Siete décadas largas en las trincheras de las batallas intelectuales, políticas y religiosas te permiten sacar algunas consecuencias, vivir muchas realidades y toparte con algunos misterios y, como tales,  ni comprensibles, ni resueltos, ni en vías de solución. Uno de estos últimos  se puede resumir así:

Imposibilidad de tener,  en una democracia liberal y partitocrática, gobernantes leales a los valores humanos: la Verdad, la Inteligencia, la Honradez”.

  Lo que, traducido a la práctica,  significa que los verdaderos patriotas, honrados  y fieles a los diez Mandamientos – a la moral y a  la sociología católicas--, nunca llegan,  ni llegarán a la Moncloa. Y quien dice a la Moncloa,  dice el “Hotel de Matignon” o el “10, de Downing Street”.

Ahora bien mi insignificante opinión, ante  semejante misterio, es esta: no ha tenido ni comprensión,  ni solución, porque  los políticos -- y la Iglesia--,  no se han  esforzado  en profundizar  en las palabras del divino Maestro cuando,  a los  responsables de orientar al  Pueblo judío e intentaron pasarse de listos,  les respondió : “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

Algunas consideraciones al respecto.

En primer lugar, no hay discusión posible  y debe quedar como realidad incontrovertible,  esta verdad:

“No existe la más mínima parcela de la Creación,  libre de la total sumisión al Dios Uno trino --Creador y Señor de cuanto existe--.

Esta Verdad  imposibilita la llamada “sana laicidad”. Para que algo  pueda ser verdadera y auténticamente “laico” –hablando en términos filosóficos y teológicos--  tiene que gozar de “absoluta independencia  frente a Dios”, por lo tanto, un católico no puede sostener la existencia de una “sana laicidad”, pues de ser cierto “no sería laicidad”,

Asentada esa certeza,  cuando Cristo afirma “Dad al César lo que es del César”,  no sugiere que haya una parcela “laica”,  en la que  el dogma y la moral católica no pueden entrar (nadie lo sabe mejor que Él) sino que apunta , --a mi entender --, a la existencia de dos campos  con obligaciones “específicas”. Uno,  el de “la fe”,  que atañen  a todo hombre por ser hijo de Dios; y otro, el de la “política”,  en cuanto afecta a ese ser humano,  como consecuencia de su “naturaleza sociable”. ¡El hombre es un “animal racional y social!

Sólo partiendo de esa base  me explico el “constante e infalible  fracaso” de los llamados “nuestros”, a la hora de llegar a gobernar, cuando son las urnas las puertas de entrada a los gobiernos. Setenta y seis años de experiencia lo avalan.  Debería haber escrito un libro sobre esa “realidad”, pues no hay nada como haberlo vivido para disponer  de  elementos de juicio y hablar con  propiedad ..

Amigos lectores: La llamada “izquierda” -- rojos,  separatistas, más toda la calaña que  nos gobierna—pone a nuestra disposición esa Universidad “práctica” de cómo auparse al poder… ¿Cuál es la diferencia esencial con los “nuestros”?  Lo diré con toda crudeza: “Ellos” no tienen “espíritus puros” que obstaculizan “la unión… que hace la fuerza”. Se odian unos a otros,  y las respectivas convicciones se parecen ns a otras como un elefante a una castaña, pero a la hora del “asalto al poder y siempre hallan el modo de crear  la cadena que los hace “un solo cuerpo”.

Entre nosotros siempre hay “espíritus angélicos” que rechazan a los “impuros”. Esos que no están absolutamente  libres de “fallos” –unas veces “religiosos”, otros “morales”, otros “políticos”,-- luego, quienes logran pasar el control de los “ángeles”, se topan con el de los “serafines y los querubines”. No hay forma de conseguir  hacerles ver que el “Reino de Dios” no es el “Reino del César”.

Ampliar mi estudio aquí,  me pediría tres o cuatro páginas y me voy a limitar a “insinuaciones”… porque --ya lo he dicho muchas veces--, escribo para inteligentes.
He apoyado  siempre todo movimiento que, sin ser de los “nuestros”, hace la misma guerra, en  distinto frente y con armas diferentes y – alguien, entonces— deja   de leerme o me envía,“avisos” como: “¿Es posible que tú apoyes a “esos”? –Pues sí, porque Jesús, en cierta ocasión, cuando sus  disciìpulos se le quejan diciéndole   algo así como: «no son de los nuestros” y “hacen cosas en tu nombre” les dio --y nos dio--  una lección: “Dejadlos y alegraos porque si no están contra nosotros, están con nosotros

Un caso reciente. Hace unos días reenvié a mis lectores y contactos el documento cuyo enlace  es https://www.youtube.com/watch?v=EGgdraKzlBY , y lo hice con este título: “Lección de decencia política y lealtad a España”, pues bien, me veo sorprendido al comprobar  que ese gesto ha provocado alguna baja. Lo he vuelto a leer  y  no veo la razón del enfado,  salvo el hecho de que alabo a lo portavoz de VOX. Sinceramente, no lo entiendo. Sobre todo porque mi curriculum político y religioso creo es suficientemente conocido de mis lectores: Fui uno de los brazos importantes de Blas Piñar, soy falangista desde que mi familia—“camisas viejas”-- cuando era niño me hicieron “flecha”, lo seguí siendo en Cuba y sigo creyendo que la teoría política de José Antonio no ha sido superada; fui colaborador del irrepetible P. Jaime Piulachs, apóstol de los ejercicios de su Padre San Ignacio de Loyola, etc., no creo pues que peque de “traidor” a los principios ni a los ideales. ¿Qué filtro de “Serafín”, me hace a mi peligroso por lo que escribo?

Mientras no se profundice en el “Dad al César lo que  es del César…”, los “nuestros”, ni hicimos, ni hacemos, y me temo que tampoco haremos nada para llegar a la Moncloa. Esa convicción me llevó a ser un “guerrillero” que he peleado  desde hace tiempo, “por libre” y por “mi cuenta”. A pocos --a casi nadie-- les interesa lo que otros podrían aportar. …El mal de las “cabezas de ratón”.