Marco Zanni es presidente del grupo parlamentario europeo Identidad y Democracia (ID) que cuenta con diputados de diez países, la mayoría de ellos de la Liga (Lega) de Matteo Salvini, Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen y Alternativa para Alemania (AfD) de Tino Chrupalla y Alice Weidel. El Grupo ID tiene como objetivos la creación del empleo y el crecimiento económico, el aumento de la seguridad ciudadana, y sobre todo la lucha contra la inmigración ilegal y la reducción de la burocracia en la UE. Identidad y Democracia tiene un marcado perfil en la defensa de la soberanía, la identidad de las naciones y pueblos europeos. Además, pretende que la cooperación europea se base en naciones libres y soberanas, con más democracia y transparencia.

 

JP-Europa está viviendo momentos difíciles con el conflicto en Ucrania que afecta directa o indirectamente a las políticas y las economías de las naciones y los ciudadanos ¿Cuál es la visión al respecto de Identidad y Democracia? 

 

MZ-Nuestra posición es una y precisa. Desde el 4 de febrero apoyamos sin reservas y con convicción al pueblo ucraniano, y esto está claro, escrito en blanco sobre negro, y puede observarse en nuestras votaciones en el Parlamento Europeo. De hecho, hay análisis independientes como los de VoteWatch, que es una asociación que vigila los votos de los grupos en el Parlamento Europeo, que dice por ejemplo, que el partido que más ha votado a favor de Rusia en esta legislatura ha sido el Partido Democrático italiano (Pd) y no la Liga. Así que, si alguien argumenta lo contrario, es parte del falso relato de la izquierda y totalmente contrario a los hechos.

Eso sí, nosotros hemos dicho algo preciso, algo que tiene mucho sentido para mí. Es correcto que apoyemos al pueblo ucraniano contra la agresión rusa, pero es igualmente correcto y justo que después de dos años de Covid, las dificultades por pagar el precio de las sanciones a Rusia están cayendo sobre los ciudadanos y las empresas europeas que están luchando por salir de una grave situación económica y de la que no son culpables de ello. 

Lo venimos diciendo desde febrero de este año, nadie nos escuchó, aplicaron sanciones que sabíamos que nos iban a perjudicar, aplicaron sanciones sabiendo que Rusia iba a reaccionar y una vez más dejaron solos a los ciudadanos. Hoy la situación es dramática, las empresas que corren peligro de cerrar nos piden que detengamos las sanciones. A la Unión Europea le decimos una cosa: si quieren que el apoyo de los pueblos de Europa siga siendo fuerte para Ucrania, no pueden dejarla sola. Si la UE no ayuda a los ciudadanos y a las empresas a hacer frente al aumento de los costes energéticos, el apoyo del que han disfrutado hasta ahora se desvanecerá rápidamente y eso será un gran problema para todos. La semana pasada, en el discurso sobre el estado de la Unión, pedimos a las instituciones europeas que tomaran medidas rápidas contra este problema, porque realmente va a ser un otoño e invierno muy difícil, como quizá no hayamos visto en los últimos 50 años.

 

JP-Hemos conocido recientemente que el Parlamento Europeo ha votado y aprobado una resolución en sesión plenaria, que Hungría ya no puede considerarse una democracia plena, sino una “autocracia electoral”. Además de la gravedad que ello supone, también implica un perjuicio económico como no recibir los fondos de recuperación si no cumple las recomendaciones de la UE. Su grupo ha votado en contra de ello ¿qué nos puede comentar al respecto?

 

MZ-El caso de Hungría es una clara manipulación realizada por la izquierda ante la ausencia de ideas y propuestas. La izquierda ataca con el miedo del peligro antidemocrático. No han entendido que hoy en día si hablamos con los ciudadanos, con las empresas, lo último que nos preguntan es qué pasa en Hungría o cuál es su Estado de Derecho. Dicho esto, debo aclarar que el Estado de Derecho es una cuestión muy importante, pero es una cuestión que no puede ser utilizada para castigar a los gobiernos que no nos gustan, mientras se hace la vista gorda con los gobiernos que sí nos gustan o con los que son nuestros amigos. Hemos votado que No a esta resolución del Parlamento Europeo porque las acusaciones que se hacen a Hungría en ella, son asuntos que ocurren de forma más grave aún en otros países de la UE. A la Comisión del Parlamento Europeo no se le ocurriría tomar resoluciones similares sobre el Estado de Derecho en otros países porque son países gobernados por partidos pertenecientes al Partido Popular Europeo o a los socialistas.

