Veinte años del 11-S, todo mentira. Hogaño, acelarando macabras agendas. En ambos casos, operaciones psicológicas de falsa bandera. Operaciones militares de castigo. Para cambiar el mundo. Irreversible y tiránicamente.

Los que mandan te odian

Ellos, los psicópatas y sociópatas del poder, se creen propietarios de todo. De tu mente, de alma, de tu ser. Las conspiraciones existen y la más grande se llama « Eterna Perpetuación del Omnímodo Poder». El mantenimiento del Poder hace que unos pocos – poquísimos -  intenten controlar a los muchos, y que aquellos utilicen todo tipo de inicuos mecanismos para controlar a la población. Ellos - y sus respectivos títeres y lacayos varios - no te sirven ni te protegen. Ellos te enferman, te engañan, te asesinan. Eres basura prescindible. Y sus políticas de planificado exterminio/genocidio les sale, siempre - ¿casi siempre? - gratis.

Comprender ambas, indistinguibles del inicuo Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (o en inglés Project for the New American Century o PNAC, odioso y satánico trío de la bencina mediante: Rumsfeld, Wolfowitz, Cheney), es comprender la forma en que avanza la atroz y liberticida Agenda del Nuevo Orden Mundial en nuestro planeta. Manipular la percepción de la peña, devastar el ser de cada uno de los habitantes de la Tierra. Paranoia, ansiedad, estrés, pánico para se acepten cualquier nivel de seguridad estatal, vigilancia corporatocrática, invasión de la privacidad y violación de sus derechos naturales, soberanos, inalienables, inherentes y, si quieren, divinos.

Les hablé en otra ocasión de mi admiradísma y libérrima Makia Freeman. Semejanzas entre el actual teatro del covito-19 y el horror preferentemente neoyorquino (para tan idéntico, para no irnos demasiado lejos, a nuestro despiadado 11-M). Enumera dieciséis. Incluso se queda corta. Traduzco.

Los MSM (Mainstream Media) apenas se han centrado en otra cosa que no sea COVID desde marzo de 2020, con el propósito de que casi todas las ‘noticias’ conduzcan al miedo generalizado y a la sumisión de los aterrorizados y dóciles ciudadanos.

Pese a ello, muchas de las proyecciones iniciales resultaron ser total y absolutamente erróneas. La OMS (Organización Mundial de la Salud), propiedad de Gates, predijo que la IFR (Tasa de mortalidad por infección) sería del 3,4%, cuando más tarde un estudio de la Universidad de Stanford y los CDC lo situaron entre el 0,1 y el 0,26%; el Imperial College, financiado por Gates, predijo que 2 millones de estadounidenses morirían cuando en realidad solo alrededor de 225,000 lo han hecho hasta ahora (y esas estadísticas oficiales son vergonzosamente falsas debido al fraude del certificado de defunción de COVID).



Del mismo modo, después del 11 de septiembre, hubo una propaganda interminable sobre cómo la libertad misma estaba siendo atacada por terrorismo islámico radical. Las personas primero fueron traumatizadas y luego asediadas con una gran cantidad de información errónea que disfrazó a los verdaderos conspiradores, desvió la atención hacia enemigos ficticios y fomentó el deseo en la gente de querer ser salvada (la base para un mayor control gubernamental). Una de las interesantes similitudes de COVID del 11 de septiembre es la tabla de amenazas codificada por colores. 



2. La reacción gubernamental mata a mucha más gente que el evento en sí

En ambos casos, la reacción gubernamental es peor que la supuesta amenaza en sí, al igual que en la Medicina Occidental, donde frecuentemente la cura (quimioterapia, AZT, ventilación mecánica...) es peor que la enfermedad (cáncer, SIDA, Coronavirus...).

La narrativa oficial del 11 de septiembre nos dice que alrededor de 3.000 estadounidenses murieron a causa del evento, sin embargo, el 11 de septiembre generó la Guerra contra el Terrorismo, bajo cuyos auspicios Estados Unidos invadió Irak, Afganistán y luego muchas otras naciones del Medio Oriente, matando al menos a 1 millones de personas solo en Irak.

