Nota para la reflexión

Partamos de la mayor. Si todas las naciones son susceptibles de experimentar una crisis, y las autoridades deben actuar con rapidez para reconocer su origen, contenerla y eventualmente resolverla con la mínima capacidad de daños. Es evidente que las voces que reclaman un Gobierno de concentración o unidad nacional no están equivocadas. Y no lo están, porque si la gestión a una crisis consiste no sólo en anticiparse a la situación, sino en tener capacidad para resolverla, es más que notorio que el gobierno socialista-comunista-separatista en modo alguno ha sido diligente, ni está preparado para afrontarla en su dimensión multidisciplinar. De ahí la importancia de quién sea el presidente y de que sepa rodearse del mejor equipo posible: el más preparado, el de más experiencia y el más eficiente…. ¿Tenemos ese Presidente y ese Gobierno?

Desde estas consideraciones no podemos descartar que esté bullendo de forma larvada una agitación que termine en revuelta. Una revuelta social que desafiando la autoridad de los poderes políticos tenga como objetivo recusar al Gobierno socialista-comunista-separatista Sánchez e Iglesias.

Hablaríamos, no necesariamente de algo organizado o dirigido, sino repentino, acorde con el trascurso de los hechos, y en el contexto de la crisis social, económica y política que se avecina.