Seguimos con los testimonios del pueblo extremeño de Campanario ante la traición de la Iglesia que da vía libre a quitar la placa de los caídos de la iglesia del pueblo. Entrevistamos brevemente a Antonia García García, tía de Maribel García Palomino. Su padre era Juan García Gallardo, martirizado en Campanario en 1936.

¿Qué supone para usted tener familiares caídos en la Guerra Civil?

Me siento muy orgullosa de que los tres hermanos dieran la vida por Dios y por España. Dejaron 12 huérfanos orgullosos de ser "hijos de caídos".

¿Como valora la traición de la Iglesia en un asunto tan importante?

La Iglesia, a través de toda su historia siempre ha estado al lado del poder. Como Iglesia somos todos, hay personas que somos decentes y otras no. Los traidores están entre los que no lo son.

Es muy triste que obre así cuando muchos de los que murieron fueron sacerdotes, monjas o seminaristas. 13 obispos, 4184 sacerdotes, 2365 religiosos y 283 religiosas.

Permitieron la exhumación de Franco, que fue quien lideró el levantamiento, alentado por los "despropósitos" que estaba llevando a cabo el Partido Socialista, y defendió a la Iglesia y la restituyó al terminar la guerra...

Supongo que mi padre, sus hermanos y los que cayeron con ellos no son para la Iglesia de hoy más que el propio Franco. No me extraña que no se opongan a la retirada de las lápidas.

¿Cree que estas actitudes pueden llevar a la increencia?

Si se tiene una fe fuerte, no te la pueden quitar los pecados que cometan las autoridades eclesiásticas. Te crea desilusión, tristeza y pena, pero la fe no se tambalea.

Por parte del gobierno socialista es un abuso, pues no respetan ni siquiera la ley de memoria, que dice que hay que respetar el recuerdo de los caídos.

El Partido Socialista suele decir todo lo que va a hacer para ganar los votos y luego hace todo lo contrario. Son ellos los que han empezado otra vez a que vuelvan los recuerdos de aquella triste guerra.

¿Qué otros argumentos tienen para combatir estas injusticias?

Rezar y aceptar la voluntad de Dios. Sé que ellos están en el cielo, pero me gustaría que mis nietos y bisnietos supieran que mi padre dio la vida por Dios y por España. Gracias a Dios, mis hijos lo saben y están orgullosos de su abuelo.

Háblenos de la importancia de que planten cara a estos abusos...

Con la ley; con la violencia no iríamos a ningún sitio.