Han sido los niños quienes nos han tenido que mostrar el piélago de indignidad y miseria moral en que chapotea la mayoría de nuestros políticos y que nosotros les permitimos cual silenciosos corderos, hasta convertirnos en cómplices de sus desmanes y latrocinios.

Ha podido y ha hecho más un niño por desenmascarar a la chusma secesionista que toda esta mal llamada democracia y todo este mal llamado estado de derecho en que malvivimos, que más bien es una dictadura de izquierda. Ha podido más la tozudez de un niño de cinco años y sus padres por reclamar su derecho de poder estudiar español, en una región de España a la que financiamos todos los españoles y que los ilustres togados sólo les han concedido la migaja de un abochornante 25% de tiempo lectivo en su escuela. O sea seis miserables horas semanales. Porca miseria, señores y supremos magistrados.

Pero, también hay que recordar que esto no es nada nuevo. ¿Cuántos hijos de guardias civiles y policías no han podido estudiar en español y han sufrido mofa y persecución en los colegios y la multitud de profesores secesionistas? Al secesionismo se lo blanqueó desde el primer momento de ese contubernio que fue la transición, con la aquiescencia de todos sus protagonistas.

Desgraciadamente ha tenido que ser otro niño de corta edad el que haya desmontado el tinglado feminazi que se formó en torno a su madre, una tal Juana Rivas a la que condenada por raptar a sus hijos fue recientemente parcialmente absuelta por el gobierno, a instancias de la deslenguada e ilegal Fiscal General, conociendo la expresa negativa al indulto del juez sentenciador. Todos recordamos el corifeo montado en todas las ciudades y pueblos españoles, al que llegó a sumarse el cobarde entonces presidente Rajoy.

Ayer nos enteramos por el diario Libertad Digital que este pequeño había sufrido terribles y asquerosos abusos sexuales presumiblemente de personas del entorno de la madre y que esta ocultó y que más tarde intentó inculpárselos a su padre, hasta que el titular del juzgado de lo Penal número 1 de Granada, Manuel Piñar, revelase que su hijo pequeño "fue abusado sexualmente, según dictaminó la pediatra, un forense y manifestó el propio menor" estando bajo su guarda y custodia. Un caso "espeluznante", como asegura el propio magistrado, cuyos detalles han permanecido ocultos durante años y que pone de manifiesto la cuestionable actuación de una madre a la que, sin embargo, el Gobierno y la izquierda política y mediática han encumbrado como una auténtica mártir". También se calla ante este caso en el que una madre delincuente ha servido de juguete roto al gobierno para echar leña a la porquería ideológica y mental de un feminazismo desquiciado.

También son niñas las prostituidas en Baleares, Valencia y vaya usted a saber en que sitios más, estando teóricamente tuteladas por sus respectivas administraciones regionales, desgobernadas por infames izquierdistas, que todo lo callan, que todo lo tapan, a policías y periodistas, y que niegan una y otra vez las comisiones de investigación. Además de prostituirlas, las llevan de tapadillo al abortorio bajo la amenaza de deportarlas a centros de acogida y tutela (vaya sarcasmo) de otras regiones.

También son niñas las violadas por unos anónimos seres, de los que casi o nada se sabe y que, medios de información untados por el régimen y políticos gobernantes callan sobre su nacionalidad, no vaya a ser, pobrecitos que se les estigmatice pero que, maldita casualidad, resultan ser mozalbetes marroquíes u otras nacionalidades, tan menas como yo obispo de mi pueblo. Y de ellas, nadie se acuerda, salvo que se quedan violadas, cuando no también embarazadas y ellas y sus familias, solas, se beben de por vida su hiel y su deshonra.

Y son los políticos de la chusma gobernante y antes también los de la aseadita y aséptica derecha, quienes con nuestros impuestos los mantenemos a razón de casi 5.000 euros/mes per cápita que todas las familias españolas desearían poder disponer, no ya por cada uno de sus hijos, sino para el sustento, vestido y transporte de toda la familia. Entre medias, la mayoría de esos euros se quedan en chiringuitos y ong´s -al igual que las ong´s transportistas de emigrantes- que viven a costa de tanta y tan buena gestión socialista-comunista. Es un decir.

Ante tanta indignidad, callado el gobierno, callado el Rey, callada la secesionista presidenta del Congreso, callado el Supremo, callado el esperpéntico CSPJ, mejor estuviesen callados todos los políticos que permitieron llegar a esta ignominia y ahora se rasgan las vestiduras cual vírgenes impuras, en que autoridades y no autoridades desobedecen y se ciscan en las leyes. Callados los jueces y ni uno con los suficientes atributos que llamase a capítulo al pleno del gobierno y los mandase caminito de Jerez.

Este es el nivel de degradación moral en que después de 40 años ha devenido lo que ellos mismos, los políticos, se empeñan en llamar democracia cuando es una nauseabunda partitocracia, estado de derecho donde un voto con pedigrí nazionalista vale ocho o veintiocho veces más que uno murciano o lucense, o monarquía parlamentaria mientras que sólo parlamentan los enemigos de España, gobierno incluido y un monarca calla.

Pobres niños y adolescentes, espejos sufrientes de nuestras infinitas miserias.