Excelentísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo,

Ilustrísimos Señores Vicario General y Provicario

El motivo de esta misiva es ponerles de manifiesto la inmensa tristeza que me produce el vídeo publicado hoy y que ha sido grabado en nuestra Santa Iglesia Catedral Primada. Nuestro templo, el corazón de esta Archidiócesis ha sido gravemente profanado.

Así dice en CIC:

  1. «En un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar. Sin embargo, el Ordinario puede permitir, en casos concretos, otros usos, siempre que no sean contrarios a la santidad del lugar».
  2. «Los lugares sagrados quedan violados cuando, con escándalo de los fieles, se cometen en ellos actos gravemente injuriosos que, a juicio del Ordinario del lugar, revisten tal gravedad y son tan contrarios a la santidad del lugar, que en ellos no se puede ejercer el culto hasta que se repare la injuria por un rito penitencial a tenor de los libros litúrgicos».

Le solicito tome las medidas pertinentes a fin de corregir a los responsables y desagraviar nuestra Iglesia Madre y lugar de su Cátedra Episcopal.

Reciba un afectuoso saludo y oración por este fiel hijo suyo.