Entrevista con Marko Milanović Litre, diputado de los Soberanistas Croatas (Hrvatski Suverenisti) y presidente de la Iniciativa Ciudadana para el referéndum sobre el euro. Los Soberanistas Croatas participaron en las elecciones parlamentarias de 2020 en coalición con el Movimiento Patria y obtuvieron un 12% de los votos y 16 escaños en el Sabor (parlamento croata).

Hace dos semanas, el 3 de octubre, ambos partidos se unieron a los Independientes por Croacia (Neovisni za Hrvatsku), con 3 diputados, y a Generación de Renovación (Generacija Obnove). La nueva organización, bajo el nombre de Soberanistas Croatas, constituye la tercera fuerza política croata.   

Usted preside de una iniciativa ciudadana para pedir un referéndum contra la implantación del euro como moneda única en Croacia por parte del gobierno. ¿En qué consiste esta iniciativa?

El gobierno quiere imponer el euro sin que se haya producido un debate, ni en los medios ni en la sociedad. Nuestra intención con esta iniciativa es conseguir que la moneda crota, el kuna, esté protegido por un artículo en la constitución y, por supuesto, que haya un referéndum para que el pueblo croata decida si quiere adoptar el euro. Y es también una cuestión de democracia, porque no queremos un gobierno que no escuche a su pueblo. Nuestra postura como partido es clara, la entrada de Croacia en la Eurozona es un paso más en una mayor federalización de Europa y de nuestro país.

En España la implantación del euro dio lugar a una considerable subida de los precios y la pérdida del valor de los salarios, aunque nuestro gobierno de entonces nos aseguró que eso no iba a suceder. ¿Teme que suceda lo mismo en Croacia?

Sí, en los países en los que se ha hecho esto el resultado ha sido siempre una perdida adquisitiva en los salarios. La perdida en la economía global puede ser menor, como paso en Italia donde fue de un 1%, pero cuando desciendes a los consumidores el porcentaje es mucho mayor. Pagamos una encuesta para conocer la opinión de los croatas sobre la entrada en la Eurozona, y el 70% manifestó que no ha habido suficiente debate y sólo un 22% se manifestó a favor de la medida.  

En 2018 se presentaron más de 400.000 firmas para un pedir un referéndum sobre la firma del Convenio de Estambul, pero el gobierno evitó que el referéndum se llevase a cabo. ¿Podría volver a ocurrir algo parecido en este caso?

El número de firmas necesario para pedir un referéndum es un 10% de los votantes, en aquel momento unas 380.000 firmas. Pero el gobierno anuló más de 40.000 firmas porque había errores en los datos presentados, por lo que el número no alcanzó el 10% necesario. En esta ocasión vamos a ser muy cuidadosos para que eso no vuelva a suceder. Empezaremos la recogida de firmas el 24 de octubre y tenemos quince días, hasta el 7 de noviembre, para recoger entre 250.000 y 300.000 firmas. Serán dos semanas intensas, pero estoy convencido de que contaremos con el apoyo de muchos croatas.  

El pasado domingo se unieron a otras organizaciones patrióticas para formar un partido mayor. ¿Son los Soberanistas Croatas la casa común de patriotas y conservadores?  

Sí, aunque la unión oficial no será completa hasta el año que viene debido a problemas burocráticos, pero en todo lo demás, nuestras estructuras se están uniendo y creando nuevos organismos locales de trabajo. Esta unión era muy necesaria para Croacia porque el centroderecha y la derecha han estado siempre muy divididos, algo que le ha venido muy bien al gobierno del HDZ (Partido Popular Europeo). No ha sido fácil, pero hemos entendido que era lo mejor para Croacia y para los valores que defienden nuestros partidos. 

¿Qué defienden los Soberanistas Croatas?

Nuestra nación tuvo que pagar un alto precio para ganar la libertad y queremos preservar esa libertad, por eso la importancia de defender nuestra soberanía. También queremos una verdadera democracia en la que se cuente con el pueblo croata, y el caso del euro es un buen ejemplo de esto. Respecto a la UE, estamos a favor de la cooperación europea pero estamos preocupados por su deriva ideológica y queremos reformarla, volver a lo que era cuando nació y recuperar sus valores cristianos.

