El ataque yihadista producido en Barcelona mediante un atropello múltiple en una vía peatonal con una furgoneta ha servido para alzar la voz sobre la necesidad de obstaculizar el paso a vehículos de gran tamaño para evitar que accedan fácilmente a calles, caminos o avenidas en los que pueda existir un contundente tránsito de personas. Esa misma idea ya se había analizado tras el atentado de Niza, en el que un camión arrolló a numerosas personas.

 

Los yihadistas no se conforman con sembrar el terror en el oeste de Asia y en algunas zonas de África. También desean expandir los derramamientos de sangre en las principales ciudades de Europa.

 

Se ha comprobado que es indispensable que se pueda contar con las características propias del medio urbano para facilitar la seguridad de los ciudadanos, que pueden verse amenazados en cualquier momento y en cualquier lugar poblado de los municipios. Las ciudades con más riesgo son aquellas con grandes aglomeraciones humanas en extensas vías de naturaleza peatonal.

 

El artículo 3.2 del Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana, establece que, para el desarrollo sostenible, las medidas políticas públicas del suelo, que serán relativas a la regulación, ordenación, ocupación, transformación y uso del suelo, deben propiciar el uso racional de los recursos naturales armonizando los requerimientos de la economía, el empleo, la cohesión social, la igualdad de trato y de oportunidades, la salud y la seguridad de las personas y la protección del medio ambiente. De este modo, entre otros objetivos, se buscará lograr la prevención adecuada de riesgos y peligros para la seguridad y la salud públicas y la eliminación efectiva de las perturbaciones de ambas.

 

Lo que ahora se pretende colocar es algo más que una serie de maceteros y de bolardos. Lo que se desea instalar es una pequeña barrera para evitar ofensivas actuales, realizadas con furgonetas y con camiones. El objetivo es incorporar un medio de protección más, que deberá ser complementado con la correcta coordinación de las fuerzas de seguridad.

 

Hace varios siglos, se requerían murallas para evitar ataques con caballos, carros y catapultas. Mucho tiempo después, las circunstancias parecen haber variado muy poco, pues siguen existiendo riesgos por el odio y la ambición del enemigo.