- Pablo Iglesias en Madrid lo lleva claro. Sí gana destroza la Comunidad, y si pierde le mete ardor, pasión y fuego callejero.
Ya terminó la pandemia. Ningún responsable político salió a justificar que 900.000 españoles se han quedado sin la segunda dosis de AstraZeneca. El virus no importa para los políticos, el caos social tampoco y menos la economía del ciudadano. Cuando la población está demostrando un ejemplo de disciplina, responsabilidad y respeto, el cuerpo político da el cante y demuestra la pésima catadura moral y el bajo nivel de miramiento, consideración y deferencia de muchos de estos impresentables representantes públicos. Nada fuera de lo común en los últimos tiempos. Un zarandeo generalizado que encuentra su epicentro en Madrid, la bajada de UNIDAS PODEMOS en las encuestas, por debajo del 5 % de los votos, el nerviosismo de CIUDADANOS y el ascenso de VOX, que  cada jornada aumenta en la mente de los españoles y pone nervioso al personal de poltrona y prebendas.
 
Pablo Iglesias abandona el barco, que no dimite sino deja de navegar junto al Presidente. Ahora quedan Pedro Sánchez y Pablo Casado para completar la terna. El presidente del PSOE sería un espectacular candidato socialista para Madrid y un alivio para la mayoría del resto de España. ¿Se irá Pedro Sánchez?. Hay que reconocer que Ángel Gabilondo ya está amortizado y Sánchez demasiado 'revalorizado' para el 'sanchismo', que no para muchos socialistas. ¿Lo estará reflexionando?. Es probable que el jefe del Ejecutivo, convertido en candidato por Madrid, frene a la derecha en esta Autonomía. Eso sí, deben volver a converger los dos socios. Su recurrente asesor politólogo tendrá la última palabra ya que, visto los recientes sucesos, aquí todo puede empeorar. Incluida la permanencia de Sánchez en la Presidencia del Gobierno, ahora dormirá tranquilo.
 
Es cierto que la jerezana Inés Arrimadas fue quién comenzó con el inútil recurso de la moción de censura de CIUDADANOS (C's) en Murcia. Sin embargo, para ser exacto el desmadre tuvo su raíz en el ataque a Mariano Rajoy. Ahí Pedro Sánchez encontró su porvenir. Siguió una singladura sin desperdicios, donde protagonizó distintas estratagemas para conseguir su vertiginoso proyecto. Un intento, dos, tres y logró presidir el Gobierno de España, a cambio de sacrificar y desmoronar la estabilidad, el progreso y las ilusiones de un país que suma dos años en proceso de destrucción y sin pegar ojos. 
 
El actual Presidente mete canguelo y pánico. No en valde ha demostrado ser capaz de organizar las más grandes peripecias y terribles decisiones. . Unas estrategias incomprendidas por la gran mayoría de ciudadanos. Desde coaligarse con los podemitas, del ínclito Pablo Iglesias, hasta acoger en su seno a los separatistas y pro-etarras. En la actualidad no le preocupa la fuga de su socio comunista, al fin Iván Redondo, su mano derecha, ya planeaba las operaciones para asediar y 'quemar' a los comunistas. Las Elecciones Generales están cada día más cerca. Pablo Iglesias es consciente, y ha decidido que mejor antes que después. Además, mata dos pájaros de un tiro. Por una parte, se desmarca de su responsabilidad directa en la criminal gestión política de la pandemia, mientras por otro lado este 'zarpazo' cree que sirve para congraciarse con sus incondicionales del 11-M y continuar con el poder. Iglesias lo lleva claro en Madrid; si gana destroza la Comunidad, y si pierde le mete fuego, pasión y ardor callejero.
 
Se trata de un Gobierno que se muestra más condicionado con el negocio que con el servicio a España. Un tejemaneje alrededor de cargos y sillones que exige un golpe en la mesa. Hay que poner fin a esta provocación pública y culebrón de ineptos personajes que exclusivamente se mueven por intereses propios. El pueblo, Soberano, tiene la respuesta en sus manos. ¿Pedro Sánchez cuándo se va?