Doy un ejemplo, en Bulgaria, donde gobiernan los socialistas, el líder de la oposición está en la cárcel. Pedimos un debate sobre el Estado de Derecho en Bulgaria y la izquierda se opuso porque allí hay un gobierno de este signo político. En Malta, donde hace dos años mataron a una periodista porque investigaba una red de corrupción muy cercana al primer ministro maltés. A nadie se le ocurriría en la Comisión o en el Parlamento Europeo hacer una resolución sobre el Estado de Derecho en Malta por el mismo motivo. Así que lo que estamos impugnando es el uso político instrumental y parcial del Estado de Derecho. Si hay un problema de democracia, se discute y se utiliza la misma vara de medir para todos. Como se dice coloquialmente, no puede haber hijos y entenados.

 

Marco Zanni en Pontida 2022

JP-En este caso no parece ser una actitud muy democrática del Parlamento europeo…

 

MZ-Un parlamento que excluye a las minorías de la representación institucional sólo porque piensan diferente, que monta un cordón sanitario a quienes piensan de manera diferente, no es un parlamento que pueda definirse como plenamente democrático. En el caso de Hungría, Viktor Orbán fue elegido por su pueblo. Y digo más, por primera vez en su historia, el Parlamento Europeo envió una misión independiente de observación electoral a un país de la UE, algo que nunca había ocurrido antes. Lo más desafortunado para ellos fue que esa misión no tenía nada que objetar sobre la regularidad y la naturaleza democrática de las elecciones húngaras. Así que esa resolución, que habla de una autocracia electoral, desmiente el propio trabajo del Parlamento Europeo realizado en mayo. Será la Comisión y los Estados miembros en el Consejo quienes tengan la última palabra, así que vamos a ver finalmente que sucede. Espero de verdad que no quede el mensaje de que el Estado de Derecho puede ser utilizado como una herramienta discrecional para castigar a los enemigos y en cambio hacer la vista gorda con los amigos. El Estado de Derecho es cosa seria y si es una institución seria que quiere ser creíble a los ojos de los ciudadanos, debe ser rigurosa y objetiva.

 

JP-Después de las elecciones generales del 25 de septiembre en Italia con una victoria de la coalición de la centro-derecha ¿será posible cambiar también Europa y la Unión Europea, quizás junto a otros partidos y el grupo Conservadores y Reformistas? ¿Es posible una Europa diferente?

 

MZ-Intentaremos hacerlo. Varias veces hemos apelado a un Partido Popular Europeo cada vez con más en dificultad para abrazar los temas en los cuales nosotros avanzamos como la protección de nuestras identidades, la cooperación europea basada en los Estados miembros y en la fuerza que tiene cada estado. Esta es la Europa que queremos, la que está cerca de los ciudadanos y no la que trata de homologar nuestras diferencias por ley. La batalla de hoy es la lucha por nuestra identidad. Creo que ese es el camino, y esa es la tendencia que estamos viendo también en el resultado de las elecciones nacionales. Cada vez más, partidos pertenecientes al Partido Popular Europeo están formando gobiernos con partidos pertenecientes al grupo Conservadores y Reformistas, o al grupo de Identidad y Democracia. Ha ocurrido en Suecia, probablemente ocurrirá en España, donde Vox y el PP, de algún modo, se están acercando para formar gobiernos. Esto ocurrirá el 25 de septiembre en Italia, donde Fratelli d'Italia, Lega y Forza Italia gobernarán juntos. Esperemos que pueda suceder también aquí para tener una Europa más fuerte y realmente cercana a la gente y a los problemas reales de los ciudadanos.