No se conoce otro atentado mayor, o crimen más perfecto para hacer infinito daño al mundo entero y ocultar a sus autores. Si el virus hubiera salido de Estados Unidos, ya se sabría la verdad, y si encima en España gobernara la derecha, la izquierda ya le habría pegado fuego por los cuatro costados. Basta con la que armaron cuando el Ébola y sólo murió un perro. El odio desatado que podemos ver en la izquierda es algo que traspasa todas las fronteras mentales. No se entiende el sectarismo radical y odio de la extrema izquierda, por más cuentas que se echen. Por otra parte, y como es de su cuerda, ¿cuándo se supo la verdad de lo que sale de un país comunista? Y menos de la primera potencia mundial comunista: China.

Biden, el Presidente de los Estados Unidos, encargó en mayo a las agencias que llevasen a cabo, en un plazo de 90 días, un informe sobre el origen del virus. Ahora se publica que, "La inteligencia de EEUU no logra determinar el origen del coronavirus". No determinan si el virus saltó de un animal a un humano o salió de un laboratorio en China. El Presidente de EEUU ordenó la investigación después de que en otro informe de las agencias estadounidenses señalasen al laboratorio en la ciudad china de Wuhan, al incidir en que varios de sus investigadores fueron ingresados en noviembre de 2019 al presentar síntomas de gripe.

La Inteligencia apuntaba así a dos hipótesis, el contacto entre un humano y un animal contagiado o que el virus hubiese escapado en un incidente en el Instituto de Virología de Wuhan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha realizado ya una primera investigación en el laboratorio de China, tras lo que concluyó que la fuga del mismo era "extremadamente improbable". Recientemente, ha propuesto hacer una nueva investigación tras reconocer que Pekín no compartió los "datos brutos" de los primeros casos detectados a finales de 2019. ¿A qué obedece esta rectificación?

Por su parte, el país asiático se ha negado a una segunda etapa de la investigación, demandada en numerosas ocasiones por Washington. El primer caso de coronavirus fue detectado en Wuhan a finales del año 2019.

En otro sentido la OMS advierte que se acaba el tiempo para descubrir el origen del coronavirus. Los expertos en Wuhan, denuncian que las pesquisas están paradas y piden seguir investigando dentro y fuera de China, cuyo país sigue sin entregar los datos que le solicitaron. Once expertos internacionales forman desde hace seis meses la misión de la OMS en Wuhan.  Pero su trabajo se ve amenazado por la habitual opacidad de Pekín.

El cambio y postura de la OMS, es evidente, cuando, según señala un informe de la Cía, China ha querido enmascarar el alcance de la pandemia desde el principio, ocultando casos y muertos. Las consecuencias fueron incalculables. La OMS contribuyó con su silencio, entonces, provocando un retraso en la adopción de medidas que hubiera evitado muchas muertes. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Pasaki, señala lo irresponsable y peligroso del rechazo de China a los planes actuales de la OMS, añadiendo que en la primera fase de la investigación no se tuvo suficientemente en cuenta la hipótesis del escape del laboratorio, y Pekín tampoco prestó la colaboración necesaria para averiguar el origen del coronavirus, por lo que insistió en la necesidad de llevar a cabo un nuevo estudio con un "enfoque multilateral". Es crucial, concluyó, que China proporcione acceso a los "datos y muestras", en su territorio, para que el mundo pueda entender lo que ocurrió, y "prevenir la próxima pandemia", porque se trata de salvar vidas en el futuro.

Dentro del culebrón, encontramos que, "un científico recupera muestras eliminadas por China que sitúan el coronavirus, antes de la pandemia". El hallazgo indica que el Sars-cov 2 circulaba por Wuhan antes de diciembre de 2019 y cuestiona la investigación de la OMS, sobre su origen. 

Xi Jinping, presidente de la república popular China, ingeniero químico, y secretario general del Comité Central del Partido Comunista, sitúa el laboratorio homicida en los Estados Unidos, y culpa del coronavirus a España, Italia y Francia. Echar balones fuera se le da muy bien.

Cuando se descubra el crimen de los marqueses de Urquijo, o a los autores intelectuales del 11 M, sabremos el misterio de esta pandemia, o mejor dicho, ya no lo sabremos porque, a causa de ella, no estaremos aquí.

El problema no puede ser mayor, pero como viene de la izquierda, todo el mundo se calla, y nadie la arma como harían ellos. Al monstruo de la extrema izquierda, nadie le para los pies, excepto el grupo que ya sabemos, y al que el resto de partidos ataca sin consideración. Se nota que según los que quieren esto, esto debe ser lo bueno. No se entiende, que confundan lo malo con lo bueno; como pasa con el odio de la extrema izquierda, echando la culpa a los demás, que según ellos, son los que crispan. No se entiende el comportamiento, pues más de media España es de izquierdas y lo ve o quiere ver de otra manera. Al menos eso sí lo entendemos. Por sí o por no, la izquierda se salió siempre con la suya; ha ido haciendo con todo en España, lo que le dio la gana, desde que perpetró el gran atentado que llevó al indeseable al poder, para taparlo inmediatamente y destruir las pruebas. Algo se parece a esta enfermedad, exceptuando que la izquierda es otra pandemia, que lo primero que hizo fue dividir a los españoles. Roba a media España para dárselo a la otra media. Y todo bajo esta interminable calamidad, sobre la que nunca se hará justicia. Y bajo la cual, solapadamente, introdujo el comunismo. Le vino el demonio a ver. La izquierda no quiere otra verdad más que la suya. Sólo unos pocos medios de información, entre los que está éste, aún no ha logrado eliminar. Ya se puede decir que la izquierda lo tiene todo. Todo menos la razón.