Es sabido, o para quien quiera enterarse buscando en la red, como un gran y poderoso
fondo de inversión (Goldman Sachs –busquen enlace o foto de prensa si es que no lo
han censurado ya-) declaró que la industria farmacéutica no era un negocio sostenible si se encontraba la cura de una enfermedad en una sola dosis. O lo que es lo mismo, que una enfermedad larga o incurable creada (solve et coagula) o sobrevenida les
proporciona grandes y pingües beneficios.
Después de esto es sabido o para el que quiera investigar, quién o quiénes (personas
físicas o empresas) se han lanzado a fundar, comprar y/o financiar a las empresas
farmacéuticas.
También es sabido que la OMS es financiada de forma muy, muy significativa por las
empresas farmacéuticas, lo que permite a las autoridades de la OMS recibir sueldos muy por encima del llamado por estos lares mínimo vital.
Quizá alguien pueda mal pensar en que los que toman las decisiones importantes en la
OMS puedan estar influenciados por las intenciones de la industria farmacéutica y sus
jugosos y abultados beneficios.
La avalancha de noticias, restricciones y datos sobre un solo tema, ha sobrevenido no
sólo por un virus creado o no, escapado o no, sino por el cambio de definición o de
denominación del calificativo de “pandemia”.
Si la OMS hubiera dicho que los chemtrails son beneficiosos para la salud, el gentío se
pelearía en la calle por esnifar las partículas que nos sueltan desde los aviones; si la
OMS dijera incluso una verdad como que respirar al aire libre oxida los glóbulos rojos
de nuestra sangre y el resto de tejidos y que esto te ocasiona la muerte, enormes masas
de gentes aguantarían la respiración. Resulta lamentable que una gran cantidad de
población obedezca a la OMS tan ciegamente y se crea todo lo que ésta propala, pese a
que sus dirigentes no hayan sido elegidos en las urnas bajo ese sistema y ese sufragio
universal que tanto dicen que estiman todos esos obedientes.
Pero lo han dicho los expertos, la ciencia con su criterio científico. Y con un Bla Bla
parlanchín hacen creer e incluso pensar que para sumar 2 + 2 y hallar un resultado
correcto sólo es posible si se tiene “el titulo-titulitis” de catedrático en ciencias
matemáticas exactas o en el caso de la salud, que hace falta “ser” epidemiólogovirólogo para entender o saber que con una infección suele tenerse fiebre.
Pero a veces sólo hace falta ser supermillonario o propietario accionista de varias o
todas las compañías farmacéuticas y tener empleados que digan lo que te haga ganar
más dinero y les asegure continuar recibiendo un bonito y abultado sueldo.
Después de todo ello y apoyados por los liberales (en su mayoría de clvbes discretos) en busca de beneficios y ahorrar en los costosos procesos de la obtención de las vacunas tradicionales, a alguien se le ocurrió una brillante y por tanto, “luzyferina” idea. ¿Por qué no convertimos a cada ser humano en una fábrica gratuita para nosotros? ¿Sabéis cuántos beneficios y qué control obtenemos inyectando cada año en sus cuerpos vacunas u otras cosas que queramos usando como pretexto el cuidado de su salud?
Si tal como se elaboraba una vacuna: aislar el virus, cultivarlo en células sanas (de ratas, monos, aves, cerdos, perros, líneas celulares humanas, etc.); una vez reproducidos los virus eliminar las células vivas y separar los virus (filtrado); aislarlos de nuevo y a partir de ahí, vía enzimática o calor u otros procedimientos, trocearlos o debilitarlos para obtener trozos de ellos, proteínas sueltas de su envoltorio o enteros atenuados; para que después de varios años de experimentación sin efectos perjudiciales significativos sea autorizada (¿por quién?¿por organismos supuestamente independientes?) su inoculación a los seres humanos tras 10 ó 15 años de investigación.
Ese era el método de siempre, el tradicional, el que proporcionaba unos márgenes de
seguridad aceptables como se venía observando y por lo que por norma general nos
inclina o inclinaba a pronunciarnos a la población en general, médicos incluidos, con las frases tan manidas: “las vacunas son buenas”; “gracias a ellas nos hemos librado de
enfermedades”; “la mortalidad infantil ha disminuido”; “la incidencia de tal enfermedad ha disminuido desde…”, bla bla bla…
Pero como decía, a alguien con mucho dinero se le ocurrió ganar todavía más y se
preguntó ¿cómo puedo evitarme todos esos costes?
Y halló la solución: si las personas se convierten en fábricas creadoras de las proteínas
víricas ya no tendré que cultivar los virus, ya no tendré que filtrarlos, ya no tendré que
romperlos o atenuarlos.
Si introduzco mediante el ARNm una orden genética en cada una de las células del
individuo (o en un número indeterminado de sus células), el ciudadano y sus células tal
como le ordena el ARNm que le hemos inyectado producirá proteínas no humanas,
proteínas víricas o trozos de proteínas víricas. Es decir, el humano se transformará en
transgénico, se cambiará su ADN, al menos el de numerosas células de él, según a qué
células diana se dirijan nuestras órdenes de ese ARNm que habremos fabricado con el
propósito que determinemos. Y dada la gravedad y urgencia con la que los medios
televisivos apremian, nadie va a reparar en qué es lo que nuestro ARNm experimental
quiere que hagamos con los inoculados.
