Sombrío, hermético y siempre prepotente. Es Alberto Núñez Feijoo, candidato a la presidencia de Galicia. Su prédica es una verborrea gallinácea, encorsetada en el valladar del “centro-derecha”; ese espacio de melifluos y pacatos acomplejados donde Feijoo se alza para recordar que su partido, el PP gallego, apoya entusiastamente el “hecho nacional” gallego. Alberto Núñez Feijoo afirma que Galicia es una “Nación sin Estado” (así lo dijo en una reunión del “Círculo de Economía” de Barcelona el 10 de noviembre de 2014). Lo ha repetido en varias ocasiones.

La “nacionalidad de la patria galega” ha sido entonada por Alberto Nuñez Feijoo una vez sí y otra también. Ha participado en homenajes al fundador del nacionalismo político gallego, el hispanófobo y racista antiespañol Alfonso Rodríguez Castelao, dedicándole laudatorios discursos como el de la ofrenda floral de 2011 ante su tumba.

El nacionalismo de Feijoo se basa en su catecismo de cabecera: el Estatuto autonómico gallego de 1981, que entusiastamente defiende y que reconoce la “nacionalidad gallega”, a la que tan gustosamente se refiere el presidente gallego en sus discursos. La base legal y constitucional que dio pie a la burrada anti histórica del Estatuto autonómico gallego que como los demás son un ataque a la unidad española, no es otra que el dañino proceso de “café para todos” que Adolfo Suárez impulsó para imponer la parcelación de España en “autonomías” a modo de taifas fraccionadoras, erigiendo el modelo infecto de las “nacionalidades” en el artículo 2 del texto constitucional de 1978.

Cuando Fraga llegó a la presidencia gallega en 1990 impuso el modelo de nacionalismo gallego encubierto y edulcorado. Rotulación de espacios públicos, sanitarios y carreteras en gallego; escolarización forzosa en gallego; adoctrinamiento lingüístico al profesorado etc. Y un progresivo destierro del español de la esfera pública y educativa. En 2001 Fraga se adhirió a la “Carta europea de las Lenguas regionales y minoritarias” aceptando que una institución supranacional como es el Consejo de Europa dictamine que el gallego debe imponerse en las aulas a costa de la marginación del español.

La inmersión lingüística iniciada por Fraga continúa a día de hoy y es llevada por Feijoo como timbre de gloria. Los libros de texto en español escasean, y las denuncias por expulsar el español de las aulas aumentan. ¿Por qué ganaba Fraga las elecciones y por qué las gana el sectario Alberto Nuñez Feijoo? Porque la izquierda plantea un panorama aún peor y más apocalíptico, a lo que cabe sumar cierto desarrollo material y de infraestructuras en los últimos 30 años a costa endeudamiento y de fondos europeos. El mal menor le ha funcionado bien al PP siempre. Y el no tener “enemigos a su derecha”, también.

Actualmente Galicia presenta una tasa de ocupación que es de las más bajas de España. Desde 2009 ha multiplicado por 7 su deuda pública. El ataque al sector primario ha contribuido a la pésima situación demográfica. La sanidad gallega presenta un estado de queja permanente ante los abrasivos recortes impuestos por Feijoo que contrastan con el despilfarro en medios de comunicación subvencionados y en talleres sexuales para niños de 4 y 5 años promocionados en diversos municipios gallegos con el voto del PP, y con dinero público. El 20 de noviembre de 2019 el PP, con su mayoría absoluta en el Parlamento gallego, votó a favor de la propuesta
del Grupo Común da Esquerda, que agrupa a varios partidos de extrema izquierda, entre ellos Podemos e Izquierda Unida y que consiste en enseñar educación sexual a niños a partir de los 3 años para que vayan “descubriendo las diferentes identidades sexuales y que estas no están determinadas por los caracteres corporales, sexuales, psicológicos o sociales, sino por la propia vivencia de sentirse niña o niño». Adoctrinamiento para niños en la edad de la inocencia. No es nada extraño en el PP, pues en 2014 Nuñez Feijoo permitió la ley LGTB que enseña ideología de género en todo el sistema educativo gallego entregando niños y jóvenes a las tesis de la izquierda.

Alberto Núñez Feijoo proclamó el 25 de julio de 2008 que defendería la “doble nacionalidad”…”gallega y española” de los gallegos, y se negó a firmar el “Manifiesto en defensa de la lengua común española” que habían lanzando algunos escritores, intelectuales y filósofos como Arcadi Espada o Fernando Savater.