 Cuando comenzó la Operación Coronavirus, nos dijeron que nos cerráramos durante dos semanas para ‘aplanar la curva’. Sin embargo, aquí estamos más de siete meses después y la gente todavía camina con máscaras y mantiene la distancia (a)social de un modo paranoico. Mientras tanto, el resultado de las políticas gubernamentales de bloqueo ha sido un aumento del estrés, la ansiedad, la depresión, el desempleo, la pobreza, la delincuencia y el suicidio. Muchas personas y organizaciones (aquíaquí y aquí) han predicho que el bloqueo matará a más personas de las que supuestamente ha salvado.

3. Sorprendentes coincidencias que, sin embargo, no son investigadas.

La operación de bandera falsa del 11 de septiembre se caracterizó por una asombrosa serie de coincidencias que nunca fueron investigadas y que las autoridades barrieron bajo la alfombra, como pasaportes que sobrevivieron mágicamente a los incendios de oficinas y cayeron al suelo intactos, un edificio que se derrumbó por sí solo ocho horas después de que los aviones golpearan los edificios cercanos y aviones de combate que no despegaron de la base más cercana.

En la operación COVID, fue una coincidencia bastante asombrosa que Fauci, a través de los NIH, financiara laboratorios de virología chinos en Wuhan por una suma de7.4 millones de dólares (2 lotes de 3.7 millones de dólares cada uno) para obtener armamento de guerra biológica.

También fue una coincidencia que el Ejército de los EE. UU., Bill Gates y otras organizaciones y personas del Nuevo Orden Mundial estuvieran planeando este escenario exacto años antes de que sucediera.

4. Introducción de un nuevo paradigma fundamental (guerra contra el terrorismo versus guerra contra el bioterrorismo)

Como se menciona en el artículo de marzo de 2020 La nueva guerra contra el bioterrorismo: todo el mundo es un portador sospechoso o asintomático, estamos siendo adoctrinados constantemente en un nuevo paradigma de bioseguridad, mediante el cual las autoridades esperan avanzar en su agenda de control apelando a la necesidad de seguridad pública contra un nuevo enemigo.

En el mundo posterior al 11 de septiembre, hubo la Guerra contra el Terrorismo y los enemigos inventados fueron Bin Laden y los terroristas islámicos radicales; el mundo posterior al COVID está la Guerra contra el Bioterrorismo y el enemigo inventado es un virus invisible.

En ambos casos, nos dijeron que el enemigo podría estar al acecho en cualquier lugar y en todas partes, y solo una mayor vigilancia y control gubernamental podría salvarnos.

5. Narrativas oficiales falsas

En ambas operaciones, la narrativa oficial tiene más agujeros que un trozo de queso suizo. En la operación del 11 de septiembre se suponía que debíamos creer que terroristas inexpertos lograron estrellar aviones contra edificios usando maniobras tan hábiles que incluso pilotos experimentados no podían repetir en un simulador, mientras que las leyes de la física se suspendieron ese día cuando el combustible de avión se quemó mágicamente a través del concreto y acero, a pesar del hecho de que el combustible para aviones no tiene un punto de combustión lo suficientemente alto para hacerlo.

En la operación COVID, se supone que debemos creer que el virus está literalmente en todas partes, se puede transmitir a través de efectivo, puede vivir en superficies de días o semanas y prospera con la transmisión asintomática cuando ningún otro virus conocido lo ha hecho.

6. "Curiosas" presciencias

¿Por qué la BBC informó de que el Edificio 7 se había caído 30 minutos antes de que lo hiciera? ¿Por qué el alcalde de San Francisco Willie Brown y el autor Salman Rushdie recibieron llamadas advirtiéndoles de que no subieran a los aviones que iban a Nueva York? ¿Por qué el gobierno chino realizó un simulacro de brote de coronavirus 30 días antes de los Juegos Militares de Wuhan? ¿Por qué el gobierno de los EE.UU. realizó o aprobó tantas simulaciones, simulacros y leyes que planificaron el coronavirus?

7. Eventos precedidos por simulacros que anticiparon al detalle lo que sucedió después

Según Kevin Ryan, NORAD practicó 28 eventos de secuestro en los 2 años posteriores al 11 de septiembre, 6 de los cuales se centraron en secuestros dentro de EE.UU. y uno que practicó la interceptación de aviones secuestrados que se dirigían al edificio de la ONU en la ciudad de Nueva York. Webster Tarpley investigó que se llevaron a cabo 46 simulacros y ejercicios el día del 11 de septiembre. Mientras tanto, en la Operación Coronavirus, además de eventos como Dark Winter (2001), Atlantic Storm (2005), Clade X (2018), Crimson Contagion (2019), estaba el ahora infame Evento 201 (octubre de 2019) que simulaba un brote de coronavirus proveniente de Brasil que entra a los EE.UU. para infectar a millones.

