El resultado de estas elecciones será decisivo en el resto de España, principalmente en las próximas elecciones generales que, afortunadamente, queda poco para que se celebren.

 

Las posturas de los candidatos han quedado claras desde el principio, y lo más importante, sus prioridades también.

Habitualmente, los candidatos que optan a la presidencia arremeten contra el que ha sido presidente hasta ese momento. En el caso de Andalucía, no es así. El debate se convirtió en una guerra de todos contra Macarena Olona. No solo el debate, sino toda la campaña. Lo más vergonzoso de todo es que eso se ha extrapolado también a los periodistas y analistas que recorren las tertulias de los distintos medios. Exceptuando Decisión Radio, por supuesto.

Por un lado, tenemos al supuesto candidato principal de la oposición Juan Espadas, orgulloso de formar parte de su partido, el de las prostitutas y la cocaína… Sí sí, el de Chaves y Griñán. Pudimos oírle decir, que Andalucía, con 200.000 parados menos, está peor que antes. Será porque cuantos menos parados haya menos subvenciones reciben, aunque luego se lo gasten en todo menos en ayudar a los desempleados.

Juan Marín, siendo Juan Marín. Ese Juan Marín que ha pasado por 4 partidos políticos y que ahora se aferra a Ciudadanos como un clavo ardiendo, o mejor dicho, se aferra al PP. Como buen veleta, se enorgullece de todo lo que ha hecho su partido, que si fuese cierto todo lo que dijo en el primer debate electoral, cualquiera diría que el presidente ha sido él y no Juanma Moreno.

Coge el testigo Juanma Moreno. “Puedo decir orgulloso que he acabado con la pandemia en Andalucía”. Basa su discurso en sacar estadísticas, muchas de dudosa credibilidad y totalmente descontextualizadas para mostrar y demostrar que es poco menos que el salvador de Andalucía.

A ver si en vez de hacerte presidente, te tenemos que beatificar, Juanma.

 

Por otro lado está la guerra por la supervivencia entre las izquierdas.

Teresa Rodríguez va contra todos. Todo le parece mal y arremete contra cualquiera que se ponga en su camino. Frustración entendible, porque las mejores expectativas de resultados que le dan, son completamente absurdas.

Inmaculada Nieto, sin embargo, manteniendo la distancia ideológica que me separa de ella y hablando de forma completamente objetiva, llegó mucho más que Teresa. Dijo lo que su electorado quiere oír, y es consciente de quien es su enemigo y quién no. Tengo bastante claro que superará holgadamente a Teresa Rodríguez.

Permítanme dejar lo mejor para el final. Independientemente del resultado Macarena Olona ha ganado ya estas elecciones. Pese a los múltiples intentos de hundirla e incluso de que no se presentase a las elecciones, se ha recompuesto de una manera espectacular y prueba de ello son las encuestas. No me refiero a las encuestas cocinadas de los medios. Me refiero a la encuesta que de verdad vota: la calle. Acto tras acto consigue multitud de asistentes, algo que ningún otro candidato está logrando.

Sin duda, los andaluces quieren a Macarena. Aunque haya nacido en Alicante. Quieren a quien de verdad vela por los intereses de todos ellos sin importar si son hombres o mujeres.

Veremos lo que sucede finalmente, pero tengo el pálpito de que poco me he equivocado en este análisis.