Nadie nos supervisará y además, hemos logrado que nuestros lacayos que están dentro
del poder de los Estados y países nos eximan de cualquier efecto pernicioso que
produzcan nuestras “vacunas”. Tiene su gracia, “nuestras vacunas”… cuando es el
individuo el que produce el antígeno y el anticuerpo… nosotros sólo, le ordenamos
hacerlo mediante lo que ahora hemos decidido llamar vacuna (ARNm).
Después del cambio de significado y concepto de la palabra pandemia y vacuna, viene
el fiasco de los test PCR que por arte de birlibirloque y sin que haya razón científica, los medios, todos los lacayos y liberales a las órdenes del Nuevo Orden Mundial equiparan un PCR positivo con un contagiado aunque no tenga síntomas. Y claro se convierte en un enfermo asintomático (¡enfermo sin síntomas!) y supercontagiador, en un peligro público al cual hay que aislar como si fuera un infectado de la más letal y mortífera de las enfermedades.
¿Cuántos PCR han sido positivos en personas que no han padecido ningún síntoma y
que no han contagiado a nadie y además han sufrido aislamiento? ¿Cuántos de ellos han sido positivos por virus comunes como la gripe o el resfriado? ¿Cuántos botellones han originado una cascada de muertes y contagios multiplicando el coeficiente de
transmisión? Y ¿cuánta ruina económica ha ocasionado? ¿Cuántas empresas han
quedado a merced de corporaciones internacionales que solo buscan: control,
monopolio, poder y hacerse con cuantas riquezas hay en este mundo?
En la propia página del ministerio de España se dice con un circunloquio que el PCR
positivo no significa que estés enfermo, que estés sano o que puedas contagiar….
¿entonces? ¿Por qué los medios televisivos, prensa y médicos infectos, perdón, afectos
siguen equiparando machaconamente los PCR positivos con contagiados? ¿Para
infundir miedo? ¿Para que pidamos una vacuna? ¿Para que nos inyecten el qué? ¿Para
gastar dinero de nuestras pensiones en corporaciones internacionales cuyos propósitos
son despedir empleados y que fluyan ingresos de los Estados (tu dinero vía impuestos)
directamente a sus bolsillos a cambio de… nuevas pandemias que se descaran en
anunciar?
Una vez hubo un “responsable” de un gobierno que dijo que España no iba a tener más
allá de algún caso…. ¿se cumplió? Contesten sólo en su cabeza, pero sin que se les oiga.
Una vez hubo un “presidente” de un gobierno que dijo que en las reuniones de esas en
las que se reúnen los hombres de ciencia se levantaban actas. ¿Han visto ustedes o se les ha mostrado alguna de ellas? Contesten sólo en su cabeza, pero sin que se les oiga.
Una vez hubo unos “representantes” de un gobierno que dijeron que había un comité de expertos. Pero ¿lo había?, contesten solo en su cabeza…. ¡Pss! ¡silencio!
¿Podría ser que el gobierno fuera negacionista? ¿Podría ser que los gobiernos fueran
conspiradores? ¿O sólo ocultan una verdad que no quieren que ustedes conozcan?
Seguramente son preguntas que sólo haría un loco. ¿Qué creen ustedes?
Ahora preguntemos directamente al gobierno:
- ¿En España hubo sólo unos pocos casos? Respondan en alto por favor.
- ¿Han entregado alguna acta de las reuniones? Respondan en alto por favor.
- ¿Existieron los expertos? Respondan en alto por favor.
Después de tres noes del gobierno socialista, después de negar tres veces, son ustedes y
no el gobierno los que se han convertido en recalcitrantes y peligrosos negacionistas.
Paradoja donde las haya.
En alguna residencia vacunaron a los residentes y se contagiaron muchos de los
vacunados así como los trabajadores que entran en contacto con ellos. ¿Casualidad?
¿Mala suerte? ¿Certeza estadística?
Hay personas que mueren como perro por ébola, pero nadie protesta, nadie. Hasta hace
poco, muchos protestaban para que se les dieran los restos de un tal abuelo o bisabuelo
muerto hace más de medio siglo, pero hoy en día tu padre o madre entra a un hospital,
queda aislado, te devuelven cenizas (que no se sabe de quién o de qué) y te conformas,
te avienes, te resignas a que tu ancestro tenga menos valor que un perro o que 92.000
visones.
Con esto espero que ustedes entiendan, comprendan y sean conscientes de quienes han
sido siempre los que han agitado las calles o al menos por orden de quienes.
¿Recuerdan el “haz que pase”? Supongo que muchos votaron la consigna sin ver el
auténtico mensaje.
Ahora siga aplaudiendo a las 20 horas, diga que el gobierno lo está haciendo bien o que tendría que ser más duro con los ciudadanos sin bozal, diga que sí a todo lo que la
televisión le vomite. Siga los protocolos que los sabios han escrito para usted. Haga que pase, sea obediente, créase todo y tal como dice el Foro Económico Mundial: “en 2030 no tendrás nada, pero serás feliz”. Al menos el cuasi obligatorio uso de las mascarillas nos ha salvado de morir de la gripe, lástima que no de la Covid-19 (Sars-CoV-2).
Acéptelo, no se rebele, obedezca, al fin y al cabo, los gobiernos se preocupan por usted.
Y los gobiernos hacen todo lo que pueden para que cierres tu negocio –no es esencial-,
no salgas a la calle, no respires bien, no veas a tus seres queridos, no viajes, que la
atención médica se posponga, pero recuerda: todo, todo lo hacen por tu bien. Y si no te
lo crees, si tienes dudas, eres un peligroso anti-vacunas y contagiador negacionista.
¡¡Corre y chívate!!