8. Tráfico de información privilegiada

El 11 de septiembre estuvo marcado por cantidades masivas de tráfico de información privilegiada. Este estudio Iniciación de la operación 9-11, con evidencia de uso de información privilegiada de antemano hace un buen trabajo al exponer los detalles. Mientras tanto, antes de que COVID golpeara a Estados Unidos, había muchos políticos (especialmente senadores) que compraban o vendían acciones antes de que la economía estadounidense colapsara.

9. Beneficios sospechosos para unos pocos

¿No es interesante cómo los grandes actores parecen beneficiarse más de estas catástrofes y crisis? Durante el 11 de septiembre, Halliburton, contratistas de defensa, compañías de petróleo y gas y otros invirtieron en Irak y Afganistán para hacer una matanza. Durante COVID, nos enteramos de que ciertos multimillonarios aumentaron su riqueza en un enorme 27%. En ambos casos, los ricos y poderosos se volvieron más ricos y poderosos.

10. Completo control de información de la militaresca agencia Intel

Crisis manufacturadas como el 9/11 y COVID abren la puerta para que las corporaciones privadas vinculadas al MIC (Military Intelligence Complex) se afiancen en términos de un mayor acceso a nuestros datos. El 11 de septiembre fue un buen negocio para las empresas de vigilancia; Palantir, la empresa iniciada por la CIA de Peter Thiel, gestiona las bases de datos utilizadas por los CDC (en los EE. UU.) Y el NHS (en el Reino Unido) que son la base de la toma de decisiones de COVID.

11. Un enemigo ficticio, todopoderoso y esquivo

Piénselo por un minuto: Al-Qaeda y SARS-CoV-2 son entidades fantasmales, no se pueden combatir fácilmente (ni derrotar en absoluto), requieren una gran cantidad de tiempo, dinero y concentración para ser vencidos, en la medida en que son un tipo de enemigo completamente nuevo (guerra asimétrica y transmisión asintomática). Nos dijeron que otros coronavirus humanos se comportan de una manera estacional y altamente predecible, pero no el SARS-CoV-2. De alguna manera fue diferente.

El FBI nunca acusó formalmente a Bin Laden; mientras tanto, se veía diferente en cada video falso que publicaban. Bin Laden parecía tener más vidas que el proverbial gato, pero al final nos dijeron que creyéramos que lo habían matado y arrojado su cuerpo al mar pese a que nunca hubo ninguna prueba. Aparte de que varios presuntos secuestradores de Oriente Medio aparecieron vivos en otros lugares. Compara estos enemigos ficticios con un virus que jamás ha sido aislado ni purificado.

12. Ciencia basura que es pura anticiencia

En su mayor parte, la ciencia se ha convertido lamentablemente en una herramienta para que los intereses corporativos impulsen su agenda. El que paga al flautista es quien manda. Hay muchas prostitutas intelectuales con batas blancas que defenderán cualquier idea por la que se les pague.

Ambas operaciones están marcadas por ciencia basura o fraudulenta. En el caso del 11 de septiembre, existen todas las trampas en torno a la caída de los 3 edificios en Nueva York, incluido el encubrimiento del NIST, que quedó bien expuesto a principios de este año en el estudio de la Universidad de Alaska en Fairbanks, A Structural Reevaluation of the Collapse of World Trade Center. Arquitectos, ingenieros y pilotos profesionales han declarado que la narrativa oficial del 11 de septiembre no es científicamente sólida y desafía las leyes de la física. Asimismo, la narrativa oficial de COVID ha abusado de la ciencia al explotar la ignorancia de las personas sobre la naturaleza de un virus y la naturaleza del contagio y la enfermedad. También usó números publicitados y falsificados bajo la rúbrica de ciencia para asustar a la gente y ofreció incentivos financieros para que los médicos y hospitales inflaran los casos y muertes de COVID, sin mencionar el engaño clave de usar el virus para negar la causa real de la muerte de millones de personas.

