Abordamos hoy las diferencias históricas entre la derecha y la izquierda, a la luz de los usos y costumbres de los diferentes pueblos, desde la Antigüedad.

Según el Papiro de Ebers, un documento médico egipcio del siglo XVI antes de Cristo, el alimento de la vida entra en el cuerpo por el lado derecho, y el de la muerte por el izquierdo. Todas las civilizaciones mediterráneas antiguas consideraron a la izquierda como el camino o dirección del mal y de la muerte. En las creencias populares y religiosas el lado derecho es el benéfico y positivo, mientras el izquierdo es el desafortunado.

El brazo derecho se enarbola para transmitir noticias o sentimientos positivos: se despide al amigo, da la bienvenida a quien se quiere, saluda y acaricia con esa mano.

Sentarse a la derecha o hallarse a la derecha de la persona más respetable ha sido siempre un privilegio. Tras el Juicio Final los réprobos estarán a la izquierda de Dios y los justos a su derecha.

La tradición cabalista judía asegura que Dios distribuye sus dones y misericordia con la mano derecha e imparte justicia con la izquierda; la derecha bendice, la izquierda castiga, consideración que acaso proceda, según Pancracio Celdrán, de una leyenda de la rebelión de Luzbel contra Dios, al no estar conforme en que el hombre fuera hecho a imagen y semejanza de la divinidad; el Todopoderoso ordenó a los seguidores del Ángel Caído que se pusieran a su izquierda, y los demás a la derecha.

En la Magia, el sendero de la derecha, o vía dextra, utiliza la Magia Blanca; mientras la Magia Negra sigue el camino de la izquierda: magos, alquimistas, brujos y chamanes realizan sus actividades con la derecha, y preparan las pócimas con la izquierda.

En cuanto a la utilización política del término parece que surgió en el Parlamento de Londres. En tiempos de Isabel I, los Torys, los conservadores, ocupaban los escaños de la derecha, dejando la izquierda para la oposición. Durante la Revolución Francesa, los más exaltados utilizaron las bancadas de la izquierda, y los más tolerantes el opuesto.

Todas las culturas han denominado de manera diferenciada ambas posiciones. La posición de la izquierda por peyorativa: “mano impúdica”, “mano siniestra”, “mano inhábil”. Las hablas en germanía y la jerga de ladrones eran conocidas por: “bracio godo”, al derecho, y “bracio lerdo” al izquierdo: honorable el uno, despreciable el otro.

Entre los maoríes, la derecha es sagrada; la izquierda, ruín. Y en la mímica antigua el Yo representaba la divinidad y la bondad, con la mano derecha; y lo diabólico, lo ajeno, lo otro, con la izquierda.

El mundo griego distribuía el mundo en dos mitades: la mitad Levante, o derecha del mundo, y la mitad Poniente, o izquierda. Los clásicos calzaban primero el pie derecho, nunca subían una escalera con el pie izquierdo y ponían especial cuidado en hacer coincidir el último peldaño con el izquierdo, para lo cual templos y edificios públicos tenían número impar de gradas. Los antiguos griegos recogían su manto sobre el hombro derecho y nadie ofrecía a un invitado un obsequio con la izquierda, costumbre que aún perdura en nuestros días.

Si han podido comprobarlo, los jugadores de cartas no alzan con la mano izquierda. Con la derecha se cura, se jura; con la izquierda se limpian las partes íntimas.

La mano izquierda se ocultaba de la vista generalmente; los romanos la ocultaban con el manto y era costumbre medieval meterla en la manga del hábito, costumbre que aún mantienen los frailes.

La frase “tener buena mano derecha” indica buen tino. Sin embargo, en los asuntos amatorios cobra importancia el sitio que ocupa el anillo en la mano, y en el galanteo ofrecen el brazo izquierdo a la dama. Y como decía un sabio italiano: “il cuore batte a sinistra”.