Empieza a ser cansino esto de hablar del Rey Emérito por más que algunos quieran seguir dando caña al mono, que en España es muy propio esto de hacer leña del árbol caído. Empieza a ser cansino, y en la parte que a mí me corresponde no tengo ningún interés, porque si tuviera que elegir a un Rey mi elección estaría muy definida, S. A. R. Don Sixto de Borbón-Parma. Ahora bien, insistamos en ello, porque el destierro del Rey Emérito es una de esas tantas cosas sin sentido que ocurren en España.

    Me da por pensar, no sé lo que pensarán ustedes, que al Rey Emérito se la tenían jurada. Así, si hablamos de que se la tenían jurada, en cuanto se les presentó la oportunidad se vengaron de él. ¿No se han parado a considerar esto? Pues yo creo que aquí puede estar la clave del asunto. Haberle colado a Don Juan Carlos la abdicación como algo bueno y deseable, como su último servicio a España desde la consideración que se le presentó: Majestad, borrón y cuenta nueva con la España de la corrupción generalizada… ¡Por España y la Corona debe abdicar! Y Juan Carlos de Borbón y Borbón firmó.

    Aun admitiendo las razones de quienes no quieren que vuelva a pisar suelo español, a mí me parece injusto y desproporcionado, y, sobre todo, me produce indignación. Indignación, porque al hoy Rey Emérito debimos echarle los franquistas, que, a falta de una, tuvimos dos fechas: 23 de noviembre de 1975 y 24 de febrero de 1981. Pero resulta que le han echado los rojos, los separatistas y los terroristas, la peor calaña de España, una tropa rufianesca a la que el hoy Emérito abrazó, dio de comer a manos llenas e invistió de honorabilidad en personajes tan despreciables como Santiago Carrillo, José Tarradellas y tantos otros. La lista es amplia y abundante. ¿Ya me dirán si no es para estar indignado? Por cierto, ¿qué es de esos dos villanos sevillanos de nombres Chaves y Griñán?

    De cualquier forma insisto. ¿A cuántos que han asesinado y robado en España no les ha ocurrido nada, o casi nada? Siendo, además, que el Rey Emérito lo que ha hecho es actuar de comisionista y evadir la mordida. Que seguro que fue el consejo que le dio su padre: Primero, hijo mío, pacta con la izquierda; lo segundo, llena la bolsa para cuando te echen. Y si tienes algún problema, hijo mío, llamas a Luis Marí Ansón. Ya sabes, el bufón que tuvimos en Estoril. 

    Sí, soy partidario de que el Rey Emérito vuelva a España, puede que hiciera lo que S. M. Carlos I y se encerrase en Yuste, que cosas más raras se han visto. Y si no es así,  que pase sus últimos días al sol con el burgués de Felipe González. Que estos personajes así encumbrados, sobre todo si proceden de abajo, se mueren por compartir mesa y mantel con la nobleza, mucho más si se trata de un rey destronado.

    Respecto a su hijo, el hoy por hoy Felipe VI, es lo que le dejan ser y le consienten hacer, y lo que él mismo es y hace. Es lo que hay. No hay más cera que la que arde. Llegará hasta dónde le dejen llegar. En el mejor de los casos podrá pasar los trastos a la Niña, su hija, a la que tendrán que adelantar la mayoría de edad. Que será Reina por unas horas. El tiempo suficiente para que apague las luces de Zarzuela. Será otra más en la lista de los reyes y reinas de España que tendrán que memorizar los niños en las escuelas de las autonomías de Castilla-La Mancha y Castillo-León.

    Por nuestra parte seguiremos conspirando acuciados por la conciencia… “Si España quiere suicidarse, nosotros se lo impediremos” (José Antonio Primo de Rivera).

Feliz y Próspero Año Nuevo