Su partido mantiene unas excelentes relaciones con Ley y Justicia (PiS) de Polonia y usted acaba de regresar de ese país tras reunirse con distintos representantes del gobierno y de PiS. ¿Considera el gobierno polaco un modelo a seguir?

Sí. El gobierno polaco ha sabido utilizar los beneficios de la Unión Europea para desarrollar Polonia y hacer prosperar al país. Es gracioso, porque cuando le hablas a una persona mayor croata sobre Polonia, por ejemplo mis padres, piensan que se trata de un país del Tercer Mundo porque esa era la situación hace cuarenta años. Hoy en día Polonia es un país de éxito en términos económicos y en todo lo demás, y creo que se han quitado por completo la mentalidad comunista que sufrieron tras el Telón de Acero. Eso no ha sucedido en Croacia. Todavía tenemos profesores de economía que enseñaban los planes quinquenales en Yugoslavia y que ahora enseñan capitalismo. Yo siempre comparo está situación con Moisés y los cuarenta años en el desierto. Él no estaba perdido, era una cuestión de cambiar la mentalidad de su pueblo, de que llegará una generación con nuevas ideas. Creo que eso está llegando a Croacia y nuestro objetivo es impulsar esa mentalidad para que se establezca lo más rápido posible. 

¿Conoce el trabajo de VOX en España?

Lo conozco. Compartimos los mismos valores que VOX y estamos en el mismo grupo europeo, ECR. De hecho, nuestro eurodiputado Ladislav Ilčić asistió en Madrid al gran evento de Viva21 y se quedó impresionado por la organización del acto. En su opinión es un ejemplo de la fuerza de los valores conservadores y patrióticos en España y en Europa. No queremos un superestado en la Unión Europea, sino Estados miembros soberanos que escuchen a la voluntad de sus pueblos y no a los burócratas de Bruselas o Estrasburgo.

Unos burócratas que parecen obsesionados con atacar a Hungría y Polonia.

Los polacos y los húngaros tratan de devolver la Unión Europea a su origen, a una cooperación entre naciones soberanas, no una cooperación en la que se nos dice cómo tenemos que gobernar nuestro país. Lo que la Comisión Europea está haciendo es muy grave, chantajeando al gobierno polaco y amenazándole con la retirada de fondos porque su Tribunal Constitucional ha decidido que la ley polaca está por encima de la comunitaria. Si la UE continua por este camino no habrá más naciones soberanas.

¿Los Estados Unidos de Europa?

A nosotros nos gusta llamarla Euroslavia.

¿Qué opina del nuevo grupo europeo auspiciado, entre otros, por Viktor Orbán?

Creo que es un gran paso adelante, aunque creo que la formación de este grupo no va a ser inmediata y que necesitará bastante tiempo. Ideológicamente apoyamos al gobierno húngaro, pero es cierto que tenemos algunas diferencias con respecto a la integración de países como Serbia y Montenegro en la UE, porque nos preocupa la influencia rusa allí.

Quería preguntarle por el recuerdo de las víctimas de Tito. En Eslovenia aún hay muchas heridas abiertas y los herederos políticos de los verdugos no quieren la reconciliación, ¿sucede lo mismo en Croacia?

Por supuesto, se ha convertido en un problema y en cualquier debate todo se lleva al extremo de ustachas (fascistas) contra partisanos (comunistas). En Croacia no hemos hecho como en Polonia y los antiguos comunistas aún tienen mucha influencia en nuestra sociedad, en las facultades, en todas partes. Tito no fue más que un carnicero de su propio pueblo, al igual que Stalin lo fue con los georgianos. La gente tiene una imagen romántica de Tito porque no estuvo alineado tras el Telón de Acero, pero no fue mejor que los demás dictadores comunistas. La destrucción de la nación y la identidad croatas son muy conocidas, pero no hay un acuerdo en que fue un criminal. Cada vez que se habla de este tema, los medios croatas sacan la carta del extremista de derechas. Creo que es necesaria esa generación de cambio para que Croacia recupere sus valores occidentales y cristianos.