Sergio Ramos ha vuelto a ser decisivo en un partido importante. Lo ha hecho como sabe, en el último suspiro. Y es que el central blanco consiguió el empate en el Camp Nou para el Real Madrid en el minuto 90’, dejando al Barça KO en un partido que los blaugrana creían ganado gracias al tanto de Luis Suárez en el 53’. La polémica también estuvo presente en El Clásico, donde el más cuestionado fue el árbitro, el internacional Clos Gómez, al que ambos equipos reclamaron supuestos penaltis no pitados. Tampoco vio el levísimo fuera de juego de Suárez en la acción que dio el tanto a los culés.

 

Los de Zidane celebraron el resultado en el vestuario del Camp Nou como si hubieran conseguido la victoria, mientras los de Luis Enrique mostraron sus problemas hasta la llegada al campo de Iniesta, el único que parece buscar soluciones. Ambos equipos tuvieron su mitad en este Clásico: la primera para el Real Madrid, que no supo aprovechar su superioridad durante los primeros 45’ para decidir el encuentro. La segunda para el Barça, donde contó con tres ocasiones que bien pudieron haber inclinado la balanza para los locales.

 

A destacar la peineta de Carvajal para celebrar el gol del empate de Sergio Ramos, por la que el jugador tuvo que pedir perdón después. Después de este empate en el esperado Clásico la clasificación de la Liga se queda como estaba, con los blancos a seis puntos de ventaja sobre los blaugrana. Zinedine Zidane mantiene así su racha de partidos invicto, que ya va por 33.