No cabe duda de que, contra todo pronóstico, al final la Liga ha sido emocionante hasta la última jornada en lo alto de la tabla. Porque nadie pensaba hace unos meses que el Real Madrid y el Atleti pudieran remontar 12 puntos al que en ese momento era el líder indiscutible del campeonato: el FC Barcelona, que es el que finalmente se ha llevado el título, pero con los blancos pisándoles los talones y poniendo nerviosos a los culés en estos últimos suspiros del campeonato.

 

El barcelonista Luis Suárez fue el artífice de la victoria del Barça frente al Granada con tres tantos, en una jornada donde todos tenían puestos los ojos en los rivales de los primeros de la tabla por los rumores de los famosos maletines, como ocurre siempre en los últimos encuentros de este campeonato. El uruguayo se llevó su triplete, pero también el Pichichi y, con toda probabilidad, la Bota de Oro gracias a sus 40 goles, quedando a la espera de lo que haga Gonzalo Higuaín esta noche con el Nápoles, que tendrá que remontar los siete tantos de distancia los separan. Será el segundo trofeo dorado que se lleva el jugador  en las últimas tres temporadas y la primera vez que ni Cristiano ni Messi aparecen en el palmarés.

 

En el caso del Real Madrid, el equipo de Zidane cumplió ante el Deportivo gracias al doblete de Ronaldo, que se quedó en el banquillo en la segunda parte pensando en la final de Milán del próximo 28 de mayo. El esfuerzo de las últimas jornadas finalmente sirvió a los blancos para quedarse con el segundo puesto de la tabla, después de que el Atleti perdiera la semana pasada su partido con el colista. Parece que Simeone intuía cuál iba a ser el resultado de la Liga y prefirió dedicar los esfuerzos de los suyos para ese 28 de mayo. Ahora todos los ojos están puestos en esa final madrileña.