Años más tarde declararía al periódico “La Vanguardia” que el PP debe “ocupar en Cataluña el espacio que ha ido dejando Convergencia i Union” (el partido de Jordi Pujol que expolió a España, tomó las aulas catalanas y sembró en esa región de España la liquidación del idioma español y la imposición del catalán)

Como última “entrega” indisimulada de su antifranquismo, que es también el del líder nacional del PP Pablo Casado al que “nada le importa el Valle de los Caidos ni quién esté enterrado allí dentro” (declaraciones en agosto de 2018), Feijoo ha garantizado que se personará en el Juicio donde se ventile la expropiación del Pazo de Meiras contra los nietos del General Franco. Lo hace para apoyar las tesis de Pedro Sánchez de que ese inmueble pase al patrimonio estatal. El PP gallego, enarbolando su antifranquismo militante, votó en julio de 2018 la resolución del Parlamento gallego donde se pedía al gobierno socialista la expropiación del Pazo de Meiras contra los descendientes de Franco. Cuando en 2019 el gobierno de Pedro Sánchez puso la demanda contra los nietos del Caudillo para arrebatarles el Pazo, Feijoo aplaudió públicamente al presidente Pedro Sánchez y se unió a la reivindicación expoliadora de los socialistas sobre el patrimonio legítimo de los Franco.

Toda una joyita, el tal Feijoo.

¿Va a ganar Alberto Nuñez Feijoo las próximas elecciones gallegas? Parece que sí, desgraciadamente. El cuento del mal menor, del voto útil y un sistema de compra de voluntades similar al del PSOE andaluz durante 40 años, harán su mella en el votante. Mi “ojalá”: que Vox alcanzase una parcela parlamentaria suficiente para impugnar, avergonzar y criticar a este politicastro de la “patria galega” denunciando su inmensa hipocresía y corrupción moral.

Ha sido Núñez Feijoo, recuerden, el primer “barón” territorial pepero en exigir el cordón sanitario generalizado contra Vox entre PP PSOE y el resto de fuerzas para impedir a los de Abascal cualquier parcela institucional pese a ostentar 52 escaños en las Cortes. Para Nuñez Feijoo, Vox es un partido “antigallego” y desde noviembre pasado, la terrible “ultraderecha” a la que hay que aislar.

Feijoo es un sucedáneo de Rajoy con el ingrediente Pujol incorporado en vena. Galicia es entendida como su patrimonio personal… Bueno: de él, y de sus amigos, aquellos contrabandistas con los que se retrataba en los 90 a bordo de barcos de lujo como Marcial Dorado. Luego dijo a la prensa “que no sabía quiénes eran”. ¿Qué cosas verdad? ¡Criminales a los que toda Galicia conocía porque meses antes ya había aparecido en todos los periódicos señalados como contrabandistas, menos el sr. Feijoo!

Con las mayorías absolutas en su región Feijoo logrará en Galicia lo que Eduardo Zaplana y Francisco Camps, también del PP, consiguieron presidiendo la generalidad valenciana durante 20 años con holgadas mayorías: incubar el separatismo en las generaciones más jóvenes. Porque la inmersión lingüística en las aulas es el primer adoctrinamiento y el más eficaz para crear hispanofobia, y para asentar el futuro separatismo que tomará los mandos políticos de una región. ¿Qué sucedió en la región valenciana con el PP y sus mayorías “para nada”? Pues que al desterrar la lengua española de las aulas progresivamente e implantar un valenciano artificial que es el catalán (que también se enseña y se impone en Baleares), las generaciones jóvenes se educaron en un apartamiento cada vez mayor hacia la Patria española. Ello, unido al adoctrinamiento izquierdista promovido por profesores progres que el PP valenciano no depuró y a las subvenciones a grupos como “Accion Cultural del Pais Valencia”, generaron las hornadas de jóvenes “izquierdizados” que en 2015 votaron masivamente al Partido Socialista valenciano y especialmente a “Compromis”, una fuerza ultraizquierdista, filial del separatismo catalán, defensora de los “Paisos Catalans”. En 2015 la izquierda catalanista se alzó con el poder en la Comunidad Valenciana; de mayorías absolutas del PP durante 20 años pasamos al dominio catalanista y comunista. La catalanización ideológica promovida por el PP lo acabó echando del poder.

El mismo proceso que en Valencia sucedió en Baleares, donde los populares Jaume Matas primero y Ramón Bauzá después implantaron el catalán en la administración y la inmersión en las aulas entregando las escuelas al pensamiento progre catalanizador. El resultado es que ahora el socialismo de Francina Armengol, los podemitas y los separatistas de “Mes” están en el gobierno balear votados por los jóvenes adoctrinados gracias al PP de Bauza y Jaume Matas. Funcionarios públicos, médicos, pediatras y cirujanos son expulsados de Baleares porque no saben catalán.

Lo mismo sucederá en Galicia por culpa de Feijoo y su inmersión y adoctrinamiento. Y cuando en 4 años o en 8 el PP sea expulsado del poder, triunfará un agrio separatismo antiespañol que habrá sido labrado en las aulas y en la sociedad por las concesiones, complicidades y alianzas deplorables del PP de Feijoo con el separatismo.

Nuñez Feijoo es el líder de la alcantarilla del separatismo antiespañol. Un tipo peligroso que ganara unas elecciones para desunir y desvertebrar lo poco que va quedando de España. Es esa serpiente sibilina que carcome a una región de España deslindándola de la Patria común sin que nadie –o casi nadie- se dé cuenta, y lo hace beneficiándose del cuento del mal menor y el voto útil que es el refugio de los acomplejados y los vividores.