13. Censura de la discrepancia

Otra de las similitudes del COVID con el 11 de septiembre es que ambos estuvieron marcados por la censura o la supresión de pruebas. En la operación COVID, YouTube, propiedad de Google, ha estado eliminando canales a la izquierda, a la derecha y al centro, y la directora ejecutiva, Susan Wojcicki, anunció en un momento que no permitiría ningún contenido con información contraria a la OMS, propiedad de Gates.

En la operación del 11 de septiembre, los medios seleccionaron cuidadosamente a quién querían entrevistar, y los héroes como William Rodríguez fueron inicialmente bienvenidos, pero los dejaron de lado cuando se negaron a seguir el guión. Comparemos las teorías de conspiración escandalosas sobre los ataques del 11 de septiembre, de George Bush Jr., con la propaganda actual de que si sales sin un bozal estás matando a la abuelita.

14. Denuncia de los “negacionistas”

La palabra "negacionista" se ha convertido en una descalificación absoluta en la última década, y se ha lanzado indiscriminadamente contra aquellos que se niegan a creer en ciertas narrativas (por ejemplo, negacionista del cambio climático o negacionista del clima para aquellos que no compran la patética falacia del calentamiento global antropogénico: eso sí, casi nadie quiere fijarse en la geoingeniería como salvaje arma bélica).

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Hermann Goering admitió el plan de propagandade los líderes de cualquier país: “¡Por supuesto que la gente no quiere la guerra! … Naturalmente, la gente común no quiere la guerra: ni en Rusia, ni en Inglaterra, ni tampoco en Alemania. Eso se entiende … [pero] la gente siempre puede ser sometida a las órdenes de los líderes. Eso es fácil. Lo único que hay que hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacificadores por falta de patriotismo y por exponer al país al peligro. Funciona igual en cualquier país.”

Otra de las grandes similitudes de COVID del 11-S es la denuncia de los escépticos, de cualquiera que no siga la narrativa oficial del gobierno. En el 11 de septiembre, fue algo como esto: “Eres antipatriótico y antiestadounidense si no odias a Al Qaeda y bin Laden”, mientras que en COVID es algo como esto “Eres egoísta y estás poniendo en peligro a la comunidad si protestas, no te alejas socialmente y no usas una máscara”.

15. Introducción de una nueva capa de burocracia estatal de seguridad

En ambos casos, se introdujo un estrato completamente nuevo de burocracia estatal de seguridad. En la operación del 11 de septiembre, se creó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). En solo unos pocos años, este departamento federal se convirtió rápidamente en una de las agencias federales más sobredimensionadas, recibiendo decenas de miles de millones de dólares de los contribuyentes cada año desde entonces. El término “Patria” apenas existía en los Estados Unidos antes de eso. El DHS también generó la infame TSA (agencia de seguridad aérea), notoria por la opción de dos vías que ofrece a los viajeros: radiación o abuso.
Mientras tanto, la operación COVID aún tiene que generar una nueva agencia federal de los EE.UU. Sin embargo, es innegable que el pretexto de COVID ha dado a los gobiernos un poder masivo para penetrar profundamente en nuestras vidas.

16. Trauma psicológico y ritualística de por medio

La operación del 11 de septiembre fue absolutamente ritualista, ribetes granmasónicos y cabalísticos mediante. Dos sencillísimos ejemplos son la numerología (911 es el número para llamar en Usa cuando hay una emergencia) y los ecos de la masonería (las torres gemelas del WTC que representan los pilares gemelos de Booz y Joachim). Del mismo modo, como documenta minuciosamene el estupendo artículo Exponiendo el ritual oculto de iniciación de la corona, toda la duración y amplitud de la Operación Coronavirus está impregnada de rituales, incluidas fases como las que siguen: Bloqueo y cuarentena (aislamiento), Rechazo (lavado de manos), Uso de bozales (censura, sumisión, deshumanización, reforzando una idea falsa de peligro, persona alternativa) y Distanciamiento Social (la Nueva Normalidad). Las similitudes de COVID del 11-S son absolutas, ya que en ambos casos la idea es traumatizar al público a través del miedo, separarlo de los modos de funcionamiento habituales y desintegrarlo para que acepte una nueva forma de ser. Con Tecno matarratas transgenizador, o sin él, hacia el transhumanismo, y más allá. Ahora, con el burdo pretexto del virus de la Corona...

...Gracias, otra vez, Makia. Desde Bozalistán, antaño España. En fin.