Señores, la anunciada y esperada guerra entre el “cobardica” (y ¿gafe?) Casado y el nacional Abascal ha estallado. Desde el rastrero discurso de don Pablo o Pablito, o Pablete, el día de la Moción de Censura, se sabía que iba a ser muy difícil recomponer la situación. Quizás por lo que el propio Casado dijo: “Yo no soy como usted, porque no quiero ser como usted”… pues bien, han pasado unos meses y, tras las victorias de ambos en sus respectivos mítines (Casado con 9.000 + 3.000 en Valencia y Abascal con 20.000 en Madrid), ambos han sacado sus tanques y sus cañones a la calle. No hay marcha atrás. “Casado miente y no gobernará nada”. Está claro que uno de los dos contendientes perderá esta batalla… y, tal vez, eso será bueno para poder ganar la guerra verdadera al comunismo imperante en el Gobierno de la Nación. La presencia de ambos y el odio (o más bien envidia) del señor Casado al señor Abascal es un obstáculo insalvable para poder alcanzar los 176 de la victoria.  Porque para que los números cuadren con ellos dos al frente la suma será imposible. Casado y Abascal no se han entendido ni se podrán entender mientras vivan. Casado es un hombre por temperamento natural miedoso, prudente hasta la cobardía, mientras Abascal es un hombre curtido en la guerra contra ETA y con un soporte de principios más fuerte que el hormigón.

Así que si de verdad los españoles de bien quieren, queremos, que el Centro Derecha gane las próximas elecciones (si es que las hay, que ya saben ustedes que yo sigo pensando que los Partidos que controlan el Gobierno y tienen el Poder actualmente no van a ser tan “demócratas” de dejárselo arrebatar en las urnas) hoy tendríamos que estar contentos porque haya estallado la guerra. Faltan dos años para las elecciones y hay tiempo para que los Partidos se reorganicen y como está claro que Santiago Abascal es un líder indiscutido e indiscutible entre los suyos y Casado no lo es, pues como lo demostró el 4-M, la señora Díaz Ayuso hoy por hoy es más líder de la Derecha y por tanto del PP que el señor Casado.

Y resulta curioso comprobar que el señor Casado ha tenido que pactar una tregua con doña Isabel, como se ha demostrado en la Convención de Valencia, con sigilo, a la Derecha, y de acercamiento a los principio de VOX para evitar la lucha por el Poder que ya está en los propios pasillos de Génova. Ahora será el  momento, buen momento, para poder buscarle una salida inteligente si se quiere al señor Casado y llevar a doña Isabel al sitio que se ha ganado a pulso.  Doña Isabel y don Santiago podrán ser los líderes del Gobierno que reconduzca la España hundida que van a dejar la banda de socialistas, comunistas, nacionalistas, independentistas, bilduetarras, terroristas y demás ralea y que reconduzcan al lugar que le corresponde y al que había llegado gracias al Régimen que les venció en 1939.