares apartados de Madrid. Esta vez, también será multitudinaria, y la gente acudirá, casi con ansiedad, como cuando votaron a la Ayuso. Esta vez nos preguntaremos que por qué todo lo anterior no ha servido de nada, pero ya no podremos vernos las caras pandémicas de esta doble maldición, política y sanitaria.