Ha quedado claro. Falange Española, unida o desunida, no saca los pies del plato y lo que es más evidente, todavía no se ha anunciado ninguna dimisión por el infra pésimo resultado dado en el 4 Mayo, en Madrid, con un  mínimo de votantes que de ninguna manera debe de ser pasado por alto. La causa según creo, es simple y doble: por un lado hoy pocos falangistas creen en su ideario,  debilitados además por el larvado mensaje de los “Jose antonianos”, que se remiten siempre al José Antonio “arquetipo”- fuera del contexto y la praxis política: segundo, la doble carencia de presencia en la sociedad y la escasa o nula representatividad de nuestros líderes actuales, Picó y Andrino, excelentes camaradas, pero que con toda su buena voluntad, su entrega y su total dedicación, no dan el empaque y la importancia social, para dirigir un partido que a nivel nacional aspire a tener alguna voz en el arco parlamentario de España.

       Nos faltan personas de grande y solida relevancia social, y, lamentablemente, ni el uno ni el otro, son conocidos mas allá de los pocos afiliados que todavía quedan. En definitiva, hacen falta nombres  en las regiones, como en ayuntamientos que tengan trascendencia política, profesional o ciudadana.. Y si los hay, que creo que los hay, deberían hacer verdad su compromiso y encabezar el proyecto falangista, algo que a tenor de los resultados no ha sido así. Los mínimos votos logrados por la coalición falangista - da pena el número alcanzado-,  explican que los falangistas de renombre  no están para eso ni se les esperan, y los de a pie- decepcionados y confundidos, se han ido en masa- es un decir-, a partidos de la derecha, .el pesado y largo equipaje de incluir el franquismo-, incluyendo a Vox de modo especial.

        Para mí o se da pie en pared y se dice ¡Hasta aquí¡, y se procede a una exhaustiva y radical reflexión, y revisión, del mensaje, y de personas dirigentes, o tenemos que hablar del fin de la Falange.  Me temo que muchos afiliados, entre los pocos que quedan, o no han votado o se lo han regalado a otros.

   O sea, se precisan personas de alta significación popular, capaces de integrar a todos, y resulta necesario definir nuestro ideario para que no nos confundan con lo que no somos, Es indispensable un Congreso nacional que diseñe nueva estrategia y sobre todo, nuevas personas  que crean en la doctrina nacional sindicalista, y dar el adiós definitivo a quienes se aferran solo al buenísimo del líder fundador. Cuando leo las infinitas asociaciones que se consideran falangistas. Asociaciones, agrupaciones de jóvenes, Hermandades,  sindicatos, Fundaciones, grupos afines, etc, y cuento los votos logrados en las elecciones de 4 Mayo en Madrid, pienso en la Falange, como la cascara que dijo José Antonio de las monarquía, se rompe y desaparece sin que una escuadra vaya en su auxilio.

     Sin embargo, yo, como viejo camarada no solo disiento de esta dolosa experiencia, sino que continuaré luchando y exigiendo lealtad al legado del José Antonio revolucionario en el sentido moral que inspiró el líder.