Si hay dos personajes nefastos en la Historia de España en los últimos siglos, estos fueron Fernando VII, el rey felón, y José Luís Rodríguez Zapatero, su “sucesor”, pues ejerció de facto como jefe de estado, aunque republicano, haciendo de su capa un sayo…

         Un personaje especializado en decir chorradas, tonterías y ocurrencias, que únicamente acreditaban su total falta de formación, y me atrevería a decir, que hasta de información.

         Si dicen que los políticos son esos señores expertos en crear problemas donde no los hay, para demostrarnos a todos la importancia de su gestión, este tipo destacó de forma sobresaliente al respecto, dedicando sus siete años y medio de mandato a generar enfrentamientos entre los españoles, intentando dividir de nuevo a la sociedad en buenos y malos, derechistas e izquierdistas, removiendo toda la porquería acumulada durante la guerra civil, en una especie de huida hacia adelante, ante su total incapacidad para solucionar problema alguno.

         Se rodeó de un montón de inútiles, miembros y miembras –según Bibiana Aido- de un desgobierno y malgobierno que hacia aguas por todas partes, pero eso sí, montados en el discurso de que toda iba bien, y España andaba viento en popa…, camino del desastre y la quiebra.

         Al final tuvo que rectificar, porque el burro, es decir el sufrido pueblo español, no daba para más, después de recibir los correspondientes tirones de orejas de Bruselas y Washington, un 10 de mayo de 2010, creo recordar, aprobando numerosos recortes, con los que intentó corregir los despilfarros anteriores, desde los 2.500 euros por hijo, mayoritariamente cobrados por extranjeros que nunca habían aportado ni un euro a la hacienda pública (y lo que es peor, que tampoco pensaban hacerlo), pasando por el estúpido plan E, e de imbécil, consistente en hacer obras totalmente absurdas e innecesarias, que solo creaban algún empleo temporal, y poco más, en fin, para que seguir.

         Siguiendo el esquema de don Pío Moa, con el que coincido totalmente, las tres grandes “aportaciones” a la destrucción de España de este siniestro individuo, han sido las siguientes:

  1. “La operación rescate de la ETA para sacarla de la ruina y convertirla en una potencia política a costa del estado de derecho, y a también ilegal entrega sistemática de soberanía a la burocracia de la Unión Europea y de la OTAN, y la desidia, llamémosla así, sobre Gibraltar”.

2 “La segunda operación zapateril son las leyes LGTBI, que pretenden imponer a la sociedad las ideas e intereses de minorías sexualmente afectadas, con amenazas contra las libertades so pretexto de “odio”, tratando de regular desde el poder hasta los mismos sentimientos de las personas”.

  • Y “la llamada “ley de memoria histórica”, que falsifica radicalmente la historia, amenaza las libertades políticas más elementales e invierte la decisión popular del referéndum de 1976, de avanzar a la democracia “de la ley a la ley”, es decir desde la herencia del franquismo y no contra ella”.
  1. Yo añadiría una cuarta, que es “el problema catalán”, no digo que creado, pero si aumentado considerablemente por Zapatero, al permitirles elaborar, y posteriormente ratificar el parlamento español, una ampliación del estatuto de autonomía totalmente inconstitucional, como tuvo ocasión de decir el Tribunal correspondiente, con cuatro años y medio de retraso, creo recordar, lo que dio lugar a la aparición de una intrincada selva de leyes y normas autonómicas, desarrollando ese estatuto inconstitucional, un frondoso bosque que ha impedido la aplicación del Estado de Derecho en Cataluña…

 

         Como dice Moa: “Estos movimientos u operaciones, asumidos hoy por todos los partidos, salvo excepciones menores, convierten el sistema salido de la transición en una democracia fallida”.

         Democracia fallida que se sustenta sobre una monarquía heredada del franquismo, y que carece de legitimidad electoral, pues digámoslo claramente, nunca se permitió a los españoles elegir la forma de gobierno: monarquía o república.

         Se votó la Constitución de 1978 en un todo, si o no, y lo mismo que nos pusieron a don Juan Carlos podían haber puesto a don Alfonso de Borbón, por ejemplo…

         Se trataba de evitar volver a la guerra civil, o a la preguerra, y la gente hubiera votado lo que le hubieran puesto, con la nariz tapada, como muchos hemos votado al Partido Popular o al PSOE, en los años pasados.

         En fin, don José Luís: quien no te conozca, que te compre.

         ¡Pobres venezolanos! Con la “ayuda” de este sujeto, no saben la catástrofe que se les ha venido encima…

 

 

Ramiro GRAU MORANCHO